El santotomesino que llegó a Alaska en una Econo comparte, mano a mano con UNO Santa Fe, cómo vivió la soledad, las crisis emocionales y el vínculo con su comunidad de seguidores y amigos viajeros a lo largo de más de cinco años en la ruta.
Domingo 24 de Agosto de 2025
Mientras Pablo Imhoff recorría América en su Econo, no solo atravesaba kilómetros y fronteras: atravesaba emociones, soledades y vínculos que marcaron su vida.
Más de un millón y medio de seguidores acompañaron cada paso de su viaje, con la curiosidad y el asombro de quien observa una aventura única. Pero detrás de la cámara, la vida nómade tiene otra dimensión: desafíos internos, decisiones difíciles, amistades que se vuelven familia y momentos de introspección que solo él conoce. En esta charla, Pablo cuenta cómo enfrentó la soledad, cómo construyó relaciones profundas y qué hay detrás de la pantalla de sus videos.
—¿Cómo te llevaste con la soledad?
Siempre me llevé muy bien con la soledad, me siento muy cómodo, soy bastante solitario, entonces no me pesa. Pero sí, obviamente, hay veces que... A ver, la soledad puede estar... La soledad es una palabra que puede interpretarse de distintas maneras, ¿no? Puede tener dos significados totalmente opuestos. Por un lado, puede ser algo lindo; algo que te conecta con vos, y por otro lado puede ser algo vacío, algo en lo que uno se sienta vacío, algo desagradable, ¿no? Te respondo la pregunta teniendo en cuenta los dos significados que se le pueden dar o contextos que se le pueden dar. Me llevo bien con la soledad, pero a su vez también en el viaje he sentido momentos de soledad bastante difíciles de sobrellevar.
—¿Tuviste momentos de crisis emocionales?
Sí, sin dudas. Tuve momentos de crisis emocionales, mentales. Es una parte bastante difícil de llevar en un viaje tan largo como esto.
—Te sigue una comunidad enorme: más de un millón y medio de suscriptores. ¿Qué sentís cuando pensás en todo ese público que te acompañó durante el viaje?
Es algo muy gratificante. Porque es como que ves el resultado de tanto trabajo a lo largo de los años, ves que la gente disfruta, que la gente se inspira, se emociona. Es gratificante ver que la gente te acompaña, que la gente es parte de algo que creaste y que tanta gente es parte de algo que creaste. Bueno, es también una motivación para seguir haciendo esto, para seguir creando contenido y mostrándoles el mundo a ellos, no solo disfrutarlo yo, sino también compartirlo con ellos, seguir compartiéndolo.
—Fue muy fuerte ver cómo te reconocían en cualquier parte de América, cómo te ofrecían ayuda y hasta dinero. ¿Fue fácil entender y aceptar ese vínculo?
Bueno, al principio me costaba porque es como que uno tiene el chip de que cuando la gente viene y te quiere dar plata o te quiere dar un regalo, no sé… al principio me costaba aceptarlo, pero después entendí que la gente lo hace de corazón y que es una forma de aceptar lo que la gente quiere devolverte. La gente que te hace un regalo lo hace con cariño, lo hace como una forma de agradecerte todo lo bien o todo lo lindo que vos le diste. Entonces es como una retroalimentación. Y entendí que siempre hay que aceptar los regalos. Al principio me costaba e incluso he rechazado regalos y a veces la gente se enojaba por no aceptarlos. Pero después entendí que no, que está bueno siempre, siempre, siempre aceptar los regalos porque la gente lo hace con cariño y también es hacer sentir bien a la gente aceptando un regalo porque es como que ellos también se sienten parte de este proyecto y de este sueño.
—Hay muchos Youtubers que hicieron y hacen la misma ruta que hiciste vos. ¿Por qué crees que te eligen a vos? ¿O por qué vos sos uno de los más vistos y más virales?
Yo creo que la gente elige ver por ahí un poco más vídeos porque... bueno, yo me lo tomé con mucha seriedad y con mucho compromiso. No quiero decir que otros viajeros no se lo hayan tomado de esa manera, pero para mí generar contenido es algo muy importante y soy… no sé si decir obsesivo, pero sí me compenetro mucho con mi trabajo y quiero hacerlo de la mejor manera. Y creo que el resultado es ese, el resultado de haber puesto tantas energías y tanto compromiso de mi trabajo hizo que el contenido y que el resultado de mi trabajo sea algo de buena calidad, que la gente disfruta mucho y por eso se ven mucho mis videos. Sí, es un compromiso y una entrega muy grande la que realizo con mi trabajo. Entonces creo que por eso la gente elige por ahí ver mis videos o ver mis contenidos con respecto a otros creadores.
—¿Quiénes son para vos los chicos de Nomad Expedition?
Marina y Abraham de Nomad Expedition son grandes amigos. Te diría casi familia. O sea, lo siento como mi familia. Porque hemos compartido muchos momentos, nos hemos acompañado y hemos estado juntos a lo largo de un viaje y el vínculo que formamos es un vínculo muy cercano, muy cariñoso, es un vínculo casi familiar. Entonces siento un cariño muy muy grande por ellos.
La vida detrás de cámara
—Mostrás mucho, pero siempre hay cosas que se guardan. ¿Qué no mostraste nunca en tus videos y sentís que algún día contarías?
Quizás los problemas, quizás los contratiempos; muchas veces no se muestran, sobre todo la parte emocional, la parte mental. La parte física por ahí sí, porque es algo más fácil de explicar y es algo más que se puede ver o que se puede percibir. Pero la parte mental y emocional, por un lado, es muy difícil de explicar y por el otro lado prefiero guardármela para mí. Algún día quizás sí estaría bueno contarlo, pero hoy por hoy siento que esas cosas que pasan en ese ámbito emocional o mental, creo que no estoy preparado y tampoco es que agrega mucho a la historia al contarlo. Creo que sí sería algo por ahí más íntimo que bueno, tengo que estar listo para contarlo y bueno, hacerlo de alguna manera que a la gente también le sirva y que a la gente también le interese.
—¿Sentiste que tuviste que poner en pausa cosas importantes de tu vida por ser nómade? ¿Qué cosas se quedaron en el camino?
Sin dudas que hay cosas que hay que dejar de lado, que tuve que dejar de lado para hacer esta vida, como por ejemplo las relaciones sentimentales. En mi caso prefiero hacer este viaje solo. Al decidir hacer este viaje, también decidí no meterme en una relación, porque son dos proyectos a los que hay que invertir mucha energía. Yo soy una persona que me enfoco en algo y no puedo hacer dos cosas al mismo tiempo de esa magnitud. No lo descarto, quizás algún día se da, pero en principio me embarqué en este proyecto de viaje y de vida, dejando un poco de lado esa parte, la parte sentimental.
Y también, bueno, las amistades, las relaciones con los amigos, con la familia… no digo que van quedando de lado, pero sí uno se aleja un poco de todo eso, ¿no? Entonces, eso por ahí es una parte súper importante a la que hoy por hoy no le estoy dando mucho lugar en mi vida, porque todo no se puede, digamos. Hay cosas que uno tiene que dejar de lado. Por otro lado, bueno, sí, como te decía antes, el tema de no disponer de un hogar, de una casa, hace que haya dejado de lado eso: tener mi espacio, tener mis cosas, tener mis rutinas, que a veces son necesarias estando en un lugar fijo, tener mi grupo de personas fijo, de amigos, de compañeros; ya sea en una actividad laboral o en una actividad de recreación. Todo eso lo he dejado de lado a lo largo de todos estos años.
—¿Qué te pasaba cuando todo se rompía: la moto, el cuerpo, la motivación? ¿Quién te reparaba a vos?
He tenido momentos muy críticos en este viaje. Por suerte no se rompió todo al mismo tiempo. Cuando se rompía la moto yo estaba medianamente con fuerzas, o cuando me pasan cosas a mí, la moto está bien. Entonces, por suerte, todo junto nunca se dio, por eso pude seguir adelante. Pero en realidad no soy mucho de buscar una reparación para mí; para la moto es fácil, buscas un mecánico. Pero para mí, para la persona, es un poco más difícil. Uno trata de refugiarse en los amigos, en las charlas con amigos, en las charlas con profesionales de la salud; ya sea la parte física o la parte mental. Es muy importante hablar con la gente, tener opiniones distintas, tratar de despejarse, de tomarse vacaciones —entre comillas— aunque casi en estos 11 años no me las he tomado; me he tomado muy pocas vacaciones, pero bueno, es importante para poder seguir adelante.
—¿Hubo momentos en los que pensaste: “¿Qué hago acá? ¿Qué estoy haciendo con mi vida?”? Si eso pasó, ¿qué te hizo seguir?
Nunca he pensado qué estoy haciendo con mi vida, porque tengo bien claro que lo que hago es lo que quiero. Pero sí, sí hay momentos que son críticos, que son duros. Aún sabiendo qué es lo que querés hacer, hay momentos que el cuerpo y la mente no dan para mucho más, están muy agotados, y bueno, esos son los momentos más complicados. Porque cualquier contratiempo que aparezca, si vos estás bien física y mentalmente, lo podés sobrellevar. Ahora, si falla la salud, todo lo demás puede llegar a colapsar, puede llegar a incumplirse, digamos. Entonces eso es lo básico: la base es la salud mental y física, sentimental o emocional.
Entonces no, nunca me planteé qué estoy haciendo con mi vida porque lo tengo bien en claro, pero sí hubo momentos críticos que fueron difíciles. Me hizo seguir, creo, mi constancia, mi voluntad, mi fuerza, y a su vez la fuerza que me brindaron otras personas a través de una charla, a través de un consejo, a través de simplemente una palabra de aliento.