Empezó a hacer mesas dulces, creció y ahora organiza eventos
Ezequiel Villani asegura que siempre le gustó la cocina. Trabajó en servicios gastronómicos, se capacitó y desde hace tres años se independizó. La experiencia de aprender a ser un todo terreno. Una nueva entrega de los que Hacen Santa Fe.

Domingo 23 de Marzo de 2014

Hipólito Ruiz

Diario UNO Santa Fe

“Siempre me gustó la cocina y desde chiquito empecé probando con los budines. Fui haciendo y haciendo hasta que me salieron muy bien. Después fui probando con otras cosas nuevas e hice mucha investigación hasta llegar a este momento”, le dijo a Diario UNO Ezequiel Villani, un joven que hace tres años comenzó con su emprendimiento de servicios para eventos.

Esa predilección por la cocina hizo que Villani, sin dudarlo, se dedicara a explorar ese mundo tanto en la práctica como en la teoría. Estudió gastronomía para capacitarse en la cocina para eventos. Al mismo tiempo trabajó en algunos servicios de la ciudad que también le ayudaron a conocer algunos secretos y lentamente se fue independizando y forjando su propio camino. Así empezó con La Guada Eventos, un emprendimiento que aún no alcanza para ser su único sustento económico, pero que más temprano que tarde lo será.

“Lo primero que empecé a hacer fueron mesas dulces. Después la gente me fue pidiendo cosas saladas y de cara dura me fui largando a hacer ambientaciones de los salones, arreglos de flores, fui comprando muebles antiguos y de esa manera este emprendimiento se fue armando. Siempre digo que voy de a poco, que esto recién se está armando, pero que va creciendo”, relató.

El proceso de incorporar diferentes cosas para brindar un servicio más integral, que supera a lo gastronómico, se fue dando naturalmente y a pedido de los clientes. Esa evolución requirió de un gran esfuerzo que fue acompañado por las recomendaciones de boca en boca, que es lo que más demanda le genera a este emprendedor.

“Creo que lo que marca la diferencia en mi trabajo es que me gusta mucho la gastronomía. Trabajo con lo que se llama finger food, que son todas cosas chicas que se pueden comer con la mano, como los bocaditos para lunch. Eso es lo que me gusta hacer. Además, a todo lo que hago siempre le pongo algo de cocina molecular, que es una técnica nueva que hace que las preparaciones sean en forma de esferas, falsos caviares, se usan mucho las espumas, las nubes que vienen de distintos sabores y todo se hace en bruschettas. Eso es algo que queda muy bueno, que le da un toque distinto porque permite jugar mucho con los colores y con las texturas”, aseguró.

Hasta el momento Villani hizo pocos casamientos porque se centró en otro tipo de eventos como cumpleaños especiales donde se festejan décadas y fiestas chicas o medianas como las despedidas de año. Además, una de las salidas que encontró fue la de hacer servicios en los boliches bailables.

“Para mí –aclara– cualquier reunión a la que me llaman a trabajar es un evento. Sea un encuentro de pocas personas o muchas, yo lo tomo de la misma manera. Si son 10 personas o 500 siempre le pongo todas las pilas. Para todos hay que tener la misma predisposición para trabajar. Después cada uno de esos eventos tendrá sus cuestiones particulares, pero yo le doy la misma importancia a todos”.

El evento más trascendente en el que tuvo que trabajar fue un casamiento para 400 personas donde hizo el servicio completo. Según el emprendedor ese tipo de eventos se preparan en dos o tres días de trabajo intenso. Ezequiel asegura que eso lo consiguió con la experiencia que permite que “uno aprenda a resolver con poco tiempo”.

El emprendedor también prepara mesas dulces para un reconocido restorán de Santa Fe que lo convoca cuando tienen un evento especial. Esos trabajos salen de un día para el otro y generalmente son mesas dulces para 150 o 200 personas. “En esos casos no queda otra opción que ponerse las pilas, ponerse a trabajar y hacerlo rápido y bien”, explicó.

“Lo que más pide la gente son las cosas dulces. En ese rubro hay de todo. Desde las tortas y las tartas hasta los postres y un montón de otras cosas. La parte dulce es mi fuerte y es lo que más me gusta hacer”, reconoció el emprendedor que se apoya en sus amigos para llevar adelante su trabajo.

“Solo no se puede hacer nada. Mis amigos son los que me ayudan en la cocina y al momento de ambientar porque sino hacer un evento es imposible. No te alcanzan ni las manos, ni los días”, dijo.

Villani asegura que en lo dulce su especialidad son las tartas. “Me cuesta decir que me destaco en algo porque en lo dulce me gusta hacer todo. Lo que más me cuestan son las tortas forradas. Pero lo demás, como me gusta mucho hacerlo, todo sale bien. La clave es que te guste hacer el trabajo. Ésa es la única receta para que todo salga bien”, aseguró.

Como metodología de trabajo Villani prepara todo lo dulce antes de los eventos. Mientras que cuando hay que preparar lo salado se lleva todas las herramientas para trabajar directamente en el salón.

A pesar de las recomendaciones y del perfil en Facebook, el emprendimiento todavía no alcanza para ser el medio de subsistencia porque no todas las semanas hay fiestas. “Pero este año vamos a ponerle muchas pilas para que esto sea mi única fuente de ingresos. Quiero vivir de lo que me gusta”, concluyó.