Martes 06 de Mayo de 2014
La historia del barrio Sur se vincula en forma directa con la fundación de la ciudad de Santa Fe. La urbe se edificó en su origen en donde hoy se encuentra Cayastá –en la zona de las Ruinas de Santa Fe La Vieja– en torno a la Plaza de Armas, con su Cabildo y su Iglesia Matriz. Tenía once manzanas de norte a sur y seis de este a oeste.
Dado que su ubicación inicial la exponía a conflictos territoriales con los habitantes originarios de la zona y también a las constantes inclemencias del río, que con sus crecidas la aislaba del resto de la región, en 1651 se inició el traslado a su nuevo y actual emplazamiento, entre los ríos Salado y Saladillo. La mudanza se completó casi una década después.
La reconstrucción de la ciudad respetó la estructura y disposición de su antiguo modelo: la plaza principal –hoy 25 de Mayo–, el Cabildo, y las Iglesias de San Francisco y Santo Domingo.
Ese casco histórico es el corazón del barrio Sur –en los planos actuales Zona Sur Pedro Candioti–, delimitado por ordenanza de la siguiente manera: al norte, Lisandro de la Torre hasta avenida Freyre y Juan de Garay hasta San Juan; al sur, avenida J. J. Paso; este, Puerto de Santa Fe; al oeste, Bulevar Zavalla desde J. J. Paso a Monseñor Zazpe y San Juan desde Zazpe a Juan de Garay.
Desde el principio de la ciudad hasta la actualidad, éste es el barrio que concentra la mayor actividad gubernamental de la provincia, legislativa, administrativa, bancaria y religiosa. Si bien algunas gestiones se descentralizaron hacia otros puntos de la capital, toda vez que el vecino necesita expresar un pedido o reclamo lo hace en la plaza 25 de Mayo o frente a la Legislatura santafesina, ambas en la misma jurisdicción.
Las marchas ciudadanas de mayor relevancia y las conmemoraciones de fechas históricas se dirigen, como ocurre en casi todas las urbes, a la Casa de Gobierno; por lo cual los habitantes de la Zona Sur conocen de sobra el sonido de los bombos, bocinas y altavoces (aunque en general pocos ciudadanos de este sector se suman a los reclamos colectivos públicos).
No sólo papeles
No fueron sólo los trámites los que caracterizaron a este barrio en el transcurso de las décadas. Por ejemplo, los primeros corsos santafesinos comenzaban su recorrido en la calle Comercio (hoy San Martín) desde la plaza 25 de Mayo hasta Tucumán, doblaban hacia San Jerónimo y llegaban a calle 23 de Diciembre (en la actualidad, General López). Años después se extendió hasta Humberto Primo (hoy Hipólito Yrigoyen), y luego hasta Bulevar.
El teatro Argentino, ubicado en Lisandro de la Torre entre San Martín y 25 de Mayo, invitaba a bailar después de la función de teatro. Una propuesta similar ofrecía Politeama, teatro sito en San Jerónimo y Primera Junta.
El último día de la fiesta se realizaba en el barrio Sur, con el entierro del Carnaval, que se trataba de la quema de un muñeco llamado Judas relleno de cohetes y bombas de estruendo. En esos días, entre los bailes populares se destacaba el de la plaza 25 de Mayo, donde tocaba la Banda de Policía y una orquesta de acordeones y guitarras.
Zona de misterios
Cuando se realizaron, en los últimos años, las obras de remodelación de calle San Martín de la ciudad de Santa Fe, entre las alturas del 1600 y el 1900, trabajadores de las distintas áreas dieron con una serie de construcciones subterráneas de larga data.
Dirigieron las investigaciones acerca de los posibles túneles y pasadizos Ana María Cecchini de Dallo, en ese entonces subsecretaria de Cultura de la provincia; Gabriel Cocco, del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales; y Cristina Galetti, responsable en esa etapa del Programa Provincial de Patrimonio Cultural.
Para sistematizar la información el Archivo General de la Provincia realizó un llamado público orientado a relevar las construcciones subterráneas –sótanos complejos, cisternas, aljibes, pozos ciegos de tamaño considerable, conductos para el agua o cloacas en desuso, depósitos, heladoras para carne, zanjas entubadas y rellenadas.
Se presentaron 18 informantes, con datos sobre 30 puntos urbanos con antecedentes de construcciones subterráneas coloniales, 16 dentro de solares del barrio sur y 3 en la calle propiamente dicha en la misma zona. Los restantes 10 se localizan en edificios de la segunda mitad del siglo XIX y en otros barrios.
Para marcar algunos de los resultados de la investigación mencionada, de las construcciones denominadas coloniales, correspondientes a los siglos XVII, XVIII y XIX se hallaron en tres casos, criptas y túneles en edificaciones religiosas: Iglesia de San Francisco, Santo Domingo, (de ésta saldría un túnel de 1,70 metros de alto por 1,50 metros de ancho que posiblemente se dirigía al Cabildo) y de la Compañía de Jesús.
En este complejo de edificaciones se registran datos numerosos y diversos, hasta se podría decir contradictorios, que se intentarán ordenar. Un túnel tiene salida por el aljibe que se encuentra en el pequeño patio lateral, al lado de la Sacristía y debajo del Museo. Éste se uniría, según ciertas versiones, con el que estaba detrás del escenario del cine Garay.
Para algunos, este pasadizo se vincularía con el Cabildo y estaría relacionado con los hundimientos producidos en la esquina de 3 de Febrero y San Martín; otro dato refiere a una pared del museo que permitía que una persona se desplazara por ella hacia el interior del Colegio.
Por otra parte, se conoce que la iglesia estuvo unida a la casa de José Freyre (donde funcionó por alrededor de una década la Casa de Ejercicios de la Compañía) ubicada en San Martín y General López, por un paso subterráneo que cruzaba la calle. Finalmente se reiteraron los informes sobre el único reconocido por las autoridades del Colegio Inmaculada y aún subsistente que lo vincula a éste con el Ateneo cruzando por debajo de la calle 25 de Mayo.
En la Casa de Gobierno existía un pasadizo ubicado en la pared sur de la planta baja en la que había sido sala de calderas, a unos tres metros de profundidad. Fue clausurado mediante una pared. Debe recordarse que este edificio fue levantado donde estuvo ubicado el Cabildo.