La titular de Tata Rápido, Lilian Garnica, habló de un escenario “crítico” por la suba del combustible y la falta de actualización tarifaria desde agosto. Aseguró que ya recortaron entre un 18 y 20% de las frecuencias para sostener el sistema
11:10 hs - Martes 14 de Abril de 2026
La crisis del transporte interurbano suma presión sobre el Gobierno provincial. En medio de una seguidilla de recortes de servicios, desde el sector empresario volvieron a reclamar una actualización urgente de tarifas y advirtieron que, sin esa medida, el sistema podría resentirse aún más.
La titular de la empresa Tata Rápido, Lilian Garnica, aseguró que la situación es “muy difícil de sostener” y planteó que el aumento del boleto “no podría ser menos de un 35 o 40 por ciento”, incluso reconociendo el impacto que eso tendría en los usuarios.
“Venimos de un 48% de incremento del combustible desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente y, si tomamos desde agosto hasta ahora, el aumento es del 72%, con paritarias del 25% promedio. Sin recomposición tarifaria, la ecuación no cierra”, explicó en declaraciones al programa Cada Día (El Tres).
Sin respuestas
Garnica señaló que las empresas mantienen un diálogo abierto con la Provincia, pero sin definiciones hasta el momento. En ese sentido, remarcó que el transporte es una de las actividades más afectadas por el contexto internacional: “Es un momento realmente crítico y el sector sufre directamente el conflicto en Medio Oriente, porque nuestros insumos están atados al petróleo”.
Además, fue tajante sobre el escenario que se abre sin una actualización de ingresos: “De no tener algún tipo de recomposición, los servicios van a quedarse quietos”.
Recortes para evitar un colapso
En paralelo al reclamo, la empresaria confirmó que ya aplicaron ajustes en la operación para intentar sostener la actividad. Según detalló, Tata Rápido redujo entre un 18 y un 20% de sus frecuencias, priorizando los recorridos con menor cantidad de pasajeros.
“Hicimos un estudio profundo y sacamos los servicios que menos usa la gente. Es una necesidad para que no caiga todo el sistema”, explicó.
No obstante, aclaró que mantienen la cobertura territorial: “No dejamos de llegar a ninguna localidad. Tratamos de que haya un servicio antes y uno después, para afectar lo menos posible al pasajero”.
Para dimensionar la situación, Garnica graficó el impacto del combustible en la estructura de costos: “Un camión completo de 37 mil litros cuesta alrededor de 84 millones de pesos. Si lo comparás con la recaudación diaria, no hay forma: la balanza no da”.
Mientras tanto, el conflicto sigue escalando en toda la región, con empresas que recortan frecuencias o directamente suspenden servicios. En ese contexto, el pedido de aumento tarifario aparece como la principal salida que plantean desde el sector para evitar una mayor caída del sistema.