Las adopciones en Santa Fe están en franco ascenso. En dos años la cantidad de niños, niñas y adolescentes en situación de adoptabilidad que lograron encontrar una familia se quintuplicó en la provincia. En 2016 hubo un promedio de cuatro casos por mes y en 2017 se duplicó esa cifra a ocho. En lo que va del año en curso, el promedio mensual saltó a 22 y ya acumula unos 88 casos en 2018.

Además en el mismo lapso creció exponencialmente la cantidad de adopciones de adolescentes, que antes no se concretaban y se limitaban a recién nacidos. Solo en cuatro meses de 2018 ya hubo 14 adopciones de chicos y chicas de entre 12 y 15 años, un escenario que la autoridades provinciales consideran un "verdadero cambio de paradigma".

Los datos fueron proporcionados por el secretario de Gestión Pública del Ministerio de Justicia de Santa Fe, Matías Figueroa Escauriza, que tiene a su cargo el monitoreo de la evolución del Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga).

El funcionario atribuyó el aumento en la cantidad de adopciones a "las mejoras que se le han introducido al sistema, basado en la disminución de los trámites, la agilidad del proceso, la transparencia y la difusión de los casos a través de los medios".

En las últimas semanas tomaron notoriedad dos casos de fuerte impacto público: una pareja de Roldán que recibió la guarda preadoptiva de cuatro hermanitos y los 266 inscriptos en la convocatoria pública y federal para adoptar a tres hermanos del cordón industrial.

Para Figueroa Escauriza, con el aluvión de inscripciones registradas en las últimas dos convocatorias públicas para adoptar adolescentes "quedó en evidencia que lo que necesitábamos era generar un puente entre el Estado, la sociedad y todos esos chicos que estaban esperando. Tenemos que contar estas situaciones y tratar de buscar entre todos una solución".

Según el funcionario provincial, "paulatinamente se va mejorando el sistema de adopción, ya no hay tantas demoras como antes. Además, el hecho de concretar las adopciones genera que se vayan sumando más aspirantes para adoptar".

Estado "puente"

El propio gobernador Miguel Lifschitz destacó recientemente que los cambios que introdujo el Ruaga buscaron mejorar la situación de "chicos con historias de desamparo, abusos, violencia, vulneración de derechos, que permanecían institucionalizados y sin ninguna chance de encontrar una oportunidad, una familia, una perspectiva de desarrollo, de integración y de inclusión para sus vidas".

Y por otro lado, el jefe de la Casa Gris mencionó a las "cientos de familias, potenciales padres o madres que durante años esperaban la oportunidad de encontrar un niño o una niña para adoptar y así completar su familia o formarla" a falta hijos biológicos.

En el medio ,"el Estado que tenía que resolver esas situaciones, que debía generar los vínculos entre esos niños y niñas y las potenciales familias. Un Estado que en vez de convertirse en un puente se había convertido en un obstáculo", agregó.

De allí que resaltó el mérito de haber encontrado "un camino para que el Estado realmente cumpla su rol y entienda los problemas de los niños y de esos padres que buscaban una familia. Creo que encontramos ese camino, con sentido común y sensibilidad, poniéndonos en el lugar del otro y buscando soluciones posibles".

Los datos oficiales del Ministerio de Justicia son contundentes: a lo largo de 2016 se concretaron 49 adopciones en Santa Fe, el año pasado fueron 102 casos y en los primeros meses de 2018 ya hubo 88.

Si se mensualizan esa cifras, se percibe nítidamente el crecimiento interanual de las adopciones en el territorio santafesino. En 2016 hubo un promedio de cuatro casos por mes y en 2017 se duplicó esa cifra a ocho. En lo que va del año en curso, el promedio mensual saltó a 22.

Además, en el mismo lapso hubo un aumento exponencial de las adopciones de adolescentes. Hasta el año pasado, el 80 por ciento de las personas inscriptas en el Ruaga no estaban dispuestas a adoptar a un niño que no tuviera hasta 3 años.

"Hasta el año pasado prácticamente no teníamos adopciones adolescentes. Este año ya tuvimos 14 adopciones de chicos de entre 12 y 15 años, un verdadero cambio de paradigma", resaltó Figueroa Escauriza.

El funcionario fue más allá y destacó: "En la actualidad tenemos muchos anotados para adoptar niños de hasta tres años pero la mayoría de los que están en situación de adoptabilidad son adolescentes y hermanos".

A criterio de Figueroa Escauriza, "es importante transmitir este escenario para que se sepa que tal vez se pueda tardar mucho en adoptar pero solo si se aspira a un recién nacido, de lo contrario el trámite puede ser muy ágil ya que muchos adolescentes están en situación de adoptabilidad".

Agilidad, transparencia y difusión, ejes del cambio

Para las autoridades provinciales, el crecimiento exponencial de las adopciones en Santa Fe se debe a varios factores, entre los cuales mencionaron la agilidad del procedimiento, la transparencia y la difusión de los casos de niños en situación de adoptabilidad en los medios masivos de comunicación.

Precisamente la divulgación de algunos casos generó controversia en la Legislatura. Tanto que un sector del PJ en la Cámara de Diputados denunció que se estaban vulnerando los derechos de los niños a preservar su intimidad.

Según los funcionarios del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Santa Fe, sin esa difusión masiva de historias, con nulos datos personales, el grueso de la población no se enteraría.

De allí explican que para adoptar a tres hermanitas del cordón industrial hubo un aluvión de inscriptos que superó los 260 interesados, cuando antes los aspirantes eran muchos menos.