Tras donarle un riñón a su madre en 2013 para salvarle la vida, los médicos le dijeron que podía continuar con su vida normal. Pero se encontró con la negativa por parte del Servicio Penitenciario para poder trabajar, porque había sido donante. En aquel entonces, Sabrina Villalba tenía 25 años y altas calificaciones para ingresar a dicho sistema laboral, pero una junta médica se lo prohibió. Era el sostén de una familia y la situación se complicaba día a día por no conseguir trabajo. Tras innumerables idas y vueltas y una actitud de constancia y tenacidad, finalmente la joven corondina logró su objetivo y desde hace una semana ya cumple tareas en la Unidad 1 de Coronda, en el Instituto Correccional Modelo Doctor César Raúl Tabares.

Desde su misma desesperación, en enero de este año, Sabrina llegó a escribirle una carta al presidente de la Nación, Mauricio Macri, pero su caso no avanzó. Fue en ese entonces que UNO Santa Fe se hizo eco de la historia y la dio a conocer. Hoy, la mujer corondina, mamá de dos niños, ya hace una semana trabaja en el Servicio Penitenciario santafesino. Su mamá cumplió 70 años y goza de un excelente estado de salud.

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"Luego de varios meses de reuniones y de incertidumbre por no saber qué iba a pasar, finalmente me llegó una notificación para que me presente en el Servicio Penitenciario. Yo pensé que era para seguir con los trámites de ingreso, pero allí me confirmaron que ya me tenía que quedar para comenzar con los cursos de ingreso", contó Sabrina Villalba dejando vislumbrar su felicidad incontenible.

"Todo esto fue un alivio enorme para mi vida en todo sentido. El primer día de trabajo, saliendo de casa con el uniforme, fue muy emotivo para todos, porque solo mi familia supo lo que tuve que atravesar para lograr esto", continuó la joven corondina. Hoy, Sabrina cumple con un horario administrativo de 7 a 13, y desde hace unos días ya trabaja en la Unidad 1 de Coronda en el sector de conserjería.

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A los pocos días de la publicación de UNO Santa Fe de la historia de Villalba y los inconvenientes que se le presentaron desde ese momento, a pesar de que los médicos que la operaron en Rosario le aseguraron que iba a tener una vida normal para insertarse en el mercado laboral, fue recibida en la ciudad de Coronda por Pablo Cococcioni, por aquel entonces secretario de Asuntos Penitenciarios. El funcionario sostuvo que más allá del análisis puntual del caso, hay una situación concreta en el Servicio Penitenciario respecto a normativas que ya han cumplido su ciclo y deben ser revisadas. "Es un conjunto de normas muy antiguas, de ahí que nosotros inclusive proyectamos cambiarlas, empezando por la Ley Orgánica del Servicio Penitenciario, que es un decreto de ley de la dictadura", manifestó Cococcioni, quien además subrayó que luego vendrá todo un proceso de revisión de las normativas internas.

"A partir de mi caso, se implementó un nuevo decreto para que esto que me tocó vivir a mí no pase más con nadie, sobre todo porque la sociedad corondina está muy arraigada al Servicio Penitenciario", subrayó Sabrina, quien hoy tiene a su madre a su lado gozando de muy buena salud. "No me arrepiento de nada, todo lo que hice lo volvería a hacer porque fue un acto de amor; me tocó sufrir después, pero hoy la vida me da una gran recompensa", finalizó.