Lunes 15 de Septiembre de 2014
El amor, ese sentimiento que genera tantas controversias y despierta las más variadas inquietudes es siempre un motivo de debate. ¿Qué es?, ¿tiene fecha de vencimiento?, ¿puede romperse sin más?, ¿está presente en todas las relaciones?, ¿tiene forma o consistencia? Los impulsores de la llamada “Rebelión del Amor Sólido” visitaron la ciudad de Santa Fe con el objetivo de inspirar a jóvenes a vivir el amor con solidez y formar líderes para concretar acciones que incidan en la educación, medios de comunicación y la política, promoviendo el desarrollo de familias sustentables.
¿Cómo lo hicieron? A través de conferencias organizadas por el Instituto para el Matrimonio y la Familia, el Vicerrectorado de Formación y la Dirección de Pastoral de la Universidad Católica de Santa Fe. Las mismas estuvieron a cargo de los conferencistas Ignacio Ibarzábal y Jaime Martín Grondona, quienes ofrecieron charlas para alumnos de 4º y 5º año de escuelas secundarias y compartieron además una jornada con docentes secundarios y también estudiantes universitarios.
Los temas que se abordaron fueron: el amor como expresión de libertad; la sexualidad como vía de manifestación del amor; el matrimonio como acto de compromiso de entrega total de un ser humano a otro; y la familia como una pequeña sociedad que se inserta en otras más grandes.
Pero, de dónde surgen estos términos, cómo se ponen en práctica y con qué recursos. Jaime Martín Grondona, uno de los conferencistas y director ejecutivo del Grupo Sólido, dialogó con Ser UN@ para explicar sus objetivos y despejar algunas dudas.
Y es que puede resultar confuso escuchar mencionar la frase “amor sólido” y entender que dicho concepto surge de un grupo de jóvenes que frente a una sociedad que al parecer le cuesta sostener relaciones estables y duraderas comienza a preguntarse qué pasa, dónde radica el problema y por qué parece que a algunos les cuesta tanto permanecer unidos. “Descubrimos que seguir sentando en la teoría de que el amor es solo un sentimiento es uno de los ejes del conflicto, porque el amor no es solo eso, además es expresiones físicas y también es libertad”, dijo el joven y siguió: “Lo que buscamos, entonces, es educarnos para tratar de poner compromiso y la libertad en el lugar que corresponde, en aquel lugar donde nosotros vamos a poder formar vínculos más sólidos y donde podamos confiar y apoyarnos”.
—¿Y por qué utilizan la palabra “sólido” para adjetivar al amor?
—Esto tiene que ver con la obra del sociólogo polaco Zigmunt Bauman, que en su libro Amor líquido captura el mensaje de la posmodernidad sobre las relaciones sexuales diciendo que hoy los vínculos son frágiles, débiles y casi etéreos donde en vez de forjar relaciones nos conectamos, y la conexión tiene esta característica de que se conecta y desconecta, entonces y un poco como contrapunto a estas palabras es que quisimos volver a hablar de amores sólidos, donde la felicidad viene de la mano de los que amamos, de nuestra vida cotidiana, de nuestra inteligencia y voluntad.
En ese sentido, Grondona explicó: “La violencia actual es un signo muy claro de que estamos encarando muy mal nuestra afectividad y que hay una importante falencia en la educación de los chicos, en la comunicación afectiva. Por eso –replicó–, creemos que es fundamental volver a hablar sobre educación afectiva, insistiendo en que es el pilar y la base de relaciones sanas”.
El debate en la jornada
En esa línea, durante su exposición, los jóvenes analizan algunos datos estadísticos sobre los resultados que la educación sexual afectiva está teniendo hoy en la cultura occidental. “No decimos que no haya avances, pero sí consideramos que hay algunos temas que están ausentes en el debate público”, explicaron y argumentaron: “En todos los contenidos de educación sexual que se brindan en las escuelas de nuestro país se pone como punto de partida al sexo , como si lo único que importara fuera eso. Sin embargo, es increíble qué poco tiempo nos hemos tomado en lo que realmente quieren saber o les interesa a los jóvenes de las relaciones”.
Es en ese marco que los jóvenes brindaron algunos datos respecto de lo que los adolescentes quieren aprender en la clase de educación sexual y afectiva que tienen en sus escuelas. Así, y a través de un gráfico que mostraron en una pantalla, mostraron que a la mayoría –según datos que se desprendieron de un informe realizado en Estados Unidos– les interesaba saber de qué manera sostener relaciones maduras y cómo terminarlas sin lastimarse. “Partiendo de esa base, y sin pensar en banderas ideológicas, es que creemos que estamos frente a una confrontación ya que se está enfocando mucho en lo que son las relaciones sexuales en sí, y en las herramientas de lo que nosotros llamamos el gran NO, sin pensar en quienes la protagonizan. Es decir, se les enseña cómo prevenir enfermedades de transmisión sexual y evitar el embarazo, o sea que desde un principio estamos invirtiendo las cosas, ya que no se hace foco en que los que se encuentran, son dos personas que tienen una historia detrás, un amigo, una relación”, explicaron.
Al respecto, y consultado sobre la implicancia que el amor sólido tiene con la sexualidad, Grondona detalló: “Cuando hablamos con los chicos sobre sexualidad, amor y familia, buscamos no darles una mirada restrictiva o negativa sobre su sexualidad sino al revés. Mostrarles todo el fruto que se puede sacar de una sexualidad plenamente vivida, y hacerles entender que esto se plasma en familias bien constituidas y bien fundadas en una relación generosa del uno al otro.
¿Qué es el amor sólido?
En un texto que puede encontrarse en la página web del grupo: www. gruposolido.org se detalla lo que es el amor sólido. “El amor es lo que nos mueve hacia lo que nos hace bien, es el motor que nos dirige a nuestra propia felicidad y a ser generosos para buscar la felicidad de los que amamos. En nuestra vida cotidiana buscamos lo que nos hace bien en cada una de nuestras dimensiones: en nuestro cuerpo, en nuestros afectos y en nuestra inteligencia y voluntad. La característica particular del amor sólido es que en él buscamos el bien de todas esas dimensiones a la vez, tanto para nosotros como para la persona con la que formamos un proyecto. El amor sólido es el motor que nos plenifica física, afectiva y espiritualmente, de manera integrada”.
Después de dicho concepto, en el sitio antes mencionado se describen los pasos para emprender el camino del amor sólido, el cual, según se detalla, tiene dos claves: saber que se puede fallar; y que el camino no se alcanza en soledad. “El amor sólido implica darnos con nuestros cuerpos, nuestros afectos y sobre todo con nuestra libertad”, dice el texto y continúa: “Los jóvenes viven el amor sólido cuando crecen tratando de aprender a amar, no a usar. Lo concretan los matrimonios que descubren la alegría de la entrega total. Lo disfrutan los hijos que experimentan el amor incondicional en una familia”.
¿Qué es el grupo?
En primer lugar cabe aclarar que el Grupo Sólido se conformó en Buenos Aires de la mano de jóvenes movilizados por la creciente disgregación familiar, los fracasos matrimoniales y la desorientación que muchos sufren a partir del cambio de paradigmas culturales a la hora de vivir el amor. Desde 2008, convirtieron esa frustración en acción y formaron una red de jóvenes que creció, se renovó y desarrolló múltiples acciones para promover una cultura del amor sólido tanto en Argentina como en Latinoamérica (desde sus inicios el Grupo Sólido ya visitó 26 ciudades argentinas y más de 14.000 jóvenes escucharon sus conferencias).