Día de la Madre: el primer festejo de las dos mamás de Amelia
Luján y Julieta se preparan para recibir a su beba en poco menos de dos meses. Los baches de la ley y los derechos adquiridos a partir de los años de lucha son parte del marco de la historia de amor de esta familia.

Sábado 18 de Octubre de 2014

Son muchas las mujeres que se preparan para celebrar este domingo su primer Día de la Madre. Y ese es el caso también de Luján Aguilar (27) y Julieta Bonazza (32) quienes esperan que en diciembre nazca Amelia. Hace un año se casaron y no quisieron esperar para hacer crecer la familia así que recurrieron a un tratamiento de inseminación con un donante anónimo. Ahora, con las emociones propias del embarazo, se preparan para recibir a su beba mientras analizan las dificultades que generan ciertas ambigüedades de la normativa vigente.

Su historia de amor comenzó hace cuatro años. Mientras Luján –que nació en Ramírez (Entre Ríos) y vino a Santa Fe a estudiar Medicina– iba en colectivo a la facultad vio que sobre el Puente Colgante había una bandera de la diversidad sexual. “Yo no militaba pero estaba buscando un espacio para hacerlo, así que quise saber quién había colgado el cartel”, recordó. Así fue que se contactó, a través de Facebook, con el Grupo de Diversidad Sexual de la Juventud Socialista y con Julieta.

“Era la época previa al matrimonio igualitario. Yo quería empezar a participar en algún espacio pero no tenía mucho tiempo por la facultad. Entonces me empezaron a contactar ellos y terminamos hablando con ella. Así empezamos”, agregó.

La relación fue consolidándose hasta que, en septiembre de 2013, decidieron pasar por el Registro Civil y dar el sí frente a todos sus seres queridos. Casi de inmediato comenzaron a buscar un bebé y hoy, ya en la recta final para conocerla, no pueden disimular la felicidad que sienten.

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Poco se habla y, por lo tanto, poco se sabe de los métodos de acceso a la maternidad o a la paternidad de las familias homoparentales. Por eso, existe un trabajo muy importante de las agrupaciones que militan por los derechos de la diversidad sexual para informar sobre las opciones que existen en el país.

Si bien la ley de fertilización asistida fue un gran paso, aún sigue siendo complejo para las parejas atravesar los trámites burocráticos para el reconocimiento de los tratamientos. En el caso de las parejas de mujeres, en general, no suele haber problemas de fertilidad por lo que se opta por pagar tratamientos en clínicas privadas para no tener que esperar las autorizaciones y poder elegir los profesionales con los cuales realizar la inseminación.

“En teoría las obras sociales, las prepagas y los hospitales públicos deberían cubrir los tratamientos. Si se gestiona y se hace todo el trámite yo creo que se puede lograr pero eso lleva tiempo. Además no podés elegir adónde ir, tenés solo los centros que autoriza el Ministerio de Salud. Además nosotras tenemos una obra social de Entre Ríos que cuando empezamos no estaba adherida a la ley”, explicó Julieta y agregó: “En principio averiguamos pero no hubo suerte así que seguimos por nuestra cuenta. La mayoría termina haciéndolo así”.

De hecho, la letra chica de las leyes y de los trámites es una de las principales dificultades que deben enfrentar las parejas del mismo sexo a lo largo del proceso de la búsqueda de un bebé. Por ejemplo, en los formularios de Ansés se indica que Luján es el “padre” de la beba y, cuando nazca, sólo accederá a los tres días de “licencia por paternidad” porque para solicitar más días debe acreditar el embarazo. Se trata de una situación injusta que, a criterio de la pareja, incluso entendiendo los requerimientos físicos del puerperio, sigue reproduciendo roles fijos y estereotipados en relación al cuidado de los hijos.

Sin embargo, el no estar gestándola no afecta la relación de Luján con Amelia. “Tengo compañeras de residencia que están embarazadas y veo lo difícil que sería hacerlo. Pero yo extraño muchísimo la panza cuando me tengo que ir al hospital. Sufro el no poder estar mucho con ellas. No está adentro mío pero es lo mismo”, resaltó.

Y Julieta acotó: “Nosotras no tenemos una distinción de roles basada en el género pero el régimen de licencias fuerza a que la que lleva adelante el embarazo adquiera un cierto rol porque tiene más tiempo que la otra y tranquilamente podría no ser así. Ella podría decidir inducir la lactancia (acción por la cual una mujer que no estuvo embarazada puede producir leche materna) pero no podemos hacerlo”.

Sueño alcanzado

Ambas salieron del closet en su adolescencia y, por lo menos en el caso de Luján, el tema de la maternidad fue una preocupación de su familia. “Cuando mi mamá me descubrió me dijo que uno de sus miedos más grandes era que me quedara sola y que no iba a tener nietos. Fue lo primero que me dijo y me quedó grabado porque, la verdad, no tenía mucha información sobre las posibilidades que había. Me pregunté si así iba a ser mi vida”, recordó. Hoy esos momentos quedaron atrás y ambas familias se preparan para recibir a la primera nieta.

“Yo siempre quise tener hijos y ella también. Así que fue juntarnos y saber que era un plan en común. No queríamos esperar mucho así que este año empezamos a probar”, contó Luján. Y Julieta agregó: “Yo venía militando en LesMadres desde 2009. Ese grupo, integrado por madres y otras que deseábamos serlo en algún momento, surgió en un encuentro de lesbianas en Rosario que se desprendió del Encuentro Nacional de Mujeres”.

La decisión de quién iba a ser la primera en gestar fue sencilla. Luján está realizando la especialización de ginecología por lo que sus horarios son complejos y las exigencias de su trabajo, muchas. En cambio, Julieta –que es Licenciada en Matemática y trabaja como docente– está en un momento de su carrera con mayor estabilidad.

“Fue un tema de edades y de situaciones laborales. Yo justo empecé la residencia así que mucho tiempo no tengo. Ella, por su trabajo, tiene un poco más de flexibilidad. Así que decidimos empezar por ella. Después me tocará a mí”, explicó Luján.

A partir de los contactos de LesMadres, las chicas sabían qué profesionales ofrecían diferentes alternativas. “Muchas habían ido al mismo médico que tiene un banco de esperma en Buenos Aires. Así que fuimos para allá”, recordaron.

Existen distintos tratamientos y sus costos varían de acuerdo a la complejidad. Hay parejas que deciden que una mujer geste y otra aporte el óvulo, para ello recurren a una fecundación in vitro. Por lo tanto, ese proceso es más invasivo y oneroso. Luján y Julieta optaron por un sistema más sencillo que implica sólo la utilización de los espermatozoides de un donante anónimo para una inseminación.

En relación al donante contaron que es el médico el que lo consigue y que ese varón no tiene ningún tipo de responsabilidad ni contacto con ellas. “No hay un catálogo como en las películas (risas)”, contaron y agregaron: “No se puede elegir, aunque uno puede decirle al médico un fenotipo de referencia para que tenga características similares a las de la otra madre, por ejemplo. Pero es una decisión personal. A nosotras no nos interesaba”.

Festejo doble

Hoy Luján estará trabajando durante todo el día así que no tendrá la oportunidad de celebrar su primer Día de la Madre y Julieta estará junto al resto de su familia. Pero tienen previsto reunir mañana a ambas para hacer un festejo en conjunto. “De paso es el cumpleaños de la hermana de Julieta así que vamos a hacer doble festejo”, contó Luján.

Las próximas semanas estarán llenas de expectativas a medida que se acerque la fecha para conocer a Amelia pero las mamás ya están pensando en tener más hijos. Ambas quieren, por lo menos, tres.

Como todas mamás primerizas cuentan con tener el apoyo de sus familiares para enfrentar los desafíos que supone la maternidad y el trabajo. Si bien la mamá de Julieta será la que estará más cerca para ayudar, la familia de Luján también está presente y existe una gran cantidad de tías deseosas de mimar a la pequeña.