Dudas sobre la legítima defensa
Marcos Cella, abogado del joven asesinado en Rosario por un empresario al que quiso asaltar, dijo que “un acto de defensa no necesariamente es legítimo o habilita que una persona mate a otra” 

Jueves 26 de Marzo de 2015

“Hay una madre que quiere saber qué pasó con su hijo”, señaló el abogado Marcos Cella sobre la muerte de Nahuel Delay, el asaltante que fue baleado por el hombre al que había abordado en la puerta de su casa en inmediaciones de la bajada Puccio y Agrelo, en la ciudad de Rosario, el pasado 17 de marzo.

En declaraciones al programa Trascendental de La Ocho, Cella dijo que se constituirá en representante de la querella y consideró “apresurado” y “poco prudente” por parte de la fiscalía “haber aventurado opiniones de que estamos ante una legítima defensa”.

“Hace falta verificar las hipótesis del hecho, llegar a la verdad, estimar también que no cualquier acto de defensa configura una legítima defensa, o habilite a que una persona mate a otra, creo que hay que ser prudente. Hay que hacer las pericias del caso y una reconstrucción del hecho”, detalló.

El abogado relató su conversación con Eleonora, la madre de Delay, quien pidió que “no se haga diferencia por cuestiones económicas”. En ese sentido, Cella insistió con la idea de solicitar a la Justicia “evalúe si el acto ocurrió en legítima defensa” y agregó que con el relato del empresario no es suficiente.

“No nos alcanza, no hay arma de parte de Nahuel, fue todo muy rápido como para que el fiscal abone la teoría del imputado, que es el empresario”, cerró.

Nahuel Gabriel Delay tenía 19 años, vivía en el barrio Toba de la zona sudoeste rosarina y tenía un par de antecedentes policiales. El martes 17 de marzo, a la noche, en un hecho que el fiscal de Homicidios Miguel Moreno investiga como una frustrada entradera, murió al recibir cuatro balazos disparados por un vecino de barrio Alberdi que dijo haberse “defendido de un robo”. 

Malherido, Delay fue trasladado en una moto por un amigo hasta el hospital Carrasco, donde llegó muerto. Al día siguiente, el abogado Gabriel Navas se presentó en la Fiscalía de Homicidios con un escrito mediante el cual el tirador, un distribuidor de 50 años, se puso a disposición de la Justicia. El distribuidor vive junto a sus dos hijas veinteañeras y su esposa. De acuerdo a lo establecido disparó con una pistola calibre 6.25 que, según explicó el fiscal, “estaba registrada y su dueño tenía portación y tenencia debidamente acreditadas”.