Domingo 19 de Octubre de 2014
En ese marco, disertó sobre el vínculo entre “alimentación y cerebro” y dio una conferencia de prensa en donde abordó temas de coyuntura en diálogo con Diario UNO. Inicialmente, enfatizó: “Es necesario que reclamemos una revolución educativa estando en democracia. Y no hay revolución educativa si no alimentamos a los chicos, si no los estimulamos cognitiva e intelectualmente. Está muy bien tener industria, aunque hoy nuestra mayor riqueza es el capital intelectual y no solamente los recursos naturales”.
—¿Y cómo imagina esa revolución?
—Debemos volver a la Argentina que apuesta a la educación, al conocimiento. Porque en 20 o 30 años, el 30 o 40 por ciento de los trabajos actuales va a desaparecer. Se profundizará la sociedad del conocimiento y no debemos hacer como en otros países que no se adaptaron a ese cambio. En Santa Fe se está haciendo mucho para ello. Aunque se trata de una cuestión moral que trasciende a las banderías políticas: debemos tener chicos educados y bien alimentados.
Los síntomas y sus causas
—En su libro describe procesos neurobiológicos de conductas como la impulsividad. En Santa Fe estamos asistiendo a un momento de mucha violencia, ¿qué opinión le merece esto?
—La inseguridad y la violencia son síntomas de una sociedad que no funciona bien. En todo el mundo hay violencia y muertes, aunque hay una Justicia eficiente, que no es corrupta, que trabaja en forma firme. Y una policía que trabaja y una ley que se cumple. Necesitamos una Justicia y policía transparentes. Aunque lo fundamental es tratar las causas de la violencia: la desigualdad social, el hambre. Un cerebro que no está alimentado es un cerebro que puede reaccionar de manera no previsible. Por eso es que como médico yo digo que hay dos situaciones: cuando viene un paciente a la guardia, se le calma la fiebre, el dolor y la deshidratación, aunque además ve los orígenes de esos síntomas e intenta resolverlos: necesitamos una justicia con más eficiencia, independiente, transparente y con recursos económicos; y erradicar la desigualdad y el hambre.
—¿Cómo se explican desde la neurobiología los asesinatos?
—No todo se reduce a la biología. Aunque sabemos que las privaciones, frustraciones y el hambre son variables. Hay una violencia impulsiva y otra premeditada. La frustración genera violencia. Aunque insisto que la violencia social tiene múltiples causas y la biología puede explicar alguna de ellas. Tampoco las formas límite de la agresión se ubican en los sectores más postergados. Las encontramos en todos los estratos sociales.