El color y la creatividad como un estilo de vida
Victoria y Carolina tienen más en común que ser hermanas. Comparten la pasión por el diseño, y sin darse cuenta convirtieron un hobby en una microempresa que no para de crecer.

Sábado 11 de Agosto de 2012

Dicen que la creatividad es una virtud, pero que lograr expresar esas ideas creativas es aún más meritorio. Y justamente Victoria y Carolina Acosta, se destacan por la gran habilidad que tienen en sus manos.

Ellas son dos hermanas santafesinas, que sin darse cuenta lograron realizar sus deseos y pasar del dicho al hecho, con la pequeña empresa que cada una logró construir.

Victoria tiene 31 años, y desde hace dos años tiene El Sueño de Amelie, una micro empresa de accesorios de indumentaria que ella asegura que “le encanta” y con la que hace aros, collares, pulseras, tobilleras y cualquier objeto que realce el atuendo de la mujer.

Carolina tiene 29, y arrancó con Chinita Mía desde este verano. Ella produce innovadoras alfombras infantiles y de decoración del hogar, y ahora también está realizando pantuflas que está vendiendo muy bien, ya que afirma que “nunca llego a tener cosas en stock”, porque hace por encargo.

Cada una arrancó haciendo sus creaciones de hobby y para sus amigas, pero el aliento de su familia y de sus seres queridos las llevaron a darse a conocer con sus creaciones y hoy logran un ingreso extra que las ayuda mucho.

En diálogo con Escenario & Tendencias, las chicas hablaron de cómo arrancaron, la búsqueda constante que les implica las tendencias y su propio ser, y los sueños que les quedan por cumplir.

—¿Cada una hace las cosas que vende sola?

—Carolina: Si no tenemos ayuda. Cada una hace todo lo que vende.

—¿En qué momento deciden ponerse un nombre y empezar a vender?

—Victoria: Creo que cuando te das cuenta que lo que hacés le gusta a la gente y ves que te puede ayudar con un ingreso económico.

—Carolina: Si, lo mejor es cuando la gente te dice que le gusta lo que hacés. Yo creo algo y con el Sapo Pepe y Minnie, me pasó que al toque de publicarlo lo empecé a vender porque gustó mucho. Y eso es re lindo.

—Victoria: Aparte otra cosa que tiene la gente es que comparte lo que vos hiciste con sus conocidos, o te manda detalles de cómo ellos hacen las cosas que hacen y te mandan la foto. Entonces en mi álbum de Facebook tengo una pestaña que es “ellas usan El Sueño de Amelie” y ahí pongo las fotos que me mandan y que ellas publican compartiendo mi marca.

—¿Y fue difícil darse a conocer?

—Victoria: Sí, pero nos ayudó mucho las ferias de diseño independiente, en las que una puede exponer sus cosas. Una piensa un nombre para lo que hace, se crea el Facebook para mostrar lo que tiene, pero el boca a boca de la gente es la mejor publicidad.

—¿Y es más trabajo el que esto sea extra a sus trabajos fijos?

—Victoria: Sí, es complicado. Además yo tengo horarios que son algo atípicos, pero uno se busca el tiempo. Esto es algo que realizo con gusto. Todo lo que tenga que ver con el diseño, me apasiona y es algo que me saca de la rutina. Es un cable a tierra.

—Carolina: Sí es el momento en el día donde puedo conectarme con mi parte artística y por ahí me gustaría que la jornada tenga más horas. Porque por ejemplo una alfombra me lleva mucho, pero mucho tiempo y dedicación. Pero lo hago con amor, porque me encanta hacerlo y más verlo terminado. Empiezo y hasta que no está terminado, no puedo parar.

Victoria - El Sueño de Amelie/ www.facebook.com/elsueniodeameli

—¿Cómo arrancaste con El Sueño de Amelie?

—Empecé como un pasatiempo. Tenía tiempo libre y lo quería aprovechar, entonces empecé un verano en el que compré cosas, insumos, para empezar a hacer cosas para mis amigas. Si bien yo siempre fui de hacer diferentes cosas, como velas o cosía ropa, arranqué haciendo accesorios porque vi que se usaba tanto que quise probar. A mis amigas les gustó y empezaron a usar lo que hacía entonces me empezaron a alentar para que haga para vender y así empezó todo. En el verano del 2010, arranqué de a poquito y todo fue creciendo. No tengo un emporio, pero la verdad es que me va bien.

—¿Qué tipo de accesorios haces?

—Hago aros, pulseras, cadenas, tobilleras, llaveros… todos accesorios para llevar y lucir de complemento con el atuendo. Accesorios para carteras, ahora también hice accesorios para botas que se están usando mucho. Accesorios en general.

—¿Cómo creás y combinás los colores y materiales de las cosas que hacés?

—Me fijo mucho en las tendencias de Europa que todo primero sale allá y después llega, ves lo que hay y armás ideas y creás cosas nuevas. Busco mucho cosas nuevas y veo varias páginas para generar ideas y combinaciones, teniendo en cuenta los insumos que encontrás en el mercado de acá. Porque yo compro todo con lo que trabajo acá en Santa Fe y no en Buenos Aires, porque se me hace difícil para trabajar, no tengo tiempo, nadie te manda catálogos para ver lo que tienen y si te mandan estás comprando al “tun tun”. Entonces compro acá, aunque a veces traigo algo de Córdoba, elijo yo y con lo que consigo acá voy armando.

—¿Y dónde vendés tus creaciones?

—En córdoba, acá en Santa Fe a locales como La Mona Lista, y en algunas peluquerías. También hago al por menor y por encargo. La gente siempre me pregunta para vender al por mayor y por las cosas que ven y les gusta.

También, en Villa General Belgrano en Córdoba, tengo un local de puro diseño para el que ahora estoy armando todo un proyecto nuevo. Ellos convocaron a varios diseñadores del país y me llamaron para tener mi espacio en el local y ahora estoy armando un montón de cosas para llevar y vender ahí.

Carolina-Chinita Mía/ www.facebook.com/pages/Chinita-mía

—¿Cómo creás Chinita Mía?

—Empecé tejiendo porque la veía desde chiquita a mi mamá. Ella fue la que me enseñó mis primeros puntos con dos agujas, y luego a crochet aprendí sola. Pero fue algo de ese momento y lo dejé por años a un lado. Pero en invierno de 2011, cuando Vicky ya estaba haciendo sus cosas, pensé en ponerme a hacer algo yo. Recién me había mudado sola y pasaba mucho tiempo en casa, entonces necesitaba ocupar mi tiempo libre. Empecé tejiendo carteras para mis amigas, regalaba, hacía para cualquier cosa. Pero hacer sólo eso me aburrió y cuando en el verano viajé a Córdoba, ví en un sanatorio a una señora que estaba tejiendo con totora. El material me encantó y ella me explicó como hacía.

—Y ahí te pusiste a hacer vos…

—Sí, ya acá en Santa Fe compré el material, me puse a investigar y arranqué por febrero de este año a hacer alfombras. Ahí lo publiqué en facebook pero para mostrarles a mis amigos lo que había hecho y a todos les gustó. Me empezaron a preguntar si hacía y ahí me puse a hacer a pedido. Primero hacía sólo rectangulares y después me puse a ver dibujos para niños. Hice alfombras del Sapo Pepe, de Hello Kitty, de Mickey y de Minnie, y sigo haciendo.

—¿Y cómo las realizás?

—Hago la forma y ahí la relleno con la tela. Trato de que no sean dibujos muy complicados para que no sea tan complicado o quede cargado. Y para no hacer sólo eso, ya que necesito hacer cosas nuevas porque me aburro de hacer siempre lo mismo, agarré nuevamente la aguja y empecé a tejer pantuflas. De la misma forma las publiqué y como también gustaron, no paré de hacer. Hago con formas de pajarito, tipo botitas, zapatillitas, de todo.

—¿Vos también comprás los insumos acá?

—No, yo encargo todo en Buenos Aires, porque a mí no me conviene comprar acá ya que me sale tres veces más caro. Encargo varios colores y me los mandan.

—¿Y dónde vendés?

—También en Córdoba, acá en Santa Fe en el local Carminé que me encarga siempre cosas y lo que me piden específicamente. La verdad que nunca llego a tener cosas en stock porque lo que hice lo vendí y hago a medida lo que me van encargando.