En el Día de San Jerónimo, cuatro jóvenes se ordenarán sacerdotes
Como cada 30 de septiembre, el arzobispo Arancedo encabezará la ceremonia en la Basílica de Guadalupe. La Iglesia reconoció siempre a este santo como un hombre elegido para explicar la Biblia

Martes 29 de Septiembre de 2015

Como cada año, la Arquidiócesis de Santa Fe llevará a cabo la celebración por San Jerónimo, este miércoles a las 19, en la Basílica de Guadalupe juntamente con la ordenación de cuatro nuevos sacerdotes. La celebración eucarística de ordenación presbiteral será presidida por el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo. Los nuevos sacerdotes cursaron los estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Metropolitano Nuestra Señora.

En esta oportunidad, los actuales diáconos Nicolás Carrell, Gastón Ríos, Leonardo Aguirre y Emanuel Domínguez serán nombrados sacerdotes y cada uno de ellos celebrará su primera misa solemne en la parroquia de la que provienen. En este sentido, Nicolás Carrell el sábado 3 de octubre, a las 19, la oficiará en la capilla María Madre de la Iglesia de la localidad de Esperanza.

En tanto, Gastón Ríos hará lo mismo el domingo 4 de octubre, a las 10.30, en la parroquia Natividad de María, de la localidad de Cayastá; Leonardo Aguirre y Emanuel Domínguez concelebrarán el domingo 11 de octubre, a las 10.30, en la parroquia Nuestra Señora de Fátima de la ciudad de Santa Fe.

Asimismo, monseñor Arancedo dispuso los destinos pastorales de cada uno de estos nuevos sacerdotes. Es por eso que a Carrell se le designó la parroquia Santo Tomás de Aquino, de la localidad de Cañada Rosquín; Ríos, a San Miguel Arcángel de la localidad de Recreo; Aguirre, a San Carlos Borromeo, de la localidad de San Carlos Centro; y Domínguez, a Nuestra Señora del Pilar, de Pilar.

El santo patrono

Desde la Arquidiócesis recalcaron que esta ceremonia se lleva a cabo en esta fecha en coincidencia con la celebración del patrono de la ciudad. Si bien años atrás las ordenaciones tenían lugar el día de la Virgen de Guadalupe, las autoridades decidieron trasladarla al 30 de septiembre.

Este día coincide con la desaparición del santo San Jerónimo, quien es considerado el Santo de la Iglesia. A lo largo de sus ochenta años, este hombre marcó la historia del cristianismo al traducir el libro más sagrado de todos: la Biblia. Para muchos, podrá parecer una casualidad, pero en consonancia con la tarea que le tocó cumplir –ya que San Jerónimo significa “el que tiene un nombre sagrado”–, a lo largo de su vida consagró sus esfuerzos al estudio de las Sagradas Escrituras y es considerado hasta el día de hoy el mejor en este oficio.

San Jerónimo ligó su suerte con la de Santa Fe en el momento mismo de la fundación, en 1573, cuando su nombre surgió de un azaroso sorteo. Jerónimo de Estridón había nacido en Dalmacia alrededor del 340 después de Cristo. En Roma, estudió latín bajo la dirección del más famoso profesor de su tiempo, Donato, quien era pagano. El santo llegó a ser un gran latinista y tenía conocimientos del griego y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos.

El papa San Dámaso lo nombró como su secretario para que luego realizara la traducción de la Biblia. Las traducciones que existían en ese tiempo tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas.

Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a ese idioma toda la Biblia, y esa traducción llamada “Vulgata” (o traducción hecha para el pueblo o vulgo) fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos. Cuando tenía alrededor de 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias, sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma y se fue a Tierra Santa.

Sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la Cueva de Belén. Varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección espiritual. Con el dinero de esas señoras construyó un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.

La Iglesia Católica reconoció siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por lo que fue nombrado patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las sagradas escrituras. Murió el 30 de septiembre del año 420, a los 80 años.