Familiares y amigos le dieron el último adiós a la familia Ferraro
Los restos de cinco de los seis integrantes de la familia santafesina que falleció el lunes tras chocar con un colectivo en el sur de Brasil, fueron inhumados este martes en el cementerio Lar de Paz de la ciudad.

Martes 27 de Diciembre de 2011

Dolor, desconcierto, desconsuelo, miradas al cielo en busca de respuestas. Ese fue el escenario que se vivió ayer por la tarde tras la llegada de los restos de cinco de los seis integrantes de la familia Ferraro, que murieron este lunes al chocar el auto en el que viajaban con un colectivo en la ruta nacional brasileña BR 290 a la altura de Rosario do Sul, en el estado brasileño de Río Grande Do Sul.

Los familiares y allegados más cercanos de la familia santafesina, que residía en Rosario desde hace ya varios años, aguardaron en horas de la tarde de ayer en la casa de sepelios Sentir, los cuerpos llegados en una tráffic desde Brasil. Según confirmaron desde la cochería local, que estuvo a cargo del servicio fúnebre, no se realizó el velatorio por pedido de la familia.

Minutos después de las 17, el cortejo fúnebre marchó por las calles de la ciudad, desde Sentir hasta el cementerio privado Lar de Paz, en el norte de la ciudad. El mismo fue acompañado por una gran cantidad de autos con familiares y amigos de la familia santafesina.

Las víctimas fatales son Leticia Noemí Debuck de 42 años; su esposo, Gustavo Ferraro (40); y sus hijos, Matías Nahuel Ferraro (18), Andrés Lucas Ferraro (11) y Thiago Benjamín Ferraro (3).

Dolor en Rosario

El accidente de la familia Ferraro causó conmoción en la comunidad educativa del Colegio Monseñor Boneo de Rosario, a la cual asistían tres de los cuatro hijos de la familia, Matías, Lucía y Andrés. El lunes por la noche hubo una misa en la parroquia de la institución para rezar por los fallecidos en la colisión y para pedir “fortaleza y consuelo” para Lucía, la única sobreviviente.

Una iglesia colmada de jóvenes dolidos, desgarrados, junto a padres compungidos y hasta familias enteras, fue la muestra más clara de lo que significaban los Ferraro para el colegio.

“Era una excelente familia, comprometida y colaboradora”, contó la directora de la primaria, Miriam Saldivia. “Lo único que podemos hacer es contenerlos, darles un espacio para compartir el dolor”, continuó agregando.

“Era un chico sencillo, callado, responsable y muy querido”, coincidieron las maestras al describir a Matías. Acerca de Lucía, el profesor Luciano Cefaratti manifestó: “Es una chica muy buena”.