Santa Fe
Sábado 24 de Marzo de 2018

El relato de una hija de desaparecidos

En el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, UNO dialogó con Valeria Silva, una de las referentes de la agrupación HIJOS de Santa Fe.

Para Valeria Silva, hija de Luis Silva y Nilda Elías, ambos asesinados durante la última dictadura militar de Argentina, aprender y entender lo que sucedió con ellos le resultó algo cotidiano.

"Por mi historia personal, no necesité que nadie se sentara a explicarme qué era un desaparecido o qué había pasado con mis padres. De hecho, del asesinato y desaparición de mi papá (el 11 de abril de 1976 en Morón, provincia de Buenos Aires) me enteré por boca de mi mamá y el asesinato de ella lo viví de cerca", comenzó a relatar en diálogo con UNO.

Y siguió: "Nosotros estábamos en Chaco cuando mi mamá recibió el llamado de un compañero de mi viejo que le avisaba que se lo habían llevado. En ese momento yo tenía tres añitos y no sé lo que pensé. Solo recuerdo que ella viajó para ver si podía encontrarlo y que mi abuela vino a buscarnos y nos trajo a Santa Fe, al barrio Santa Rosa de Lima, donde pronto nos asentamos y hasta nos inscribieron en la escuela".

Allí fue donde llegó también al poco tiempo Nilda, su madre, quien sería más tarde otra víctima del brutal genocidio que 42 años más tarde sigue enlutando la historia de nuestro país.

"Mi mamá era maestra y un día decidió ir a hablar con las nuestras para ver cómo íbamos en la escuela, algo que quizás determinó lo que pasó después, porque se dejó ver y evidentemente la estaban buscando", comentó Valeria.

"Una noche nos tocaron la puerta y entraron abriendo fuego. Mis abuelos pidieron permiso para retirar a mi hermanito que era bebé y se lo dieron. Uno, dos, tres, fuego... es la imagen que tengo presente, como también la de mi mamá, saliendo con las manos en alto antes de ser asesinada", agregó la joven, quien detalló: "Es por todo esto que digo que mi conocimiento de la historia, de lo que realmente pasó, es distinta a la de los demás".

Lo mismo cree que le pasó a sus hijos, nietos de desaparecidos, quienes al igual que ella se criaron yendo a marchas, reuniones y encuentros donde los términos "dictadura", "verdad" y "justicia" son moneda corriente; y donde los relatos de las víctimas y sus familiares muestran mucho más de lo que puede encontrarse en cualquier libro.

"A ellos, creo que les fui contando la historia más con acciones que con palabras. Ya que al igual que a mí me pasó con mi abuela, que muchas veces me llevó a las reuniones de madres (de Plaza de Mayo), tanto en Santa Fe como en Buenos Aires, a mis hijos les pasó igual", aseguró, al tiempo que puntualizó en que fueron algunas charlas y reacciones de ellos los que la hicieron darse cuenta de lo que le había tocado vivir.

"Tengo en la memoria a mi hija, con seis años, abrazándome con lágrimas en los ojos después de hacerme varias preguntas sobre el tema y diciéndome «pobrecita mamá, qué feo lo que te pasó»", dijo y agregó: "Ese momento fue para mí como la revelación de lo terrible que era todo, porque sucedía que yo siempre había repetido la historia como loro, pero ver a mi nena me golpeó distinto".

Sobre el 24 de Marzo

Cada Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia es distinto para Valeria. No solo por lo que implica para ella estar en la organización de los actos, sino también por lo que significa el paso del tiempo.

"Siempre estoy ansiosa en estas fechas y últimamente mucho más expectante y preocupada por mi abuela (Otilia Acuña de Elías, de 97 años) que está cada vez más grande y necesita justicia por mi mamá", afirmó.

Y cerró: "Siempre, al volver de la audiencia de algún juicio, porque va a todos, me cuestiona: «Cuándo llegará el de tu mamá». Eso me desafía cada día".