Desde la asociación la ayuda se ofrece sin pedir nada a cambio. Quien lo necesite es asistido sin que se les pregunte el nombre o apellido
Sábado 23 de Marzo de 2024
La Agencia de Prevención y del Consumo de Drogas (Aprecod), y la Asociación Civil La Casa de Juan Diego firmaron un acuerdo de colaboración esta semana para fortalecer el trabajo de prevención y abordaje de los consumos problemáticos en sectores vulnerables. El apoyo se da en un contexto de aumento de población que asiste al centro de día para ser asistidos por los miembros de la asociación.
Al respecto, Lilia Rosa Suárez, referente de la casa, habló en Ahí Vamos en UNO 106.3 y detalló cómo brindan ayuda a las personas que se acercan a la institución ubicada en Junín 2141 y que, según indicó, fueron aumentando cada vez más en los últimos ocho meses.
“Empezó el año pasado, en marzo, abril del año pasado, se empezó a incrementar la gente en situación de calle que venía buscando una contención dentro de la casa. Nosotros somos un centro de día, somos de puertas abiertas, la casa es muy conocida. Es un boca a boca, vienen por iniciativa propia. Uno le cuenta al otro, le dicen cómo los tratamos”, reveló la referente.
En la casa, la ayuda se ofrece sin pedir nada a cambio. Quien lo necesite, es asistido sin que se les pregunte el nombre o apellido, razón por la que están en situación de calle, ni motivo por el cual consumen. En ese sentido, Suárez detalló: “Se los acepta tal cual ellos entran a la casa. Cuando van entrando en confianza, ahí se les va haciendo una ficha de seguimiento y se les puede ir brindando todos los otros servicios que tenemos”.
En detalle, la atención que buscan ofrecer consta de tres etapas. En la primera, “se reciben a las personas tal cual vienen, se les da un desayuno, se les ofrece las duchas, para higienizarse, cambiarse de ropa y un almuerzo”, indicó. Para la población en general, la Casa de Juan Diego funciona como centro de día, de 9 a 14 de lunes a viernes.
A partir de la tarde, concurren al centro personas que son asistidas recurrentemente y que decidieron comenzar con un proceso de rehabilitación. “En una segunda etapa, cuando las personas se van afianzando y vuelven a la casa en forma constante, se les ofrece realizar tareas o trámites, porque siempre está indocumentada o tiene problemas de salud. Entonces, se les acompaña a hacer todo ese tipo de trámites y se les ofrece charlar con un psicólogo. Y Aprecod nos brinda un psiquiatra” detalló la referente.
En esta etapa, concurren personas que comenzaron a tomar noción de la situación en la que están y muestran a intención de superarse. Muchas veces, explicó la mujer, los afectados consumen y llegan a la situación crítica en la que están por falta de un objetivo claro en la vida. Y aclaró: “Entonces, cuando ellos ven que hay una posibilidad de tener una mejor salida o de tener un objetivo en su vida, les empezamos a plantear el tema de talleres y vamos ubicándolos”.
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Un proceso de recuperación gradual, sin atajos y “paso a paso”
Sin embargo, el proceso es gradual y “paso a paso”. Quienes sobrellevan problemas de adicciones tienen grandes dificultades para, por ejemplo, mantener una rutina de 8 horas de trabajo. “No se lo permite su salud mental, uno tiene que ir buscando alternativas para que ellos tengan ingresos y puedan ver que hay una salida y una nueva forma de vida” explicó Suárez.
En ese sentido, aclaró que, "lamentablemente", no pueden recuperar a todos lo que ayudan en la casa. Es por eso que trabajan enfocándose en los pequeños logros: “Nosotros tenemos un lema en la casa. Cuando recuperamos una persona, hacemos una fiesta, porque es una persona menos que puede ir a la cárcel o una persona menos que puede morir de forma violenta. No va en la cantidad de gente que se recuperan. Vamos paso a paso”.
Proyecto Dormis
Otro de los proyectos que gestionan de la Casa de Juan Diego es la de construir un “dormi”, con capacidad para que 15 personas puedan pasar la noche en el establecimiento y evitar entornos que los lleven a recaer en las adicciones. “Tenemos las paredes y el techo, no faltaría el cielorraso, un alisado en el piso, reboque interno, porque el externo lo tenemos, y baño”, señaló la referente.
En ese sentido, confirmó que desde el gobierno provincial se comprometió a avanzar con la construcción del espacio. La posibilidad de que los asistidos puedan dormir en el lugar es la “tercera etapa” del trabajo de rehabilitación que esperan poder concretar próximamente.
Talleres de oficios
Los talleres que se realizan permiten a los asistidos aprender un oficio, así como mantenerse ocupados. Algunos funcionan en las dependencias de la casa, otros, fuera. Actualmente, los interesados pueden acceder a un taller de artesanía, una panadería, mientras que lamentablemente, tuvieron que cerrar los de herrería y carpintería por la inseguridad: “Se llevaron todas las herramientas, no todo es color de rosa” señaló la mujer.
Fuera del establecimiento, los chicos tienen la posibilidad de trabajar en la parroquia de Agustinos Recoletos, donde recuperan sachets. “Se hacen capas la lluvia, cartucheras, cubrecolchones, una montonera de trabajos que sirven para que ellos aprendan un oficio” destacó Suárez.
Asimismo, quienes lograron recuperarse cumplen un rol fundamental en la casa y trabajan como operadores: “Son los que más nos ayudan porque dan testimonio de lo que se puede llegar a hacer una vez que salen. Hay gente grande, que está recuperada, ha formado su familia, tiene un trabajo propio, se superó personalmente, otros chicos que tienen otro tipo de emprendimiento. Ellos son los que nos dan testimonios dentro de la casa de cómo se puede salir adelante”.
Crisis por el aumento de problemas por adicciones
Actualmente, si bien es difícil “pedir estadísticas”, según indicó Suárez, son cada vez más las personas con consumos problemáticos.
Al respecto, la mujer se lamentó: “La droga en este momento es fácil de conseguir porque muchas veces no se necesita dinero para que sigan consumiendo. Se lo cambian por otras cosas. Y el alcohol es fácil de conseguir. Hay chicos que son alcohólicos desde el vientre de su madre. Ese chico es difícil de recuperar también”.
Además, destacó que es una problemática que no solo afecta a la población pobre. “Se está viendo cada vez más adicciones en gente que no es pobre. Hay familias que expulsan a los adictos porque no tienen manera de controlarlo y no saben cómo continuar”, señaló.
Cómo subsisten
A pocos días de cerrar el acuerdo, la referente de la Casa detalló que el principal aporte que les permite funcionar es el de Aprecod. Después, reciben ayuda de asociados, “en la medida que cada uno puede depositar una cuota”.
Para colaborar, se puede ingresar en las páginas de la casa en Instagram, Facebook y allí pedir los datos para asociarse, ya sea a través de una transferencia mensual a un CBU, o con la posibilidad de ser visitados por un cobrador para pagos en efectivo.