Sábado 04 de Enero de 2014
Victoria Rodríguez
Diario UNO de Santa Fe
Santa Fe terminó el 2013 con un dato muy doloroso. Fueron 29 las mujeres asesinadas en la provincia por el solo hecho de ser mujeres. La cifra es un poco más alta que la de los años anteriores pero lo preocupante es que detrás de ella hay cientos de santafesinas que día a día sufren agresiones y que, si no buscan ayuda, podrían terminar en las próximas listas. En el país fueron 280 las víctimas, el año anterior habían sido 245.
Los datos a los que accedió Diario UNO fueron relevados por Mercedes Pagnutti, integrante del equipo de género de la concejala rosarina Norma López (FPV), y corresponden a los casos que se publicaron en los medios de comunicación de las provincias y el país, ya que no se cuentan con cifras oficiales.
De allí se desprende que el departamento Rosario fue el que concentró la mayor cantidad de crímenes (10) y lo sigue La Capital (seis); luego están Vera y General Obligado con tres asesinatos en cada uno. No se registraron femicidios en Belgrano, Garay, Iriondo, Las Colonias, 9 de Julio, San Cristóbal, San Javier, San Jerónimo y San Justo. En el resto de los departamentos hubo una muerte en cada uno.
El debate provincial
Este año, el tema de la violencia de género estuvo en el centro de la agenda. Primero fue por las tres mujeres quemadas en Semana Santa en la capital provincial. Cabe recordar que dos de ellas fallecieron producto del ataque –en el caso de Carmen García, su pareja está imputado por femicidio, y en el de Melina Monzón se dictó la falta de mérito a su novio. Jorgelina aún hoy lucha por recuperarse de las secuelas.
Luego fue en agosto cuando, tras conocerse que había habido 15 femicidios entre enero y julio, se registraron dos casos más. El de Griselda Correa, acribillada por su ex en la puerta de la casa de sus padres, y el de María Laura Cabrera, de 14 años, que fue ultimada de un disparo en la cabeza por su novio de 15 cuando dormía. Ambos hechos en la ciudad de Santa Fe. La problemática fue discutida en diferentes estamentos gubernamentales donde las principales críticas pasaron por la inexistencia de un número telefónico gratuito en el que se pudieran realizar denuncias a lo largo de todo el día y por la falta de refugios. Desde la provincia se informó de las acciones encaradas en ambos temas y en otros que se vinculan a la atención de las víctimas.
La realidad en la provincia marca que la mayoría de las mujeres que acude a las comisarías a denunciar situaciones de violencia –ejercida en general por parejas, ex y familiares o conocidos– no reciben la
contención necesaria ni tienen a su disposición herramientas para poder poner un freno real. Tampoco existe un protocolo estandarizado para el trabajo de los agentes públicosy la propia directora provincial
de Políticas de Género, Mercedes Martorell, reconoció que la indicación es que ante cada caso se comuniquen con ella.
Sin embargo, existen otros espacios donde la denuncia siempre es tomada y donde se buscan soluciones a corto y largo plazo para las víctimas y su entorno. Tal es el caso del Poder Judicial y de las oficinas especializadas en la temática dentro de los municipios y el gobierno provincial. Además, existe una gran cantidad de ONG que también contienen a esas mujeres.
Según las estadísticas de Amnistía Internacional, en la Argentina una de cada tres mujeres sufre violencia sexista. Y, en épocas donde se habla mucho de la inseguridad en las calles, es necesario
pensar que estas cifras marcan que el lugar más peligroso para las mujeres está dentro de sus hogares. De los crímenes registrados en 2013, en el 71 por ciento el principal sospechoso es la pareja, el ex o un pariente varón de la víctima. Pedir ayuda es la única opción que existe para que aquellas mujeres que hoy sufren insultos, ninguneos, golpes o controles no terminen en la dolorosa lista de femicidios de
la provincia. Pero es central que la tarea en la provincia y en el país se profundice, en distintos ámbitos, para promover una sociedad más igualitaria y segura.
Más violentos
Mercedes Pagnutti dialogó con Diario UNO sobre lo que se encuentra detrás de las cifras que brindó y realizó un llamado a comprender la verdadera magnitud de la problemática y dejar de pensar que se trata de situaciones aisladas o del ámbito privado. “Tenemos años de menor cantidad y años de más cantidad de feminicidios. Éste es uno de los años de mayor cantidad. A veces nos preguntamos qué repercusión tendría en la sociedad si año a año se cayera un avión en la Argentina con 250 o 300 mujeres. Sería una noticia que daría la vuelta al mundo. Pero como nos matan de a una no somos esa gran noticia”, manifestó la encargada del relevamiento.
Además analizó: “Buenos Aires es, por lo menos desde que yo llevo adelante esta investigación, siempre la provincia con más femicidios en el país, lo que para mí es bastante inexplicable ya que es una de las jurisdicciones con más programas de prevención y atención sobre el tema y la más poblada. Personalmente, no me gusta tener en cuenta la cantidad de habitantes con la cantidad de mujeres muertas ya que considero igual de grave que haya una mujer muerta a manos de un hombre a consecuencia de la violencia de género, ya sea 1 en 100 o 1 en 100.000 habitantes”.
En cuanto a Santa Fe, evaluó: “Llevamos 28 mujeres muertas, dos más que el año pasado, pero sin dudas muchas menos que el año 2009 cuando fueron 36, aunque no creo que comparar sirva. Los feminicidios no disminuyen. Tuvimos que esperar cuatro años para que este gobierno adhiriera a la Ley Nº 26.485 de prevención, sanción y erradicación de la violencia hacia las mujeres y hace apenas dos meses que fue reglamentada”. En ese sentido, también recordó que la Legislatura discutió la declaración de la emergencia en violencia de género y que convocó a la directora de Políticas de Género de la provincia para que dé información sobre el trabajo que se lleva adelante en Santa Fe.
“La provincia cuenta con muchos programas de información, de capacitación, pero todo termina en eso”, remarcó e insistió con la falta de refugios, que son una herramienta central para poder dar una respuesta inmediata ante una situación de peligro extremo.
Al respecto, Martorell había señalado que el gobierno articula con diferentes organizaciones para disponer de refugios en todos los nodos y que, en el caso de la capital provincial, estaba trabada por cuestiones administrativas la puesta en funcionamiento de una de esas casas de amparo.
—¿A qué atribuye el aumento en la cantidad de asesinatos?
—Sobre este tema hay variedad de conceptos o pensamientos. Están los que piensan que las mujeres se atreven a denunciar más y otros que lo consideran como consecuencia de las escaladas de violencia a nivel social, la droga, el alcohol o la falta de trabajo. Esas causas resultan inadmisibles ya que las que trabajamos el tema, sabemos que la violencia no es consecuencia de dichas patologías. Personalmente me inclino por la primera y es allí donde se ven las falencia de la atención a las víctimas. A las mujeres se les enseña, se les informa y se las capacita para no dejarse maltratar ni física ni psicológicamente, que denuncien al maltratador y sucede que hacen todo lo que aprendieron pero no encuentran respuestas ni de la Justicia ni del Estado provincial: dentro del Estado nacional hay un poco más de compromiso, hay oficinas específicas dentro de la Justicia y un poco más de respeto hacia las leyes.
—Este año ha habido casos mucho más violentos: ¿por qué se crece en la saña?
—El crecimiento de la saña que estamos viendo en cada uno de los feminicidios creo se debe a la impunidad con que se tratan o la levedad de las penas hacia los asesinos. El sistema patriarcal que aún tenemos, pasados ya más de 10 años del siglo XXI, creo que también es la razón de esta saña. Ha aumentado la edad de las mujeres muertas, como así también la relación del victimario con la víctima.
Este año se pueden observar muchos parientes, padres, hijos, tíos o primos, por ejemplo. Al respecto, también insistió con que no se debe dejar de tener en cuenta a “las hijas y los hijos de todas esas víctimas de violencia, que suelen quedar en la mayoría de los casos totalmente desprotegidos y en manos de las personas menos indicadas. En eso hay también fallas de la justicia”.
Buscar respuestas
Como se mencionaba, más allá de las fallas que se pueden detectar en la atención de las víctimas, buscar ayuda es la única alternativa para terminar con el círculo de violencia. En primer lugar, hay que dejar de esperar que el agresor cambie, porque es muy poco probable que lo haga; y luego hay que encontrar un grupo de contención que ayude a la mujer a transitar el camino de la denuncia. Como se trata de casos en los que la violencia es perpetrada por una persona muy cercana y querida, suele ser habitual que la víctima dé más oportunidades a su agresor. O bien porque espere que cambie su actitud, porque no está preparada para dejar de luchar por ese proyecto de familia o pareja o porque no cuenta con recursos materiales o emocionales para dar ese paso. Muchas veces, las víctimas suelen
ser muy cuestionadas cuando vuelven a su casa con ese varón que las golpea o maltrata. Sin embargo, es necesario entender que el violento ha ejercido mucho poder sobre la mujer y durante mucho tiempo la ha ido sometiendo y alejando de todo su entorno. Eso suele hacer que la mujer sienta que no tiene más opción que estar con él.
—¿Qué aporte se puede hacer desde la sociedad civil para frenar los casos de violencia?
—La sociedad civil hizo, hace y hará siempre lo mejor que le permita el Estado. Más allá de asesorar, capacitar y acompañar, no pueden hacer más nada. Además, creo que el periodismo y a partir de la ley de medios, debería tratar el tema con un poco más de seriedad, no son todos los diarios pero hay algunos que el sólo leer el titulo que le dan al feminicidio hace que se bastardee más a las victimas.
—¿Y desde los organismos oficiales qué hay que profundizar en lo inmediato?
—Los organismos oficiales tienen la capacidad de controlar el flagelo de la violencia hacia la mujer. La lentitud de la Justicia es el principal problema. En Santa Fe no existen presupuestos destinados a las
políticas de género, lo que hay es irrisorio y en las agendas políticas el tema de la mujer año a año queda más relegado.
Cifras que se mantienen
Las cifras difundidas por Mercedes Pagnutti, en el marco de su trabajo en el equipo de Género de la concejala López, corresponden a aquellos casos que aparecen publicados en los medios de prensa gráficos. Por lo que, se puede estimar, que hay más femicidios que no han sido registrados. Eso explica que haya provincias en las que no se registren casos, como La Pampa y Santa Cruz, u otras en las que hay muy pocos casos, como San Luis, Jujuy, San Juan, Chubut, Neuquén, Formosa, La Rioja y Tierra del Fuego.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que en los últimos años, si bien hubo variaciones en la cantidad de crímenes sexistas registrados, las mismas no son significativas. En 2009, el primer año en el que
Pagnutti realizó el relevamiento – en el marco de su trabajo en Indeso Mujer– hubo 36 femicidios en la provincia y 262 en el país; al año siguiente se registraron 23 crímenes en Santa Fe y 296 en la Argentina. Y en 2011 fueron 29 y 286, respectivamente. En 2012 –cuando comenzó a trabajar junto a Norma López– Pagnutti relevó 26 y 245 femicidios.