Domingo 29 de Marzo de 2015
Fundada el 1 de agosto de 1941, la entidad de barrio Candioti Norte nació por la iniciativa de vecinos que trabajaban en el ferrocarril, quienes quisieron crear un lugar para hacer deportes
Esta historia nació en la década del 40 cuando un grupo de vecinos, muchos de ellos empleados del ferrocarril, quisieron crear un lugar donde se pudiera practicar deporte. Todo comenzó como una simple idea, pero a medida que fue pasando el tiempo, y a raíz de la gran cantidad de adeptos que había en la zona, todo se aceleró a punto tal que el 1 de agosto de 1941 se fundó con el nombre de Centro Cultural Esteban Echeverría, en homenaje al escritor y poeta argentino.En primera instancia el club estaba en la recordada Bodega Arizu, edificio que hoy pertenece al ente municipal, en calle Pedro Díaz Colodrero y la vía, donde fue dando sus primeros pasos. Como el predio era prestado, tuvieron que encontrar un nuevo lugar, hasta que se ubicó definitivamente en lo que es su sede actual en calle Sarmiento 4068.
Dicho lugar era una inmensa laguna que llegaba hasta General Paz y que se llamaba Felipe, donde incluso muchos adeptos al deporte aventura llegaban para cazar patos. Con el crecimiento de la ciudad y, producto de la expansión en aquel momento, la misma se rellenó para dar lugar a las nuevas construcciones. Así fue como consiguió su espacio y, poco a poco, fue levantando sus cimientos, con la sede y el buffet. El club creció de la mano con el barrio, que paulatinamente se iba poblando y llenándose de color y vida.
Las bochas era el único deporte que se practicaba en canchas descubiertas. Fue como una forma de testear cuál sería su aceptación, y el destino le terminó haciendo un guiño, ya que la disciplina consiguió un montón de títulos, siendo en algún momento uno de los establecimientos más importantes de la ciudad en esta materia.Con el fin de seguir ampliándose, se plantó un rectángulo para jugar al básquet, que dio un golpe de efecto a un barrio que no estaba acostumbrado a una disciplina muy arraigada en el país. Es más, fue formador de muchas promesas para las instituciones más populares de la ciudad. Es decir que, indirectamente, se transformó en un gran semillero de atletas.
El tiempo fue jugando también su partida hasta que aparecieron los tradiciones bailes, que le dieron el matiz ideal a un lugar que se ganó la admiración y el reconocimiento de la comunidad durante los 60, 70 y 80. Era tal su popularidad que, en mayor medida en verano, se colmaba de gente que llegaba con el fin de pasar un grato momento. Pero no era solo abierto para los amigos, sino también para las familias. Lógicamente se transformó en una fuente de ingreso muy importante, quizás el eslabón fundamental para lograr el sustento necesario para seguir vigente.
Los años fueron pasando y, con ellos, las costumbres, producto de la vorágine que invade a todo el mundo. Esteban Echeverría no fue la excepción y muchas cosas se fueron perdiendo, incluso fueron quedando en el camino las tradicionales peñas. Pero en esta última etapa, los integrantes de esta familia trabajaron en pos del resurgir mediante el deporte como motor principal. Es por ello que con el fútbol, el básquet y la gimnasia generó un espacio ideal para que los más chicos se alejen de los males hábitos y crezcan jugando.
En pocas palabras, lleva ya 73 años brindando un servicio indispensable en la ciudad con todo lo que eso significa. De esa manera, todos los días gana en afecto y se queda con todos los halagos de aquellos que quieren ver mejor al club de sus amores: Esteban Echeverría.
Historia. Las bochas fueron la gran disciplina del club y los trofeos lo refrendan.