Domingo 10 de Mayo de 2015
Fernando Antuña, conocido como Don Antuña, vive en barrio Candioti Sur. Ayer cumplió sus 100 años y el sábado lo celebró con una gran cena, rodeado de familiares y amigos. El festejo fue en el club Sarmiento, pero antes recibió la sorpresa de recorrer a bordo del Trencito Leo cada uno de los puntos donde tuvo sus carnicerías. En el ingreso al salón, lo recibió una murga; y el domingo participó a las 11 de una misa en su honor en la parroquia San Juan Bautista.Don Antuña es hijo de inmigrantes asturianos, nació el 10 de mayo de 1915 en el barrio de Floresta, provincia de Buenos Aires. A sus 11 años, él y su familia se mudaron a Santa Fe echando raíces en barrio Candioti Sur. Con tan solo 12 años comenzó como peón de una carnicería en el Mercado Progreso, allí aprendió el oficio con el fin de ayudar a la economía de su hogar, lo que le permitió con 16 años independizarse y abrir su propio negocio que se ubicó en calle Güemes a dos cuadras de Salvador del Carril. Dos años más tarde, su emprendimiento debió cerrar porque fue citado para realizar el servicio militar.
A su regreso, comenzó su larga estadía en el Mercado Progreso donde logró tener su propio puesto de verdulería y carnicería hasta el cierre del emblemático edificio de calle Balcerce al 1.600, y ser parte también de los primeros integrantes de la cooperativa. Su espíritu emprendedor lo llevó a formar parte de distintas actividades fuera de Santa Fe. Al regresar abre otro expendio de carne en calle Juan de Garay y San Lorenzo, y su último negocio fue en Obispo Gelabert y San Jerónimo. A sus 27 años se casó con María Teresa Rosatti y con ella formaron una hermosa familia con seis hijos: Fernando, Beatriz, Stella, Miriam, Daniel y Ricardo; luego vinieron nueve nietos y hoy tiene 17 bisnietos. Es una persona muy querida por todos, en especial por la gente de su barrio. La seña particular que lo caracteriza es su galantería, siempre cortés y con una sonrisa. En su larga vida tuvo varios apodos. Cuando era niño todos lo conocían como “Rolé”. Después, en su adolescencia y juventud lo llamaban “La lora” por su verborragia. Y, a partir de su adultez, hasta hoy, todos lo conocen como “Don Antuña” o “Campeón”. “La familia que formaste, hoy te honra y festeja tenerte. Gracias”, fueron las palabras de su familia.