Hacer música en la escuela: motivación, creación y estudio
Los chicos de 1º año de la escuela Bustos realizaron una clase abierta en la que demostraron sus habilidades. El arte como herramienta para la autoestima y la contención.

Lunes 30 de Diciembre de 2013

En las últimas semanas del ciclo lectivo, muchas instituciones educativas realizaron una gran cantidad de actividades pensadas como cierre del año escolar. Ése es el caso de la escuela secundaria Nº 256 Juan Bautista Bustos, donde tuvo lugar la tercera Muestra de Educación Musical en conmemoración del 40º aniversario del establecimiento.

A partir de observar la motivación de los adolescentes frente a las propuestas que les permitían expresarse de manera artística, los educadores de las materias afines entendieron que debían aprovechar ese potencial y realizar propuestas que les permitieron profundizar conocimientos. Es así que surge la idea de realizar una muestra artística en la que los jóvenes pudieran mostrarse ante sus compañeros.

“Surge a través del departamento de artística del establecimiento, debido a que observamos en nuestros alumnos potencialidades hacia toda la educación artística y sobre todo quedaba de manifiesto en la participación activa en los actos escolares la amplia participación que ellos mostraban en cada oportunidad”, explicó a Diario UNO el profesor de Música Jorge Villalba.

La iniciativa comenzó tímidamente hace dos años pero la buena recepción de la comunidad le dio un nuevo empuje. “Pronto sentimos la necesidad de que en cada ciclo lectivo incluyéramos en el calendario académico escolar una semana dedicada a las artes, para observar los trabajos áulicos desarrollados, transformándose en un espacio de creación e interpretación, valorando sus propias potencialidades, todos reunidos en una muestra”, agregó el educador.

Un cierre original

Este año, el eje central de la muestra fue una clase abierta a cargo de los alumnos de 1º B, del turno mañana. Los chicos trabajaron a lo largo del año con un instrumento diferente pero muy interesante: la flauta dulce. A partir de lo aprendido realizaron una presentación en la que deleitaron a toda la institución con sus melodías.

“Este año, además de desarrollar los contenidos curriculares, se abordó el estudio de la flauta dulce, aprendiendo la técnica –que incluye la respiración, posiciones, emisión del sonido, ataque del sonido y notas musicales–, vinculada a la expresión –inicio y finalización de la frase, fraseos, dinámica–, y el eje era la creación de pequeñas composiciones a cargo de los alumnos”, explicó.

Y agregó: “La idea de la muestra se centró en el desarrollo de una clase abierta de música a cargo de los alumnos, donde expondrían los principales contenidos del área y la ejecución de melodías para flauta compuestas por ellos mismos, como así también obras del repertorio clásico adaptados a un conjunto instrumental de flautas”.

El balance del encuentro fue sumamente positivo. No sólo porque los chicos pudieron mostrar lo que habían trabajado a lo largo del año sino porque también contagiaron a sus compañeros de otras divisiones para que conozcan el instrumento.

Una materia, un desafío

Cabe señalar que el estudio de Música en la escuela secundaria ha sido una de las incorporaciones más importantes. Se ha establecido el núcleo de las artes pero dando en 1º año Música y en 2º Plástica.

De esa manera se apunta a poder dar una formación más integral que la que presentaba el anterior esquema de la escuela media y garantizar el contacto de los jóvenes con esos aprendizajes.

Al respecto, Villalba manifestó que “se ha considerado incluir Música en primer año atendiendo a que los alumnos puedan mantener continuidad en prácticas grupales integradoras. Las mismas fueron iniciadas en el nivel primario con la constitución de conjuntos corales, a partir de la formación en servicio de los docentes de música, las que se fueron complejizando y ampliando. De ese modo, se procura evitar la ruptura que implica el ingreso a otro nivel educativo y muchas veces a una institución diferente”.

Por último, el docente destacó que, a partir de esa actividad, se evidenció un mayor “desarrollo cognitivo de los jóvenes a través de las artes, lo cual se ve reflejado en mayor rendimiento escolar y por ende, menor deserción del sistema educativo” y, además, se “reconocieron las propias potencialidades musicales y expresivas, así como construcción de vinilos que les permitan tener confianza en sí mismos”.