Natalia, la pareja del entrenador de fútbol Tito Castillo que resultó asesinado en la tarde del miércoles en barrio Villa Centenario, habló por FM Sol 91.5 y en el inicio del crudo relato expresó: "Fue injusto lo que pasó. Lo único que él pidió es que dejaran de disparar porque había chicos, pero le tiraron a él. Faltaban 20 minutos para que se vaya a practicar y vinieron esas personas y le quitaron la vida".

Más adelante, cuando opinó sobre su trabajo como entrenador del fútbol femenino del Club Colón, la mujer afirmó que su labor "le encantaba". Y aseguró: "Tito era una excelente persona. Todos hablaban bien de él, porque siempre buscó el bien para los demás y trabajando con las chicas se sentía feliz. Era buen entrenador, de esos que siempre alientan a seguir y no abandonar".

Asimismo, al momento de intentar dar su opinión respecto a los hechos que desencadenaron su muerte, Natalia enfatizó: "Tito no quería que les pase nada a mis hermanos, siempre les decía que no hagan nada si existían disparos, que no gritemos, queríamos paz, tranquilidad. Y ahora (por el momento en que sucedieron los disparos que terminaron con la vida del entrenador) había chicos; estaba Mateo, un sobrino del corazón al que hace poco le hicimos el cumpleaños, y como Tito quería que no le pase nada, les dijo que no tiren más y entonces les dispararon a él, a sangre fría, a tres metros donde estaba él".

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Siempre con la crudeza que merece un relato de este tipo, Natalia comentó: "Tito conocía a los que le tiraron" y describió que en los momentos previos el ambiente estaba complicado. "De hecho un rato antes habíamos pasado con mi hermano, volviendo del dispensario y me tiraron un ladrillazo que me pasó muy cerca de la cabeza", agregó.

"Al instante aparecieron estas dos personas que empezaron a disparar para todos lados y Tito le pidió por favor que dejen de tirar que había chicos, y después pasó lo peor", remarcó.

En esa línea, la joven de barrio Villa Centenario comentó que una vez consumado el asesinato se volvieron a repetir los disparos que incluso llegaron a pegarle en la ventana a una vecina suya. "No tenemos custodia acá. Llamé a la ambulancia y me dijeron "calmate". Es lo único que te saben decir...", dijo.

En la parte final, reconoció que "no queda otra que quedarme en el barrio, espero no verlos en la calle, quiero que se haga justicia por matar a una persona que no se merecía morir así".