Lunes 25 de Noviembre de 2013
Lejos quedan las estadísticas del Indec en el momento en que toca ir al supermercado. Y es que el costo de la canasta básica elaborada por el gobierno está muy lejos de la realidad. En la actualidad, el billete de color lila que antes cotizaba alto, hoy sólo alcanza para adquirir entre tres y cinco productos de la canasta básica.
Comprar un kilo de carne como nalga tiene un costo de $66.99; un kilo de pan $18; medio kilo de yerba $18.89. Estos tres productos dan una suma de $103.88, o sea más que un billete.
Estos artículos no representan ni la mitad de lo que una persona puede llegar a consumir, y menos aún una familia. Tampoco incluye alimentos básicos como polenta, arroz, salsa de tomate, sal y leche, máxime si es que en el hogar hay niños. Estos cinco últimos productos sumarían otros $41.34 y así seguiría quedando corto para alimentar a una familia.
Agregar verduras básicas al carrito de compras elevaría el costo. Comprar un kilo de papa cuesta entre $7 y $9, un kilo de zapallo $12 y agregar tomate son $10 por un kilo. Esos tres kilos significarían $31 más al chango del supermercado.
Hasta ahora la compra no contemplaba los elementos de higiene, uno de los segmentos más caros de los locales comerciales. En caso de querer agregar un tubo de pasta dental de 90 gramos hay que sumar unos $7.45, el pack de jabón de tocador (siempre de una marca económica) significará $14.30, un champú tamaño familiar $14.50, el desodorante a bolilla $15 y por último el pack por seis unidades de papel higiénico $13.90, da un total de $65.23.
Mientras los precios siguen en aumento, los supermercados esgrimen varias estrategias para mantener el nivel de ventas. Comenzando con las promociones diarias hasta llegar a las ya habituales ofertas de “2x1”. En algunos casos, estas ofertas sólo se pueden adquirir si el cliente posee la tarjeta de crédito del comercio.
“Si el consumidor lo sabe manejar, comprar de esta manera es una buena forma de ahorro, el tema es que no se deje engañar. Porque ahora, cada supermercado tiene su tarjeta de crédito y la del banco en la cual tiene la cuenta”, señaló María Laura Mayoraz, responsable de la Unión de Usuarios y Consumidores de Santa Fe.
Por otro lado, el uso de la tarjeta de crédito dependerá de la responsabilidad del consumidor.
“La gente no se da cuenta que podrían reclamar por los intereses que cobran. Las tarjetas cobran interés por interés, es decir hoy un mes no pagaste el 100% y al otro mes te llega en el resumen un saldo, con un interés al cual le aplican otro interés. Se vuelven cosas imposibles de cortar”, agregó.
Sin control
Sumados a los aumentos que se registran a diario, los controles que deberían realizarse para evitar los abusos en los costos escasean.
“Se está haciendo poco y nada, tanto en el control de los precios que teóricamente están congelados como en otros tipos de abusos de supermercados”, señaló Mayoraz.
Pero la lista de irregularidades que se cometen en los locales no acaba en esto, ya que a los incrementos se agrega que en varias oportunidades los productos que se exhiben en góndola no tienen su precio correspondiente.
Otro de los casos que se repite es la cantidad de mercadería que contienen los embalajes (cada vez más chicos). “Uno ve el producto que tiene tantos gramos cuando en realidad la caja viene con otro pesaje”, agregó Mayoraz.
La letra chica en los paquetes y folletos comerciales, más la falta de interés por parte del consumidor, facilita el accionar abusivo de las grandes cadenas comerciales.
“No están cumpliendo, los precios que están en góndola no son los que factura la caja registradora. Cuando alguien va y compra varios productos llega a la caja y no se acuerda el precio que figuraba en la góndola. No se está controlando ni sancionando”.
“Bueno no importa, si son dos o cinco pesos”, “los precios aumentaron”, es habitual escuchar estas frases luego de haber hecho una compra.
Pero desde la asociación que defiende los derechos de los consumidores ven con preocupación el hecho de que los santafesinos no realicen las denuncias cuando son protagonistas de los abusos que se están cometiendo.
“El consumidor se queja, pero no hace reclamos. Ése es un problema argentino que se tiene que trabajar desde el colegio y educar al consumidor y al usuario”.
La Dirección de Comercio Interior es la responsable de controlar el cumplimiento de las leyes que regulan todas estas situaciones.
Consejos
En una economía dominada por la inflación y donde cada vez el dinero vale menos que ayer, los consumidores deben hacer uso del ingenio para llegar a fin de mes. Una misión casi imposible.
Para no tener que estirar los billetes como chicles lo aconsejable es recorrer y comparar. Muchas veces la falta de tiempo obliga a comprar lo primero que se ve y se termina gastando más de lo que realmente sale.
Otra opción es realizar consumos comunitarios, es decir unir a la familia, los vecinos o amigos y comprar por paquete cerrado en los supermercados mayoristas.
“La estrategia en la que pueden ver un ahorro inmediato es acortando la cadena, del productor al consumidor. La compra por paquete cerrado (de 10 kilos por ejemplo) ayuda a ahorrar, luego se puede repartir entre las familias”, señaló Mayoraz.
Los usuarios que deseen realizar una denuncia pueden dirigirse a Monseñor Zazpe 2.498, a partir de las 17.