Sábado 12 de Octubre de 2013
Hipólito Ruiz
Diario UNO de Santa Fe
Arnaldo Naldi Yaccuzzi vive junto a su familia en la ciudad de Santa Fe hace 10 años. Sus orígenes están en la ciudad de Villa Ocampo, el lugar al que llegó su bisabuelo, Antonio Yaccuzzi, hace 135 años, justo cuando se fundaba la localidad. Junto a su padre, Pedro, y su hermano, Luis, fueron los primeros de la familia en dejar Casarsa, Italia, y afincarse en tierras santafesinas.
El resto de la familia quedó en Italia y sólo pudieron reencontrarse años después cuando Santa Houston (esposa de Pedro) viajó a la Argentina con el resto de sus hijos. Mientras que Amadeo, el último hermano de Antonio, nació en Villa Ocampo.
La familia comenzó a crecer mucho. “Los Yaccuzzi teníamos una particularidad, que era la de tener familias numerosas”, explica Naldi y agrega: “Mi abuelo, por ejemplo, eran 11 hermanos, de los cuales tres eran mujeres. Ellos tenían diez hijos cada uno y la gran mayoría eran varones. Entonces el apellido se desparramaba muchísimo.Todos tenían familias súper numerosas”.
“Yo también sigo un poco la tradición familiar”, dijo entre risas el hombre que hoy disfruta de cinco hijos y un nieto. En 1978, cuando se cumplieron 100 años de la llegada de Antonio Yaccuzzi a la Argentina, la familia decidió reunirse, completa, por primera vez. El encuentro fue en Villa Ocampo y esa vez fueron más de 700 personas. En ese momento,Naldi tenía 22 años y recuerda que ese encuentro formó parte de un programa televisivo de César Mascetti y Mónica Cahen D’Anvers.
“Ellos vinieron porque decían que los Yaccuzzi eran la familia argentina más grande descendiente de una pareja. De un solo tronco, que a la tercera generación ya hayamos sido 760 personas era insólito”, señaló.
—¿Cómo fue evolucionando la relación familiar?,¿con algunos integrantes no se ven durante años?
—Obviamente. Lo que pasa es que estamos distribuidos por todo el país. Las raíces se mantienen y uno sabe quién es hijo de quien. Aunque no nos veamos seguido,mantenemos un lazo. Y justamente
estas fiestas intentan que no se pierda eso, que no se pierda el lazo familiar, esas raíces. Por eso después se hizo una segunda, una tercera fiesta y ahora se viene la cuarta.
Esto es lo que nos permite seguir manteniendo vivo ese lazo sanguíneo que nos une a todos. Es muy interesante porque este sábado (por hoy) se esperan entre 1.200 y 1.500 personas. Cada vez somos
Luego añadió: “Queremos encontrarnos con gente que hace muchos años que no nos vemos. Con los chicos y los jóvenes uno va perdiendo la imagen de cómo eran porque si se los ve cuando tenían 13 años y se los ve a los 18 ya cambiaron totalmente. Después hay chicos que ya se hicieron adultos o algunos que se casaron o tuvieron hijos. Éste es un momento muy lindo para compartir, para recordar viejas anécdotas, encuentros que tuvimos con los padres de los chicos. Es un revivir toda la historia de la familia”.más.