El doctor en Ciencias Biológicas Pablo Scarabotti explicó que este fenómeno refleja el estado del ecosistema: "Es una forma de mostrar que podemos apreciar estas maravillas de la naturaleza".
17:45 hs - Sábado 21 de Marzo de 2026
La reciente captura de surubíes de gran tamaño en el río Salado, a la altura del Puente Carretero, despertó entusiasmo entre pescadores y especialistas. Sin embargo, más allá del impacto que genera en la actividad, desde el campo científico advierten que se trata de un indicador ambiental relevante.
El doctor en Ciencias Biológicas Pablo Scarabotti explicó en diálogo con LT 10 que este fenómeno refleja el estado del ecosistema: "Es una forma de mostrar que nuestros ríos siguen vivos y que podemos apreciar estas maravillas de la naturaleza".
Grandes surubíes en el Salado
Según detalló, la presencia de grandes ejemplares —considerados depredadores tope dentro de la cadena alimentaria— es clave para evaluar la salud de los ambientes acuáticos. "Cuando hay sobrepesca o un ambiente deteriorado, los primeros en desaparecer son los grandes depredadores", advirtió, y comparó ese proceso con la desaparición de especies como pumas y yaguaretés en tierra firme.
El contexto reciente refuerza esa lectura: el 2023 fue un año crítico para la pesca, con niveles históricamente bajos. Por eso, la reaparición de estos peces de gran porte aparece como una señal de recuperación, aun cuando los niveles de los ríos Paraná y Salado siguen siendo reducidos.
En ese sentido, Scarabotti remarcó la importancia de mantener la conectividad de los ríos para sostener las especies migratorias. "El Paraná se mantiene vivo gracias a que no tiene represas desde Buenos Aires hasta el norte del Pantanal. Son unos 3.500 kilómetros fundamentales para la supervivencia de especies migratorias como el surubí, el dorado, la boga, el sábalo y el patí", explicó.
También destacó el rol del sistema de lagunas y cursos de agua en la región: ese entramado entre Santa Fe y Paraná resulta clave para la reproducción de distintas especies.
Pesca del surubí
Respecto a la pesca, recordó que, aunque la veda finalizó en marzo, continúan vigentes regulaciones estrictas. En el caso del surubí, no hay un peso máximo permitido, pero sí una longitud mínima de captura de 85 centímetros, equivalente a unos 7 kilos.
En cuanto al tamaño de estos peces, señaló: "Se han visto ejemplares récord de hasta 1,70 metros y 70 kilos, aunque lo habitual es encontrar tamaños menores".
El especialista también advirtió sobre prácticas prohibidas por su impacto negativo, como el uso del “robador”, una técnica que daña gravemente a los peces.
Por último, al referirse a episodios de mortandad, explicó que suelen estar asociados a condiciones ambientales específicas. Las lluvias intensas posteriores a períodos de calor pueden remover sedimentos que consumen oxígeno en el agua. No obstante, aclaró que "la lluvia sola no mata a los peces", sino que el problema se agrava por la contaminación acumulada de origen cloacal e industrial.