“Eligieron a un hombre que no es ingenuo políticamente”
El profesor de historia y docente de la Universidad Católica, Mario Andino, analizó la llegada del primer argentino a la silla de San Pedro. “Va a poder confrontar las internas de la Iglesia”, aseguró.

Miércoles 13 de Marzo de 2013

Hipolito Ruíz

Diario UNO Santa Fe

El martes, a las 16.14 (hora de Argentina), el mundo conocía al nuevo Papa, Jorge Bergoglio. El mensaje leído en latín, en principio, dejó algunas dudas. Los presentadores televisivos que seguían el desenlace del cónclave quedaron unos segundos en silencio hasta que finalmente el cardenal argentino salió al balcón.

Por primera vez en la historia un hombre nacido en el país se hace cargo de la Iglesia, una institución con mucha historia y fundamentalmente, con mucho poder y peso en el momento de debatir cambios culturales y sociales.

Al respecto, Diario UNO dialogó con el profesor de historia, docente de la Universidad Católica de Santa Fe y del Colegio Inmaculada, Mario Andino, quien dijo que “la elección del cónclave de los cardenales trata de responder a cada época histórica”.

En ese sentido añadió: “La Iglesia siempre ha tratado de dar una respuesta, a veces, eligiendo a la persona acertada en mayor o menor medida. Aunque siempre puede haber equivocaciones o trayectos personales que no cumplan con las expectativas, y la historia de la Iglesia es muy variada en ese aspecto. Pero creo que en estos momentos buscaron a una persona, en primer lugar como una señal que yo veo de crisis en la Iglesia, que requiere ante todo mucha humildad para resolver los problemas del desgaste que ha sufrido la Iglesia Católica con motivo de los sucesivos escándalos de tipo sexual como las pederastías, todas las denuncias que hubo en el orden mundial. Por otro lado con las desviaciones que tuvieron que ver con los malos manejos de dinero, las intrigas que se suelen plantear respecto del propio Vaticano. Todo eso desgastó la imagen de la Iglesia”.

“Estos males –continuó– propios de hombres, porque la Iglesia está integrada por hombres con sus virtudes y defectos, hicieron un desgaste. Hoy estamos en un contexto histórico donde hay una notoria secularización en Occidente. Hay un alejamiento de lo religioso del conjunto de la sociedad. Hay un retroceso de lo religioso particularmente en Occidente y particularmente en los países más desarrollados. Eso lo digo en el sentido de buscar una espiritualidad por un camino personal, individualista, de apartarse de todo contacto con religión organizada. Ésa es una actitud muy del hombre actual. «Creo en Dios, pero no creo en la Iglesia». Eso es muy común en los católicos”.

“Esa secularización, ese apartarse de la religión ha minado en buena medida los cimientos del catolicismo que incluso ha perdido terreno respecto a otras religiones como el mismo caso del Islam o el Pentecostalismo que proviene de las religiones protestantes”, aseguró.

Luego, al ser consultado sobre qué tipo de hombre se eligió, Andino dijo: “Me parece que han buscado una persona humilde que recupere no sólo esto de «cometimos estos errores porque tenemos hombres falibles», sino, además, que recupere terreno en la evangelización. Una de las primeras palabras que dijo como Papa es que hay que ayudar a la evangelización. Habló de la evangelización como necesaria en la sociedad actual”.

“Eligieron a un hombre que busca la sencillez”, dijo el docente y agregó: “Bergoglio eligió el nombre de Francisco que es un poco como la imagen clásica de la humildad y de la pobreza en la Iglesia. Es el primer Papa que se llama así y eso es muy significativo. En lugar de resolverlo por el lado de la arrogancia, la altivez, la distancia o la dureza, eligieron a un hombre que es prudente, que no es un ingenuo políticamente y que se maneja muy bien en esa cuestión”.

En este punto, Andino expuso: “Bergoglio es un hombre que no va a caer en ingenuidades de no poder confrontar las internas a las que se puede ver sometido. Creo que en eso es también bastante ducho porque en la Iglesia Argentina también hubo internas. Eso le permite llegar con esa experiencia a ese sitial como para estar preparado para esa misión. Una cosa es responder al mundo por esas dos cuestiones como la jerarquía, por un lado, y la secularización, por otro, y tratar de sobrellevar las internas de la Iglesia”.

“El otro desafío es qué hacer ante los cambios. Esto ya es un signo de interrogación. Hay algunos que dicen que es más progresista o menos progresista. Está el tema de las nuevas sexualidades, si va a haber una mayor o menor elasticidad, qué pasa con los divorciados, la homosexualidad, la actitud frente a temas como el sida y el uso de preservativos. Qué va a pasar con todo ese tipo de cuestiones que se sometieron a profundo debate en la Iglesia en los últimos tiempos”, señaló.

—Aquí, por ejemplo, Bergoglio se pronunció en contra del matrimonio igualitario.

—Sí, aquí tuvo una postura más bien tradicional. Todos quienes han ocupado sitiales importantes en la Iglesia han mantenido una postura tradicional respecto de eso, no se apartaron mayormente. Ahora viene el desafío de encontrarse en otro sitial y hay que ver si él da pasos o no respecto de eso.

—¿Cree que al ser mayor la responsabilidad de Bergoglio puede variar su postura?

—No sé si variar la postura. Porque hay que entender que en la Iglesia si uno habla de matrimonio y de familia, para ellos sólo hay una concepción y que la plantean como inamovible. En todo caso Bergoglio puede plantear una apertura pastoral hacia esos sectores que están con otra visión de la Iglesia, tratar de que no se aparten del catolicismo aún las personas que discuten el sacramento tal cual lo plantea la Iglesia. Me parece que esa apertura es la que puede intentar. Pero de ahí a pensar que puede cambiar su visión y admitir como matrimonio por ejemplo el igualitario, no lo creo. Porque en ese sentido se mostró en una línea clásica de la Iglesia. Me parece que puede haber una accesibilidad en el diálogo, de sumar diálogo en la sociedad y no de cortarlo, no de confrontar. Pero esto es una hipótesis, nadie puede saber cómo va a evolucionar.

“A nivel latinoamericano –recordó– Bergoglio no se sumó, a lo que fue en su época, la llamada Teología de la Liberación. Él estuvo muy en contra de esa línea que fue muy fuerte en la Iglesia y en la propia Compañía de Jesús, que él integraba. En ese sentido tampoco se va a encontrar a un hombre que apueste, como dicen ahora algunos periodistas, a un progresismo político dentro de la Iglesia. En ese sentido, él también se mantuvo dentro de una postura tradicional. Pero buscó aperturas a lo social, a las villas y a los movimientos de esa naturaleza por una vía más clásica, más politizada”.

—¿Cómo se imagina que va a ser la relación del Papa con la Argentina?

—Eso ya no podría decirlo. Creo que va a tener un impacto positivo en el catolicismo en la Argentina. Imagino, pero esto ya es una reacción social o cultural, que va a haber una especie de reverdecer en la Iglesia Argentina porque esto es un impulso sin duda. El tema vocacional que hoy en la Iglesia está muy en caída, muy en crisis puede ser que lo sacuda y traer más gente a la Iglesia. Eso no me cabe duda.