Sábado 25 de Octubre de 2014
Hace dos años cerró el negocio donde Ángeles Dogliani y Lucía Ceroleni trabajaban juntas y empezaron a ver cómo generar un ingreso económico. Ángeles armó su emprendimiento al que llamó Arte Zap y comenzó a pintar a mano zapatillas. Mientras que Lucía se dedicó a los vinilos decorativos y los promocionó en las redes sociales como Rucunana con Onda.
“Los vinilos son los autoadhesivos que se usan mucho para hacer publicidades en los locales comerciales”, explicó Lucía y agregó: “Pero yo enfoqué mi trabajo más hacia la decoración del hogar porque es un rubro donde hay mucha competencia. Sobre todo los uso mucho para la decoración de las habitaciones de chicos. Cuando viene un niño los padres se recopan con hacerles cosas en las piezas”.
Y continuó: “Después surgió esto de hacer algo juntas y empezamos con los almohadones estampados. Porque ella pintaba las zapatillas y yo, además de los vinilos, también puedo hacer cosas para tela, como los números de las camisetas de fútbol. Eso nos permitió hacer algo juntas, que fueron los almohadones estampados y después surgió empezar a trabajar con los kits materos”.
Esa fusión, que se dio hace un año, se llamó Arte Nana. De todas formas, las emprendedoras todavía mantienen cada una por su lado lo que es su especialidad. Lo que las une son los almohadones y los kits materos.
Justamente, para personalizar los termos utilizan los vinilos. Pero ahí se dividen el trabajo: Lucía aporta el diseño y Ángeles hace el trabajo manual.
“Trabajamos mucho a pedido del cliente. Es un trabajo personalizado y casi no hacemos cosas estandarizadas. Por ejemplo, para el Día de la Madre trabajamos mucho con fotos, dibujos de los chicos. Nos concentramos en lo que el cliente quiere. Eso nos permite no tener que trabajar con grandes stocks”, contó Ángeles.
Para comercializar, las emprendedoras utilizan las redes sociales. En su perfil de Facebook, Arte Nana, van mostrando algunos de los trabajos que hacen y por mensajes van recibiendo los pedidos. “Además, ahora sumamos unas revendedoras en otras localidades que nos permiten abrir un poco el canal de venta y no quedarnos solo en la ciudad de Santa Fe”, explicó Ángeles.
Pero también este año las emprendedoras van a experimentar un salto importante en su desarrollo porque fueron seleccionadas para participar en la Santa Fe Diseña. Eso supone también un cambio en la organización del trabajo que vienen realizando.
“Para esa feria y para otras en las que vamos a participar tenemos que empezar a producir sin tener una demanda concreta de los clientes. Una de las condiciones que te piden para la Diseña Santa Fe es presentar un mínimo de cinco productos diferentes. Nosotras queríamos trabajar con los kits materos, pero eso era un solo producto. Por eso para poder participar cada una tenía que aportar desde su lado otros productos para ingresar a la feria. Vamos a tener que hacer de todo para ir a vender y también pensamos tomar pedidos en la feria para seguir trabajando”, dijo Lucía.
“Pero para la feria –acotó Ángeles– vamos a tener que estandarizar un poco. Ahí vamos a apostar a diseños más modernos y vamos a ir con lo que más vendimos de lo que hicimos hasta el momento. Vamos a apostar a los diseños que más salieron”.
“Lo que más vendimos fueron los kits materos. Lo que sucede es que hay productos como las zapatillas que tienen su temporada. Como son de lona en invierno no se venden mucho, y en verano tampoco porque la gente utiliza calzados más abiertos”, agregó Ángeles.
La unión de los dos emprendimientos requirió una organización y distribución de tareas. “Para trabajar tenemos un orden. Puntualmente en el tema de los kits materos, Lucía hace los diseños en la compu y yo me dedico más a hacer la compras y a pegar los vinilos. Pero para el Día de la Madre, que tuvimos muchos pedidos, terminamos las dos haciendo todo”, dijo.
Empezar a crecer
“Cuando empezamos con los kits materos toda la inversión empezó a destinarse a eso. El objetivo era stockearnos y eso no nos permite sacar una ganancia de lo que estamos haciendo. Hoy estamos apostando a que crezca el emprendimiento”, señaló Lucía.
Por su parte, Ángeles añadió: “En este último año notamos un crecimiento pero que no tiene que ver con el dinero porque todo va a un fondo para comprar material. La plata que salió de nuestros bolsillos fue para hacer los primeros almohadones y con la venta de eso fuimos arrancando con los termos y los mates”.
Luego recordó: “Eso surgió porque un cliente que me compra zapatillas me preguntó dónde podía conseguir un termo personalizado. En ese momento justo yo estaba con Lucía y le pregunté si se animaba a hacerlo. Estuvimos tres días probando hasta que nos salió”.
“No teníamos ni idea de cómo hacerlo”, reconoció Lucía y continuó: “Tuvimos miles de pruebas y errores. Una de las cosas que nos costó muchísimo fue encontrar la forma de forrar el mate con el diseño que nos pedían. Eso nos costó horrores porque los mates son todos diferentes y tienen una forma particular en la que el vinilo no se pega bien, se arruga. Pero ese fue uno de los mejores momentos del emprendimiento. Fue el momento más feliz desde que empezamos”.
“Al termo y al resto de los componentes del kit le agarramos la vuelta más rápido, pero el mate nos costó muchísimo. Lo que sucede es que en Santa Fe tampoco tenemos muchos lugares mayoristas donde comprar esa materia prima. Por eso nos adaptamos a lo que había. Cuando pudimos juntar un poco más de plata ya compramos en Buenos Aires y, si bien nunca es algo estándar, empezamos a conseguir mates más parejos”, dijo Ángeles.
Ahora las emprendedoras ya comenzaron a planear un fin de año que viene cargado de actividad. Afrontar su primera feria del Diseña Santa Fe ya significa poner todos los esfuerzos en un mismo objetivo. Pero a eso también se suman las fiestas de fin de año, un momento para aprovechar y sentar las bases para seguir creciendo el año que viene.
Por Hipólito Ruiz / Diario UNO de Santa Fe