“Hay que ser prudentes al estimar valores muy altos”
El director del Centro de Investigaciones Meteorológicas de la UNL, José Luis Macor, señaló que el pico llegará a fin de mes, pero que aún no se puede calcular con precisión cuáles serán sus valores.

Sábado 14 de Junio de 2014

La crecida del río Paraná tiene la atención de funcionarios, especialistas y vecinos por igual. En una ciudad donde las inundaciones han dejado huellas muy dolorosas, toda señal se convierte en una advertencia. De todas maneras, el poder realizar un monitoreo constante brinda la posibilidad de ir estudiando el comportamiento del río para definir cómo impactará en la capital provincial. En ese sentido, el ingeniero José Luis Macor señaló que es necesario esperar hasta que la crecida llegue a Corrientes para tener datos más certeros.

Macor es ingeniero en Recursos Hídricos y director del Centro de Investigaciones Meteorológicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (CIM Fich-UNL).

El especialista dialogó con Diario UNO sobre el estado actual del río Paraná y detalló cuáles son las expectativas.

Además, insistió con que los pronósticos a largo plazo pueden no ser tan exactos y que es necesario sostener el monitoreo constante que se está realizando desde el Estado y la casa de altos estudios.

“La situación actual es que en la parte alta de la cuenca del río Paraná, me refiero a la cuenca del río Iguazú, los niveles están bajando porque la crecida ya ha pasado. El pico está llegando, en estos días, a la ciudad de Corrientes. De alguna manera, la represa de Yacyretá está erogando un caudal importante para poder amortiguar el pico de la crecida que entraba por el Iguazú”, detalló el especialista sobre la situación actual del río Paraná en toda la cuenca. Pero agregó: “Hasta que el pico no llegue a la ciudad de Corrientes no es fácil predecir los niveles de agua en la ciudad de Santa Fe porque el río Paraná viene bastante encauzado en el tramo argentino y cuando llega a la confluencia con el río Paraguay, el valle de inundación se extiende, es un valle bastante ancho por lo que, generalmente, los picos de crecida se atenúan”. En ese sentido, marcó que la crecida del río Iguazú tuvo un pico muy alto pero duró dos o tres días, por lo que el volumen de agua no fue tan importante. “Entonces tenemos que esperar un aumento en los niveles de agua en la ciudad de Santa Fe pero yo sería prudente de establecer un nivel hasta que no sepamos cuál es el pico al que se llegará en Corrientes”, manifestó y agregó que el Instituto Nacional del Agua (INA) tiene un modelo matemático para hacer ese cálculo que, a medida que se va actualizando la información, va dando niveles un poco más bajos.

“En mi opinión hay que esperar una crecida del río Paraná, pero hay que ser prudentes al estimar valores muy altos”, resaltó y siguió: “Creo que a fin de mes o principios de julio estaría llegando la onda de crecida a Santa Fe. Por eso es importante no alarmarse, pero hacer un seguimiento sobre cómo va evolucionando la onda de crecida”.

Estimaciones

Consultado sobre si el aumento en el nivel del río Paraná que se espera para las próximas semanas es comparable con lo que se ha vivido en otras crecidas que vivió la ciudad, el ingeniero en Recursos Hídricos explicó: “Creo que no tiene la magnitud de las crecidas que han generado niveles máximos. Me parece que no es comparable con esas. Posiblemente, con respecto a la del año pasado, el nivel esté un poco por arriba”.

Y resaltó que no se la puede equiparar a lo que se vivió en 1983 porque, en aquella oportunidad, el caudal de agua fue muy alto y también fueron muchos los días durante los que se prolongó el pico.

—¿Hay fenómenos meteorológicos que puedan influir, de manera positiva o negativa, en la crecida del río?

—No es fácil hacer predicciones a largo plazo. Lo que las agencias meteorológicas internacionales están poniendo en relieve es que, en los próximos meses, hacia el fin de la primavera y el comienzo del verano, vamos a tener una fase de Niño neutro, o de período normal, que entraría en un período de Niño incipiente. Por lo tanto, vamos a tener períodos húmedos para fin de año, eso de acuerdo a lo que están previendo los modelos climáticos. De todas formas, a esos pronósticos hay que tomarlos con cuidado. No hay que alarmar.

Al respecto, marcó que los pronósticos más certeros son los que se dan a corto plazo porque es cuando se trabaja con información más exacta y con mayores datos. A medida que se extienden en el tiempo, los pronósticos tienen más incertidumbres y pueden tener errores. “Los resultados de esos modelos pueden indicar una tendencia, pero no una certeza en cuanto a los valores de precipitación o tiempo de duración de los períodos húmedos”, marcó.

Por eso, insistió una vez más, sobre el valor del monitoreo y “en el caso de la población, hay que estar atentos a lo que indican los organismos que tienen la función de generar las alarmas y alertas”.

Investigación y análisis

Por último, Macor se refirió al hecho de que los santafesinos siempre deben estar atentos a lo que ocurra con los ríos que rodean a la provincia y que, en consecuencia, deben saber cuáles son las necesidades y precauciones que se deben tener en cada momento.

“Los terraplenes se diseñan para medir ciertos niveles de crecidas, para valores extraordinarios, con el fin de protegernos de ellas. Pero siempre existe la posibilidad de una crecida mayor para la cual, a veces, las defensas no están preparadas. Son casos extremísimos”, explicó.

Y agregó: “Pero también tenemos que tener previsto que dentro del anillo de protección podemos tener precipitaciones importantes y el agua que queda dentro de la zona protegida debe ser extraída”.

“Entonces, por allí, determinados tipos de obras hay que pensarlos bien, porque nos protegen bajo ciertas circunstancias, pero no respecto de otras. Por eso son importantes las estaciones de bombeo y los reservorios que son obras complementarias de las defensas contras las inundaciones fluviales”, concluyó.

En ese sentido, explicó que es necesario trabajar también en el campo de la investigación para poder ir analizando cómo acompañar las distintas políticas. “Hay un proceso de cambio en el que se observa que ha aumentado la frecuencia con la que se producen las lluvias y cada vez vemos que las precipitaciones son más intensas, con volúmenes importantes en poco tiempo. Por lo tanto, también hay que hacer un seguimiento desde ese punto de vista y hacer investigación en esas temáticas para poder ir viendo cómo estos fenómenos, dentro del cambio climático, se van generando”, afirmó.