Domingo 11 de Enero de 2015
La vida de los clubes se sustenta a través de la gente, ya sea dirigentes como socios, éstos últimos, dueños y emprendedores del futuro. Pero no es una tarea fácil hacerlos subsistir, todo lo contrario, demanda de mucho compromiso y esfuerzo.
No existe un secreto para el éxito, sino más bien algunos tips que pueden llevar a la prosperidad. Nada se logra de la noche a la mañana, hay que trabajar diariamente para hacerlo posible. Alguien que sabe bien lo que es luchar por la causa es Verónica Laurini, quien está al frente de San Isidro hace ya 10 años. Como presidenta le tocó pasar gratos y malos momentos, pero siempre mantuvo firme su convicción de hacer grande al club de sus amores.
“Esto es una responsabilidad enorme para mí y la comisión. Hace 10 años que estamos en la institución ejerciendo trabajos diariamente en pos del barrio y los socios. Actualmente estamos teniendo una crisis. Veníamos trabajando de una forma, pero de un momento a otro todo comenzó a hacerse cuesta abajo. Principalmente este déficit tiene que ver con la imposibilidad de alquilar el salón para fiestas o eventos nocturnos, incluso cerca del 70 por ciento de los socios se dieron de baja y eso para nosotros es perjudicial, ya que tenemos que afrontar los gastos mensuales”, dijo.
En base a todos estos factores, la vida de un club se ve resquebrajada, aunque Laurini no deja de ponerle el hombro a la cuestión: “Ante todo, lo importante acá es ponerle fuerza de voluntad. La peleamos igual con los 32 socios actuales y enfocándonos en las cuatro actividades que tenemos, a la postre, el motor de San Isidro. Después, mediante la difusión a través de volantes, tratamos darle el impulso necesario para seguir brindándole un servicio a la comunidad”.
Una lucha diariaEstar una década ligado a una institución no es cualquier cosa, máxime en tiempos donde la economía demanda de malabares y donde los clubes más populares se llevan casi toda la atención. Pero para Laurini ser una de las principales impulsoras de la irrupción de San Isidro como institución deportiva y educativa es un orgullo. “Este club es como un hijo para mí. Es muy importante dentro de mi vida y creo que marcó mucho en cada uno de los integrantes de comisión. Desde el momento que llegamos nos propusimos hacer de este un lugar familiar, para chicos y grandes. Gracias a Dios lo conseguimos. Por más que suene poco, está en nuestro corazón y es una satisfacción increíble”, reconoció.
Desde su arribo, la entidad fue remozada y renovada en sus actividades. Pero quién mejor que ella para dar detalles al respecto: “Antes de que iniciáramos las actividades en 2004, había un bar para prácticamente 15 o 20 personas y que no tenía ningún tipo de actividad. A medida que fuimos trabajando y, desde que pudimos tomar el toro por las astas como se dice, llegamos a tener 15 opciones para los vecinos y más de 300 socios. Las cosas se mantuvieron así por casi cinco años, pero después, a consecuencia de lo que dije al principio, sumado a las actividades gratuitas que creó la Municipalidad, tenemos menos acompañantes. A veces nos amargamos, tratamos de no caernos y buscamos, como podemos, salir adelante”.