Lunes 04 de Agosto de 2014
Un padre conmovido por un deseo frustrado de su hija puede mover montañas. En este caso, fue necesario movilizarse pero para limpiar una cava del barrio Schneider. La historia de la iniciativa de Ramón Quinteros comenzó en 2012, cuando su pequeña Florencia le pedía comenzar clases de hockey. Cuestiones familiares y económicas impedían que la nena pudiera practicarlo; por lo cual el papá decidió poner manos a la obra para que tanto ella como muchas más pudieran disfrutar del deporte que amaban sin esta clase de inconvenientes.
Padre e hija comenzaron a limpiar y desmalezar la cava Lombardo, al mismo tiempo que las empresas de la zona se acercaban y aportaban la maquinaria gratis. Los comerciantes de la avenida Peñaloza colaboraron con el proyecto.
“La iniciativa nació en el 2012. Tenía la mala suerte de que mi hija no podía practicar este deporte por cuestiones familiares y económicas –relató Ramón–. Así que me encuentro un día con la nena llorando y con el palo de hockey. La idea es salvar la infancia para darles oportunidades a las nenas que no pueden hacer hockey por una cuestión económica”.
Dos años después, el sueño de Florencia se multiplicó y hoy muchas chicas del barrio asisten a practicar este deporte. Tan solo el año pasado, los organizadores de la Escuelita de Hockey Lombardo lograron reunir a más de 67 jóvenes de diferentes edades y barrios de la periferia.
Con esfuerzo y gracias a las donaciones de funcionarios y empresarios, las chicas cuentan con los elementos necesarios para practicar. Todas las nenas mayores de cinco años pueden acercarse a las instalaciones del predio. A pesar de que no cuentan con un plantel de profesores, las alumnas reciben el entrenamiento por parte de jugadoras de distintas edades. Uno de los objetivos que se plantearon este año es la organización de un equipo grande conformado por adolescentes mayores de 12 años.
“Está un poco complicado, pero vamos a tratar. Queremos ir a hablar a los barrios, en las escuelas para poder armar un equipo grande y comenzar a competir en Santa Fe”, acotó. Las inscripciones están abiertas todo el año, para todas aquellas que quieran acercarse y unirse a este proyecto. Tanto para jugar como para enseñar.
El principal obstáculo que la escuelita se vio obligada a afrontar fue el desconocimiento de los vecinos. “La gente del barrio decía «hockey» y todas las probabilidades apuntaban a que no íbamos a poder llevar adelante este proyecto, porque es un deporte caro y los vecinos no lo conocían”, señaló.
Sin embargo, la curiosidad generó adeptos y a medida que se les explicaba de qué se trataba, empezaron a incluirse. “En un principio las nenas estaban bastante complicadas porque no lo conocían –dijo Ramón– y ahora andan con el palo por todos lados. Y están todas con el hockey acá en el barrio”.
Como todo proyecto que se inicia a fuerza de pulmón, la escuela cuenta con una importante serie de necesidades a cubrir. La limpieza del basural que está ubicado en cercanías de la cava es una de ellas. A pesar de que los vecinos han realizado campañas para mantener limpio el espacio, aún hay gente que continúa tirando residuos. “Los vecinos colocaron carteles para evitar este tipo de práctica y limpiar todo para que las nenas puedan practicar”, relató Quinteros.
En el inicio de la temporada de entrenamiento, la principal necesidad es la construcción de un par de baños para que las chicas puedan estar cómodas durante el transcurso de las prácticas.
“Ahora necesitamos un albañil que colabore para que las nenas puedan tener un lugar adonde ir tranquilas. En otro momento, las mamás tapaban a las nenas con un toallón para que pudieran hacer pis; era la única forma”, explicó Ramón.
Este año el organizador cuenta con la colaboración de un grupo de padres que lo acompaña en la organización de esta escuela. “Sería bueno que la gente se acerque a colaborar con el proyecto. Nos hacen falta muchas cosas pero no podemos pedir todo lo que necesitamos porque hay que ir de a poco. La situación hoy está complicada. La idea es que la gente se sume, venga y lo vea”, concluyó.