En un mes, hubo dos casos de jóvenes deportistas que murieron en cirugías que no implicaban riesgo de vida

El caso del rugbier santafesino Jerónimo Fernández Bobbio recuerda al del futbolista bonaerense Camilo Nuin.

Jueves 31 de Julio de 2025

"Se complicó, lo están reanimando". Con un mes de diferencia, los padres de dos deportistas muy jóvenes escucharon la misma frase en circunstancias parecidas: a sus hijos los estaban operando a raíz de distintas lesiones producto de su actividad deportiva. Ambos casos terminaron mal: los chicos murieron.

El más reciente y más cercano para los santafesinos es el del rugbier Jerónimo Fernández Bobbio, un chico de 18 años que jugaba en CRAI.

El joven falleció este martes en el Hospital Italiano de Rosario donde fue intervenido por una lesión en la clavícula y el hombro, que se había producido durante un partido que jugó en Rafaela. El integrante del equipo M19 del CRAI falleció horas después de la operación. Desde que salió del quirófano, en estado reservado, familiares, amigos, y el club al que pertenecía, habían iniciado un pedido de sangre para Jerónimo. La consternación ante el desenlace fatal es inmensa.

Una de las preguntas que gira en torno al trágico suceso es qué pudo haber ocurrido para que el deportista, que no tenía antecedentes de otras patologías, falleciera luego de ser operado.

La intervención de la lesión (que puede suceder en deportes de contacto como el rugby) se programó para este lunes en el hospital Italiano de Rosario. El cuadro era delicado y requirió del uso de un quirófano de alta complejidad y un equipo de especialistas. Obviamente, las expectativas estaban centradas en que el joven superara con éxito la intervención para luego iniciar una rehabilitación y volver a jugar, tal como expresaron sus compañeros en las redes, y de acuerdo al deseo que expresó el propio Jerónimo.

El Hospital Italiano, donde fue operado el deportista, todavía no informó nada sobre lo ocurrido, pero extraoficialmente circuló un descargo: al chico le cortaron una arteria durante la cirugía.

Por el momento se ignora si el deceso del joven rugbier derivó en la apertura de una causa judicial para investigar las causas de su muerte, un desenlace que de ninguna manera estaba en los cálculos previos.

Otro caso

Camilo Nun tenía 18 años y jugaba en las divisiones inferiores de San Telmo, un club que juega en la segunda división del fútbol argentino en el que el chico era considerado como una promesa.

Los resultados preliminares de la autopsia apuntaron contra algún error vinculado a la anestesia suministrada al chico para operarlo. Un mes después, la causa no avanzó demasiado. Se investiga como un posible homicidio culposo, pero todavía se está tomando declaración a médicos y otros participantes de la cirugía.

Tanto en el caso de Nun como en el de Fernández Bobbio se repitió una escena espantosa: en ambos, alguien salió del quirófano durante las cirugías para informarles a sus familiares que algo que se había complicado y que los estaban reanimando.

No tenían problemas de salud

En el caso de Nun, el desenlace fue mucho más inmediato: unos minutos después volvieron a contactarse con los padres para informarles que el chico había muerto. Fernández Bobbio sobrevivió al acto quirúrgico pero pasó a terapia intensiva y unas horas después falleció.

El denominador común es que ninguno de los dos tenía problemas de salud previos y que los motivos de sus cirugías no tenían por qué hacer temer por su vida. ¿Por qué murieron? Es una pregunta que se repite en ambos casos y que por ahora no tiene explicación, más allá de que el del jugador de CRAI todavía es muy reciente.