En 2011, muchos se tuvieron que privar de comer asado
Según el IPCVA, el año pasado sólo se consumieron 56,6 kilos per cápita, el nivel más bajo de los últimos 50 años. Revertirlo llevaría, al menos, dos años.

Domingo 04 de Marzo de 2012

Según las estadísticas del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el año pasado fue el de menor consumo de carne promedio per cápita en el país en los últimos 50 años. En 2011 el índice se ubicó en los 56,6 kilos por habitante cuando la media de las últimas cinco décadas supera los 75 kilos.

Ese marcado descenso se puede analizar de diferentes maneras. Por un lado, el menor consumo de carne vacuna no quiere decir que los argentinos dejaron de comer, sino que diversificaron su dieta y hoy en la mesa hay otras opciones. En ese sentido, todos los analistas destacaron el lugar que fueron ganando otras carnes como la aviar, que el año pasado llegó a los 40 kilos per cápita, y la de cerdo, entre las principales.

Por otra parte, se puede decir que la población hoy no está convalidando con su consumo el incremento de precios que tuvo el producto en los mostradores de las carnicerías. Por lo tanto, de esa manera esta caída de la demanda del mercado interno también está repercutiendo en la crisis frigorífica.

Alejandro Zegna, titular de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, señaló que la crisis del sector “es inédita” en Argentina y que en materia de ganadería “se llegó a una situación terminal”.

“Fuera de otras crisis que obedecían a otros factores, acá se juntó una serie de cosas. Los problemas en materia de ganadería, que llegó a la situación de ruptura más grande en estos tiempos. A eso se suma la política del Gobierno Nacional de restringir a cero las exportaciones. El incremento que tuvo el precio de la carne en mostrador y su reemplazo del consumo de la carne por otros sucedáneos, que están subsidiados”, detalló a edicionrural.com, Zegna.

Una luz de esperanza

El panorama hoy se muestra negro para los consumidores y para la industria frigorífica y los trabajadores. En ese sentido, la mayoría de los analistas coinciden en que para lograr una mayor oferta productiva y que eso pueda reactivar el funcionamiento de la cadena de la carne hacen falta dos o tres años como mínimo.

El dato positivo es que ya existen algunos indicadores que permiten pensar en un futuro alentador. Hay un indicio en ganadería que se debe analizar y que es el porcentaje de hembras que se está faenando. Hoy ese porcentaje es muy bajo respecto a otros momentos de crisis.

Esos parámetros, más otras variables como la comercialización de determinados insumos, indicarían que el productor ganadero comenzó un ciclo de retención de vientres. Según funcionarios provinciales, eso “es un indicio de que se quiere capitalizar, que quiere ampliar su rodeo porque está aprovechando el buen precio que tiene la producción primaria por la crisis de oferta ganadera. El problema es que reponer el stock de animales llevará unos dos años”.