Este miércoles 9 de mayo Miguel Ángel Gambier estaría cumpliendo 59 años. Dejó este mundo el 21 de septiembre de 2016 a causa de un cáncer de estómago al que enfrentó durante muchos años y, fiel a su estirpe, no se rindió hasta el último minuto. El Pampa, como más se lo conoció, dejó un recuerdo muy estrecho y fuerte en Colón, lugar donde pasó "los momentos más lindos" de su carrera.

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Llegó a Santa Fe en 1994, a los 35 años, y rápidamente se convirtió en ídolo de la gente. No solo por su entrega y humildad, sino también por muchos goles que todavía siguen retumbando en todas partes. Un centrodelantero aguerrido y batallador, de esos que no abundan, que siempre transmitió confianza.

Estuvo en una parte importante de la historia del club, ya que comandó a un equipo que volvió a Primera División después de 14 años, brillando en la final contra San Martín de Tucumán. Después, vendrían más goles (30 en total), pero hubo otro que quedó para la posteridad, uno que le hizo a Belgrano de penal, que le sirvió al equipo para mantenerse en la máxima categoría en 1996.

Fue el paso que le dio quiebre a la historia rojinegra, porque después llegaron los años pletóricos con el subcampeonato de 1997, la Copa Conmebol llegando hasta las semifinales y la Libertadores, que lo presentó como uno de los mejores ocho equipos del continente.

El jueves 21 de septiembre de 2017 la hinchada le rindió homenaje en un partido contra Defensa y Justicia rompiéndose las manos aplaudiendo y coreando un memorable "Pampa... Pampa". Un jugador que quedará grabado a fuego en los corazones de los hinchas de Colón