En 2003 y en 2007: inundaciones que dejaron cicatrices de por vida
San Lorenzo sufrió el embate del agua en las dos oportunidades –como en unas cuantas lluvias posteriores también. Las dos tragedias hídricas de mayor gravedad se encuentran aún en manos de la Justicia.

Lunes 14 de Julio de 2014

La historia a Milton lo encontró el 29 de abril de 2003 en la panza de su mamá, Gisela Martínez Galiano, que intentaba salvar a su familia que vivía -igual que en la actualidad- en barrio San Lorenzo.

A ella le faltaban tres meses para dar a luz a su tercer hijo.

"Cuando llegaron las aguas del Salado yo tenía a Renzo (5), a Rocío (3) y estaba embarazada de Milton. Nos sacó el Cobem que nos llevó a la escuela Zazpe y a las 11 de la mañana empezaron a reventar los vidrios. A mis dos hijos los llevé arriba del techo y tenía a mi vieja en silla de ruedas que se me ahogaba. Yo trababa de subirla arriba de unos pupitres y dos hombres me ayudaron. Ella me gritaba desesperada que me vaya con mis hijos, que ella ya tenía la vida hecha. Por suerte después la sacaron en una piragua por lo que quedaba de umbral de luz en la puerta ", recordó.

"Cuando salimos de Santa Rosa de Lima -continuó- fue por un tal Chino, de calle Aguado, que nos sacó. A esa persona la fui a buscar muchas veces y nunca la pude encontrar para agradecerle. Cuando llegamos a Juan de Garay y la vía tuvimos que esperar en la canoa un rato para que se llene un poco más de agua el barrio Santa Lucía para poder salir, porque no se podía avanzar de otra forma".

Pasaron 11 años y Gisela asegura que no hay una negación del tema. "Todos los vecinos mantienen encendido ese fuego interno que es una herida abierta. Que haya pasado una década no nos modificó en nada, los sentimientos son los mismos. Milton no sabe mucho qué fue lo que pasó, porque a mí tampoco me gusta hablar del tema. A mí esta fecha me trae muy malos recuerdos. Yo sentía que lo había perdido porque estuve dos días sin sentirlo", expresó.

Milton hoy tiene 10 años y el próximo 17 de julio suma una nueva vela a la torta. "Es un vago, pero para mí, Milton, es una alegría. Es el hijo que nació en la época de la inundación, igual que muchos otros chicos del barrio. En la cuadra de mi casa hay varios chicos que nacieron con el Salado", dijo.

Cuatro años más tarde La de 2003 no fue la única inundación que atravesaron barrios como San Lorenzo y Chalet. Apenas cuatro años después, en 2007, llegó la siguiente. Agua más limpia quizás, porque era de lluvia y no arrastraba el barro y los residuos que sí trajo la del Salado en 2003, pero igual de dañina para los vecinos, desde lo material, pero también desde el aspecto emocional.

Cuando bajó el agua, el Concejo Municipal santafesino creó la Comisión Investigadora Inundación 2007, de cuyo informe surgieron al menos 20 puntos como conclusión, con pruebas que se elevaron a la Justicia.

En primer lugar, se acusó al Ejecutivo Municipal de hacer caso omiso de todos los diagnósticos e informes técnicos y científicos que alertaban acerca de la vulnerabilidad de la ciudad ante fenómenos pluviales intensos.

En segundo lugar, la Comisión definió que todas las instancias participativas, técnicas y científicas que fueron organizadas por el Ejecutivo a principios de 2004, para encarar la Planificación Urbana luego de la catástrofe del Salado, fueron desmanteladas sin motivo a fines de ese mismo año.

En el marco de la tarea encomendada, la Comisión Investigadora relevó la situación de 45 bombas (o instalaciones para las mismas). De ese total, por lo menos, 27 bombas no se encontraban en condiciones de funcionamiento o porque no estaban instaladas, o por problemas de mantenimiento o por falta de energía eléctrica.

Entre otras conclusiones, se destacaba también que a pesar del anuncio de la Municipalidad de Santa Fe de proceder a la evacuación preventiva de varios barrios del oeste de la ciudad, el 30 de marzo de 2007, la Administración Municipal no logró coordinar aspectos mínimos para la asistencia, tales como movilidad suficiente o certeza acerca del destino de las personas que abandonaron sus hogares en dichos barrios.

Gestión de riesgo En la investigación Crear riesgo, ocultar riesgo: gestión de inundaciones y política urbana en dos ciudades argentinas (sobre Santa Fe y Buenos Aires), de Jesica Viand y Silvia González, para la Universidad de Buenos Aires, las autoras explican que "la planificación urbana no ha incorporado, a lo largo del tiempo, la cuestión de los riesgos de desastre propios de los ámbitos urbanos; los riesgos en tanto construcción social histórica no han sido tratados como parte del cotidiano de la ciudad y han quedado restringidos, en el mejor de los casos, a su manifestación en desastres y por lo tanto, a una ciudad en emergencia".

Hoy, la gestión de riesgo es entendida en Santa Fe como una necesidad y es puesta en práctica ante cada amenaza hídrica, sea por las crecidas de los ríos como de fenómenos climáticos de gravedad.