Domingo 15 de Septiembre de 2013
Hipólito Ruiz
Diario UNO Santa Fe
Luego de la crisis de 2001 las exportaciones de las empresas santafesinas no dejaron de crecer, hasta 2009. La crisis internacional y el conflicto entre el Gobierno y el campo le pusieron un freno a la expansión del comercio exterior en el país, y Santa Fe no fue la excepción. Pero en 2010 se volvió a crecer, llegando a su punto más alto en 2011, cuando desde la provincia salieron productos por casi 18 mil millones de dólares. Sin embargo, a partir de ese momento los buenos vientos dejaron de soplar y la evolución dejó de ser positiva y comenzó a mostrar, en 2012, un leve declive que se está profundizando este año.
Santa Fe siempre se caracterizó por tener entre sus exportaciones una marcada preponderancia de los productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. En los últimos cuatro años esos dos rubros concentraban el 70 por ciento del total.
Compañía Avícola es el último eslabón de una cadena productiva que conforma un grupo de empresas santafesinas. Las mismas producen desde los granos de maíz y soja, que luego los transforma en alimento balanceado para sus pollos, hasta la elaboración de productos derivados de esas aves. Toda esa producción está destinada al mercado interno. Mientras que en el sector de gallinas el 50 por ciento de la producción de huevos se comercializa como huevos cáscaras en las principales cadenas de supermercados del país y el resto de la producción se industrializa en la ciudad de Santa Fe. Su destino también es mayoritariamente para el mercado interno.
“Pero en 2003 –explica Marcelo Perassi, gerente de la unidad de negocios huevos y ovoproductos de la firma– comenzamos con las exportaciones de huevo en polvo y fueron creciendo hasta 2009, cuando se llegó al pico con un 25 por ciento de nuestra producción que se vendía afuera. Pero a partir de ese año fueron decreciendo hasta la actualidad que debemos estar en el 2 o 3 por ciento de nuestra producción que se exporta”.
“Prácticamente se cayeron todos los mercados. Nosotros estábamos exportando a Europa y a América latina. Ahora lo que exportamos es a países limítrofes como el Uruguay y, además, tenemos un cliente en Cuba. Ésos son los únicos mercados que sostenemos, pero no es conveniente económicamente. Los seguimos atendiendo porque tienen un mejor valor que la media del mercado internacional y para tener una presencia en el exterior”, agregó.
—¿Por qué no es conveniente exportar en la actualidad?
—Las variables macroeconómicas se modificaron. Los costos internos crecieron considerablemente y el tipo de cambio no acompañó esos costos. Eso nos hizo perder competitividad con otras empresas en el mundo. Nuestros productos están muy demandados. La proteína del huevo es muy buscada y tiene buenos valores a nivel internacional. Pero no son suficientes para que nos dejen un margen por el tipo de cambio oficial que hoy tenemos, el 5 por ciento de derecho de exportación, entre otras cosas.
Según Perassi, la demanda internacional de los productos que comercializa su firma sigue siendo sostenida. En 2009, Argentina llegó a ser el principal proveedor de Europa de huevo industrializado. Pero la caída de las exportaciones fue inevitable. “Eso no tiene que ver sólo con nuestra empresa, sino que todos nuestros colegas de la Argentina están exportando poco y nada. Nosotros teniendo toda la cadena integrada desde la agricultura, contando con las semillas, la soja, el maíz, las gallinas, nuestra propia producción de huevos y nuestra planta industrializadora no llegamos a ser competitivos”, aseguró.
Por eso, el empresario entiende que “el ciento por ciento de los problemas son internos”, ya que la demanda internacional es “de buena a muy buena” y que “los precios también son de buenos a muy buenos”.
“Hoy tenemos los mismos precios internacionales que en 2008, pero los costos desde esa fecha hasta la actualidad crecieron mucho más que el tipo de cambio. En dólares tienen el mismo valor, 7 dólares el kilo de huevo en polvo. Ese precio, en aquel año fue récord. Mientras que hoy ya se estandarizó ese valor”, expresó Perassi, quien además es uno de los directores de la Cámara de Comercio Exterior de Santa Fe.
Los mercados y las oportunidades
Santa Fe tiene unas 1.000 empresas exportadoras con cierta continuidad a través de los años. De ese total hay un gran porcentaje que son pequeñas empresas que ni siquiera llegarían a ser medianas. Esas firmas tienen sus mercados en Latinoamérica y fundamentalmente en los países limítrofes.
Para el subsecretario de Comercio Exterior de la provincia, Daniel Galaverna, en un mundo y una economía argentina cambiante “lo que se necesita es que el país tenga una política de comercio exterior que se transforme en un plan estratégico a mediano y largo plazo”.
El funcionario sostuvo: “A nivel nacional se están haciendo buenos esfuerzos en la promoción comercial, aunque a mi criterio bastante desordenada, porque hoy tenés cerca de 10 organismos nacionales que están haciendo promoción comercial. Lo ideal sería concentrarlo todo en un lugar porque si hay 10 ofertas de ferias o misiones comerciales por día, eso desorienta al empresariado para ver cuáles son los mercados a los que hay que apuntar”.
En lo que respecta a Santa Fe, la mayoría de las pequeñas empresas tienen sus mercados en Latinoamérica y fundamentalmente en los países limítrofes, a los que se están sumando Perú y Venezuela, que es el principal comprador de maquinaria agrícola. Mientras que para las medianas y grandes empresas, sobre todo las vinculadas al tema alimenticio se está viendo una apertura muy grande hacia los países con muchos habitantes como China, los del sudeste asiático e India.
Para Galaverna, además, están empezando a jugar fuerte los países del mundo árabe y, en el corto plazo, van a entrar a jugar los países de África. “Ése es un continente donde se va a evolucionar mucho y van a ser poblaciones que van a ir adquiriendo mejores condiciones de calidad de vida y eso se va a traducir en un mayor acceso a productos alimenticios a los que antes no tenían. Creo que las empresas santafesinas tienen que apuntar a la exportación de productos alimenticios con valor agregado. Ese es el desafío para Santa Fe que tiene una riqueza en estas áreas que hay que profundizarla”, sostuvo.
Luego añadió: “Creo que la estrategia del gobernador de abrir la oficina en Dubai tiene que ver con esto. Porque Dubai es un gran Hub (plataforma logística) distribuidor de exportaciones a todos los países cercanos como el sudeste asiático y los países árabes. Ahí está el foco”.
Dificultades a superar
—¿De qué depende que las empresas santafesinas puedan desarrollar esos mercados?
—En primer lugar, hay que tener un producto competitivo, con valor agregado y a escalas importantes. Si no hay escala creo que es momento de crear una cultura asociativa para juntar una oferta importante y salir a vender al mundo. El Mercosur, en un principio, se pensó como una integración para venderle al mundo, no como una competencia entre sus miembros. Hoy gran parte de los problemas que tenemos es que no están los volúmenes de ventas requeridos y tampoco están muy afinadas las cuestiones que tienen que ver con la logística. Las grandes empresas están vendiendo mucho, pero hoy se sigue vendiendo mucho commodities. China, India y los países árabes son grandes compradores de legumbres y granos como el maíz pisingallo en lo que estamos entre los principales exportadores. Pero seguimos teniendo problemas con los lácteos, la carne.
“Exportar exige productos de calidad –continuó–, manejar los volúmenes necesarios. Hay que buscar mejores acuerdos comerciales, pelear algunos protocolos de algunos países en los que cuesta ingresar productos”.
“Pero además te tiene que acompañar la macroeconomía, algo que hoy no está sucediendo. Hoy la competitividad argentina está bastante lesionada. Igual no soy de los que cree que sólo el tipo de cambio te condiciona para poder exportar, sino que es una de las tantas variables”, sentenció Galaverna.
Por su parte, Perassi expresó: “En el futuro inmediato necesitamos que ciertas políticas tiendan a acompañarnos. Si vamos a seguir con un incremento de costos a este ritmo y un tipo de cambio que no acompaña ese crecimiento de costos vamos a seguir perdiendo competitividad día a día”.
“Si no tenemos una promoción a las exportaciones con reintegros, con subsidios, con ciertas ventajas fiscales, va a ser muy difícil volver a exportar. Porque a esos problemas les sumamos un tipo de cambio retrasado y el pago de un 5 por ciento de derecho a las exportaciones. Si algunas de esas variables se pueden modificar para devolvernos competitividad, se puede salir adelante”.
Luego el empresario reiteró: “Por eso decimos que el problema es interno. Si eso se corrige no me caben dudas de que Argentina va a volver a exportar huevo en polvo al mundo tal como lo hizo en años anteriores porque tenemos altos estándares en calidad, el huevo y su proteína que se producen en el país son muy buscados internacionalmente por los estándares de calidad que tenemos. Eso arranca desde el mismo suelo. Tenemos excelentes semillas de maíz y de soja, tenemos muy buena genética en las aves y equipamiento de última tecnología. Por eso el producto que obtenemos es reconocido a nivel internacional”.
Entre 2011 y el año pasado la provincia tuvo una merma de casi 900 millones de dólares en sus ventas al exterior. Los números del primer semestre de 2013 tampoco son auspiciosos. Según un informe del Instituto Provincial de Estadísticas y Censo (Ipec) en los primeros seis meses del año salieron productos desde Santa Fe por 7.727 millones de dólares, lo que significa una caída del 7,4 por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado.
En la actualidad plantear un escenario de devaluación para recuperar el terreno perdido no parece ser la solución. Además del perjuicio social que provocaría en los sectores más vulnerables y en los asalariados, lo que en principio es una ventaja para los exportadores, más temprano que tarde sería un nuevo elemento para el incremento de costos internos. De todos modos, muchos especialistas aseguran que ése es un proceso que ya se está dando de forma encubierta con microdevaluaciones.
La planificación del comercio exterior no sólo debe garantizar al fisco un superávit comercial y un sustento del sector productivo, sino también un desarrollo que permita una ampliación del mercado laboral para los santafesinos.