Domingo 12 de Agosto de 2012
La lluvia del sábado a la noche hacía prever que el festejo por el Día del Niño se iba a ver afectado. Pero finalmente el sol asomó cerca del mediodía y los espacios verdes, plazas y paseos de la ciudad se llenaron de familias que luego del asadito o las pastas de los domingos, salieron a compartir con los pequeños una jornada de juegos y regalos.
Los parques Sur y Garay concentraron vecinos de los barrios del suroeste, quienes aprovecharon la cercanía para llevar a los chicos a jugar a la pelota o a andar en bicicleta. La Costanera también reunió a muchas familias santafesinas, muchos llegaron en auto como ya es tradicional cada domingo y otros aprovecharon para caminar bajo el cálido sol de una tarde de invierno.
Pero el Parque Federal con La Redonda incluida fue el espacio verde que más personas, entre grandes y chicos, cosechó en una tarde inolvidable. Muchos eligieron el pasto –a pesar de que en los lugares más bajos había agua– para tomar mates y acompañarlos con tortas, mientras que los chicos jugaban un partido de fútbol con sus primos o amigos; o con el papá hacían unos pases.
Los más grandes aprovecharon para pasear en bicicleta y de paso lucir tal vez la que por el día del niño sus papás le regalaron; mientras que los más chiquitos tuvieron que conformarse con ver cómo los otros jugaban o se entretenían sobre una manta en el césped con juguetes más pequeños. Todos esperaban las actividades previstas por la Municipalidad para esta jornada tan especial, pero por las inclemencias del tiempo fueron suspendidas para el próximo domingo 18.
De todo y para todos
En la Redonda, Arte y Vida Cotidiana –uno de los espacios provinciales del Tríptico de la Imaginación de Santa Fe junto con El Molino, Fábrica Cultural y La Esquina Encendida–, se vivió un domingo a puro Día del Niño. No entraba un alfiler, chicos de todas las edades por todos lados y todos participando de las opciones que este lugar preparó para la ocasión tan especial.
Uno de los lugares más entretenidos fue el denominado Componé tu propio Espino, donde las fosas de luz permiten hacerle un homenaje al pintor santafesino Fernando Espino; otro sector divertido y repleto de niños de todas las edades fue donde se ubicaron las enormes pizarras con letras de distintos tamaños con el objetivo de que formaran frases o simplemente, palabras.
El piso simuló en un sector ser la mesa para esos juegos divertidos que sólo se pueden jugar con otra persona como un ajedrez, el scrabble, el desafío pesquero, las damas o el juego de la Oca. Papá o mamá se convirtió por un momento en un niño para ponerse al nivel de su hijo y competir sanamente.
En uno de los rincones de La Redonda un gran arenero formó una playa y con los juegos ideales para ese contexto los más pequeños jugaron mientras al borde de la gran batea sus papás compartían un mate. De todo y para todos los gustos, grandes y chicos pasaron una tarde inolvidable donde los pequeños hicieron honor a su condición; y los mayores recuperaron por un momento ese niño que todos aún llevan dentro. El mal tiempo no fue la excusa para celebrar la fecha.