“Es decisivo educarlos en los primeros cuatro meses”
 Recientemente, el 6 de enero, Diario UNO de Santa Fe publicó el controversial caso de un dogo argentino que atacó a su dueña y a su hija, generando un debate en los lectores.

Jueves 23 de Enero de 2014

Recientemente, el 6 de enero, Diario UNO de Santa Fe publicó el controversial caso de, generando un debate en los lectores.

El hecho puso en agenda el debate sobre los perros “potencialmente peligrosos” y el vínculo con quienes los adquieren, por lo que Diario UNO consultó a una especialista, quien hizo un análisis general, dado que se desconocía el contexto en el cual el perro se habría puesto agresivo, la edad del mismo, entre otras variables que son de importancia para la profesional a la hora de dar una opinión más concreta.

Se trató de la doctora en psicología Gabriela Barrera, investigadora del Conicet, integrante del Grupo de Investigación del Comportamiento en Cánidos de Buenos Aires y del Icivet (Instituto de Ciencias Veterinarias del Litoral), UNL Conicet y de la UBA. Inicialmente y como se dijo, explicó que no podía hacer un análisis acabado del caso al desconocer el contexto, entre otras variables intervinientes o determinantes de la conducta agresiva del animal.

Posteriormente, relativizó la idea de “perros peligrosos” explicando que las razas así señaladas –en su estado puro– han sido creadas o modificadas genéticamente con fines específicos y que el problema surge, entre otras cuestiones, porque se los toma como animales de compañía.

“El dogo argentino es un perro preparado para la caza, de gran porte, y su mordida puede provocar un traumatismo importante, por eso es que los casos son más conocidos o mediáticos por el impacto que provocan”, comenzó diciendo.

“Es verdad –consideró la doctora en psicología– que la raza predispone a ciertos rasgos y características de la personalidad del perro, sociabilidad, etcétera, pero no es determinante. Por eso, tenemos que evaluar el individuo en sí y su medio y las experiencias durante su ontogenia (durante su vida)”.

Volviendo al punto anterior, profundizó en que “hay diferencias en la presión de la mordida de diferentes razas, diferentes tamaños y portes de cada perro y eso determina la intensidad y daño y por consiguiente puede generar más impacto en los medios de comunicación. Aunque lo cierto es que un simple caniche puede tener una conducta agresiva y su mordedura no saldrá en los diarios”.