La Provincia
Miércoles 21 de Marzo de 2018

El ingeniero desocupado que vive en la Terminal de Rosario

Llegó allí hace cuatro meses junto a su mujer, después de que los echaron de una casa que alquilaban en la zona sur y tras perder su trabajo.

Entre las historias de vulnerabilidad social que se tejen en la Terminal de Ómnibus de Rosario, la situación de Pablo Dellepiane y su esposa se desmarca por algunas singularidades. El hombre de 62 años fue jefe en un área de montaje de una fábrica de Andino, pero hace cuatro meses su vida cambió radicalmente. Preso de una grave enfermedad, sin trabajo ni ingresos, deambula junto a su esposa por la estación de colectivos.

Su caso ya fue abordado por las áreas de Promoción Social de la Municipalidad y provincia, que ya le ofrecieron lugar en una residencia de adultos mayores.


Con botines y ropa de trabajo; barbado y pelo largo, el ingeniero electrónico accedió a hablar con La Capital acomodado en un banco de la Terminal.


Allí pasa sus días y noches desde hace cuatro meses junto a su esposa Alicia. Desde allí, explicó cómo su buen pasar económico derivó trágicamente y lo dejó en los márgenes.


Comentó que tenía un puesto técnico en una empresa de Andino y contrajo histoplasmosis (una micosis sistémica que afecta las vías respiratorias), perdió más de medio pulmón y "la empresa aprovechó para echarme". Durante 12 años se había dedicado al montaje de sistemas automáticos.


Eso no fue todo. En 2013 y sin empleo, ni jubilación, pensión ni hogar en Andino; y porteño de nacimiento, se radicó en Rosario.


Sin garantías propietarias alquiló un inmueble en España al 4200. Sin embargo, de un día para el otro los echaron y se sintieron estafados. "Mi esposa fue a la casa y no pudo entrar, me quedó mi documentación, libros adentro", apuntó.


Expulsados y en la calle, fueron a encontrar refugio a la Terminal, como tantas otras historias que conviven en ese espacio. "Ganaba muy bien, es un golpe muy duro. Hay que evaluar la buena voluntad de la gente, porque hay grupos que te arriman comida. No voy a volver a comer lo que comí en mi vida, pero no está mal", dice.


Dellepiane apoya las manos en la butaca metalizada, justo al lado de un montículo de bolsas donde acumula algo de ropa y comida. "Esta es mi cama", expresa para señalar la silla rígida diseñada para esperar un colectivo, pero que ahora se ha transformado en un improvisado espacio para descansar.


Entre fragmentos de su pasado, y penurias actuales, detalla sus lazos directos con antepasados de abolengo y parte de la historia argentina del siglo pasado.


"Soy el nieto del ministro de Guerra de Hipólito Yrigoyen y luego Jefe de la Policía Federal", asegura.


Previo a la charla con este diario, fue por la delegada de la Dirección Provincial de Adultos Mayores de Santa Fe, Miriam Talamone, quien lo invitó a conectarse con las autoridades locales para encontrarle un techo.


Una opción ofrecida fue su ubicación junto a su esposa en una residencia para adultos mayores. Hoy estaba previsto que el matrimonio también reciba la visita de operadores sociales de la Municipalidad.


"Vamos a analizar las condiciones, todo cambio debe ser para mejor. Acá podemos sobrevivir y ya nos hemos habituado", finalizó.