Entrevista
Domingo 17 de Diciembre de 2017

"Hoy los equipos de salud tienen que ser hechos a medidas del lugar donde van a intervenir"

La flamante ministra de Salud, Andrea Uboldi, fue presentada por el gobernador Miguel Lifschitz como la continuidad de un equipo que viene trabajando en las gestiones del Frente Progresista. De hecho, Uboldi está en el Ministerio desde 2008 cuando fue convocada por el entonces ministro Miguel Cappiello.

En su carrera como pediatra especializada en infectología y en sus cargos públicos en la Municipalidad de Rosario como en la provincia, Andrea Uboldi conoció la salud desde diferentes perspectivas y asegura que eso le da "cierta mirada integral de la provincia, que es muy grande, con mucha diversidad y con necesidades y procesos completamente diferentes en las cinco regiones".

—Si bien el gobernador dijo que usted es la continuidad en las políticas de salud, también debe tener su mirada particular sobre lo que necesita la provincia. ¿Cuáles van a ser sus ejes de trabajo?

—Uno de los ejes va a ser insistir con la atención primaria de la salud. A pesar de haber surgido de un hospital de tercer nivel yo estoy convencida de que la mayoría de los problemas de salud están cerca de la gente y que hay que fortalecer los equipos locales. Hay que fortalecerlos en recursos humanos, en capacitación constante, en cuestiones edilicias y en insumos básicos. En este momento una computadora y la conectividad son un insumo básico porque muchos de los procesos que antes se hacían en papel hoy los estamos informatizando; y antes un equipo básico era un médico y una enfermera, mientras que ahora, por otras problemáticas vinculadas con la salud mental, uno apuesta a tener salud mental, una trabajadora social, otros equipos que van a tener que ser hechos casi a medida de cada lugar donde van a trabajar. El segundo eje es evidenciar, fortalecer, clarificar, mostrar la red de atención. Necesariamente hay que tener un segundo nivel que pueda resolver lo que no puede hacer el primero y después hay que tener un tercer nivel de alta complejidad. Ahí el desafío más importante es el Cemafé que se va a inaugurar el 19 de diciembre y que va a responder a la demanda ambulatoria de especialidades para aquellas situaciones que se originaron en un centro de salud y que necesitan una mirada de un experto. Aquí no solo se va a tomar Santa Fe, sino todo el centro norte.

—¿Por qué una computadora y la conectividad son insumos básicos para la salud?

—El sistema de información es clave. Un logro de la provincia es el sistema de nominalización de las personas para poder saber dónde están, quiénes son, las cantidades. Eso permite tener recurso humano e insumos adecuado a las cantidades. Antes cuando vacunábamos poníamos palitos con una birome por cada vacuna y después sumábamos palitos. Ahora yo tengo un sistema que me dice cuánta gente tengo y ya sé cuántas vacunas tengo que comprar, cuántas insulinas en el caso de los diabéticos. Por eso la informatización tiene que ser un eje clave. Tenemos que saltar del papel a una historia clínica digital, que es lo que se viene. Por supuesto que están el desafío del equipamiento y de la conectividad a lo largo de la provincia; está el desafío de involucrar al equipo de salud y convencerlo, seducirlos para que vean que el sistema de informatización es mejor que el papel.

—¿Cuál es el principal problema a resolver en la salud de la provincia de Santa Fe?

—Me parece que no hay un único problema. Los problemas son construcciones propias de cada una de estas regiones. Uno que podríamos visualizar es el problema del recurso humano y su instalación fuera de las grandes ciudades. Hay especialidades críticas y aunque tuviéramos los cargos es difícil de resolverlo porque no está relacionado solo con cuánto le pago al profesional, sino que tiene que ver con que en los grandes centros hay otras posibilidades. La gente de las grandes ciudades no sabe lo que significa estar en otros lugares porque se formó en esos grandes centros. La gente que vive en Rosario y se forma en Rosario es difícil que vaya a trabajar a otro lugar, porque hasta hay una cuestión de pertenencia.

—Pero la gente que va desde las pequeñas localidades a los grandes centros a estudiar tampoco vuelve.

—Eso es cierto. Pero algunos quizá no vuelven porque no nos dimos esta estrategia de seducirlos y de mostrarles cómo es el lugar y cómo es la situación. Este año hicimos algunas experiencias interesantes con medicina general que es el dispositivo Intiyaco, que es la cuña boscosa. Ahí trabajamos con residentes en medicina general donde dos días a la semana iban a hacer un diagnóstico de la situación de salud, vivían ahí, dormían, veían cómo era la escuela, cómo es el efector de salud, cómo es la red, con quién se referenciaban y con quien se contrareferenciaban. La gente de medicina general volvió diciendo que esa experiencia fue sumamente importante y potente. Cuando uno lleva a los residentes a estos lugares hay muchos procesos naturalizados, quizá porque como Estado no les dimos las respuestas apropiadas, que cambian. Llega una nueva energía que cambia el lugar. Lo que me va a tocar a mí son las soluciones creativas, que es pensar dispositivos especiales para necesidades especiales. No podemos tener una política de recursos humanos universal para toda la provincia. Este es un año que vamos a empezar con los cupos jerarquizados que fueron aquellas personas que cuando terminaron su residencia recibieron un puntaje más alto porque estaban predispuestos a volver a lugares que no fueran las grandes ciudades. Ahora tenemos que acompañar a los profesionales que salen y que se van a esos lugares. Yo soy muy maternal en eso y creo que es fundamental acompañarlos porque para ellos va a ser distinto saber que hay alguien atrás y que cualquier dificultad se puede resolver. Eso tranquiliza.

—En los últimos años Santa Fe hizo una proyección muy ambiciosa de su infraestructura en salud. Sin embargo, eso convive con la falta de acceso al agua segura para el consumo humano, falta de cloacas en algunas localidades y barrios de las principales ciudades. ¿Eso es una contradicción para la atención sanitaria?

—Me parece que es un tema de articulación. En su momento yo me peleé con el ministro de Aguas (Antonio Ciancio) porque en Hersilia, en 2008, había una gran sequía y el déficit de agua hacía que la gente acopiara agua y no estaban las plantas de ósmosis inversa que ahora hay para toda esa parte del departamento San Cristóbal y Nueve de Julio. Mucha gente que acopió agua no la tapó y muchos problemas de salud estuvieron relacionados con eso. Me parece que es un trabajo articulado, yo trabajo mucho con Protección Civil y nosotros también entendimos que las bombas de agua, las plantas de ósmosis inversa, que las instalaciones de acueductos, garantizar cuestiones de saneamiento ambiental, cloacas, desechos y residuos correctamente eliminados hacen a la salud. No es que vayamos en distinta sintonía, sino que salud tiene una impronta muy fuerte y fue una definición del Estado provincial, pero sin duda nosotros no podemos cuidar la salud si no estamos acompañados por el resto. Se viene una cuestión del cambio climático, de las tormentas, del agua y en eso venimos trabajando de forma articulada. Hay mesas interministeriales en las que estamos y en las que hay que discutir. No pelear, discutir.

—¿Va a haber cambios en la gestión de los grandes hospitales de la ciudad de Santa Fe que hoy presentan una gran demanda?

—El Iturraspe va a un nuevo hospital que seguramente se va a terminar en esta gestión; y el Cullen y el Iturraspe tienen algunas de sus áreas como diagnóstico por imagen, ambulatorio, hospital de día, laboratorio, rehabilitación y consultorios de especialidades van a migrar al Cemafé. La apuesta es que lo ambulatorio va a descomprimir estos hospitales que están pensados para mediana y alta complejidad, en el caso del Iturraspe para Maternidad 2B, que es la de mayor complejidad para niños bien chiquitos y mamás con embarazos de alto riesgo. En el caso del hospital Alassia, el Iturraspe va a tomar algo de pediatría y aún nos tenemos que sentar a diseñar el qué y el cómo y qué complejidad. El Mira y López está fortaleciendo su guardia pediátrica como una apuesta. Y el gran desafío es fortalecer lo de alrededor y de afuera de Santa Fe porque si fortalecemos pediatría en Rafaela con capacidad de resolución de internación voy a descomprimir lo que llega al Alassia. Y si fortalezco Reconquista, Ceres, San Cristóbal y Tostado también. En este momento hay una apuesta muy fuerte con Nación a la telemedicina para Tostado, Ceres y Rafaela para interconsulta con el Alassia sin derivar al paciente. Eso es muy interesante. El Alassia hizo un salto muy grande, más allá de que los lunes es el día en que toda la gente va a la madrugada a sacar turno, tiene la posibilidad de hacerlo online y telefónico.

—¿Pero funciona ese sistema?

—Sí y ese sistema está descomprimiendo mucho. Yo tuve la experiencia del hospital (de Niños) Vilela en Rosario donde la gente estaba el lunes a las 2 de la madrugada sacando turno y había gente que cobraba por sacar el turno y tuvimos el salto de poder lograr desde los centros de salud los turnos programados para los especialistas. Es un proceso, no se da de un día para el otro. A su vez, si uno logra capacidad operativa y respuesta local, esto es capacitación contínua en servicios para definir qué mando a dermatología pediátrica, por ejemplo, solo manchas y lesiones porque los piojos y demás lo trabajo con un protocolo en donde un dermatólogo haya trabajado con el equipo de salud local para dar respuesta local y que los insumos lleguen al centro de salud, así descomprimimos la consulta.

—El último informe de la Universidad Católica Argentina indica que hay un 31,5% de las personas que están por debajo de la línea de la pobreza. ¿Cómo impacta eso en el sistema de salud?

—Nuestro cambio en las políticas de salud debería ser hacia la prevención. Nos falta un giro grande. Hay una formación del recurso humano y una concepción de salud por parte de la sociedad que está netamente en lo asistencial. Es decir que voy al centro de salud cuando me enfermo. Es muy difícil en cualquier clase social pensar que la salud está relacionada en cómo yo decido cuidarme y qué elementos tengo en cuenta para cuidarme y no solo ir al efector. Independientemente del nivel económico, uno no puede decir que la gente que tiene las necesidades básicas insatisfechas no piensa en la prevención, porque la clase media y la alta tampoco piensa. En el efector esto de la promoción y la prevención es difícil de instalarlo por los dos lados, porque todas las universidades y las áreas están formadas en lo asistencial y no en lo preventivo. Con respecto al acceso nosotros tenemos la gran ventaja de que Salud es uno de los lugares a donde la gente va en busca de. A veces se va en busca de escucha porque no siempre que se está enfermo se va al centro de salud sino también cuando tengo un problema y voy a contarlo, así sea un problema edilicio o de violencia de género. El poder tener en los distintos espacios territoriales mucha oferta en salud hace que nosotros podamos recibir esta situación de insatisfacción en algunos aspectos de la gente. Es un gran desafío porque no es solo salud la que debe involucrarse sino también el municipio, la comuna o Desarrollo Social. La gran apuesta fue los planes Abre. Llegar con el Abre Familia, con intervenciones integrales del Estado es una apuesta muy interesante para ver las necesidades. También en el último tiempo vimos, y esto hay que marcarlo, que muchas personas se volcaron al ámbito de la salud pública con cuestiones de insatisfacción o dificultades. Este año tuvimos una cuestión muy fuerte con Pami Firmat donde uno de los efectores privados dejó de prestar servicios a Pami y eso sobrecarga al sistema público. No es que no queramos atender, sino que tendríamos que tener la preparación en cuanto al ajuste de recursos humanos y materiales como para poder atenderlos porque si uno no está preparado para eso puede desbalancear los presupuestos y la demanda.

—Hablando de políticas nacionales con impacto en Santa Fe. A principios de la gestión de Cambiemos se discontinuó la llegada de insumos como leche en polvo y anticonceptivos, ¿esas entregas se normalizaron?

—Uno de los desafíos que tenemos es la articulación con Nación. Me parece que hubo muchos cambios en el Ministerio de Salud de la Nación y la verdad es que siempre tuvimos la posibilidad de tener interlocutores y siempre fuimos escuchados. Somos una provincia que tiene una impronta fuerte en salud y cada vez que vamos a las reuniones de Cofesa (Consejo Federal de Salud) siempre se espera la palabra de Santa Fe. Sí sigue habiendo cosas que aún no están resueltas, hubo un cimbronazo con la ley de salud mental que después se volvió atrás; hay algún cimbronazo con las licitaciones para la leche que ameritan una nota formal que la obtuvimos ahora para poder hacer una compra extra de leche porque probablemente no va a llegar en tiempo y en forma. También hubo problemas con medicamentos de alto costo que estos vienen por Desarrollo Social para tratamientos oncológicos y enfermedades reumatológicas. Me parece que falta cierto ordenamiento en el Ministerio de Salud de la Nación y un seguimiento de procesos. Las licitaciones no son fáciles y ser eficientes en el Estado requiere un ritmo interesante para no cortar los procesos. Pero encontramos soluciones muy creativas como la producción pública de medicamentos. Nosotros estamos listos para inaugurar un área del LIF (Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado) para producir medicamentos para la tuberculosis cuando estuvimos casi un año sin esos medicamentos y tuvimos que cambiar los esquemas. Ahora hay producción propia de metadona y de morfina que son elementos para cuidados paliativos. Uno se va amoldando pero me parece que falta un ordenamiento con Nación para ver cuáles son las respuestas que se van a dar, qué líneas se van a priorizar o si se van a hacer derivaciones de presupuesto para que nosotros compremos o si van a venir los recursos desde Nación. Estas cosas deberíamos tenerlas definidas en diciembre porque cuando uno va a hacer una licitación hay que saber que los procesos licitatorios grandes necesitan tiempo para conseguir el presupuesto y para el trámite administrativo.

—¿Entonces no hay diálogo o hay diálogo y no hay voluntad?

—Hay diálogo y hay voluntad, pero me parece que faltan definiciones que ellos aún no tienen claras.

—En el primer mensaje de Lifschitz como gobernador ante la Legislatura prometió una ley de salud, ¿en qué momento se va a dar ese debate?

—Estuvimos todo este año trabajando con Santa Fe Salud, un documento muy interesante donde tenemos una propuesta de ejes y lineamientos para aportar a la Legislatura y que se hicieron desde los equipos. Lo que se hizo fue un acuerdo en salud en los cinco nodos en los que participaron los equipos de salud y se trabajó con organizaciones gremiales, con universidades, con colegios de profesionales, con la comunidad para elaborar ese documento que está como una propuesta del Ministerio de Salud para la Legislatura para que independientemente de las propuestas se puedan plasmar algunos de los ejes de este Santa Fe Salud que fue muy productivo.

—¿Ese documento es un proyecto de ley?

—No, es una recopilación de las propuestas de ejes claves que se tomaron para que la Legislatura revise este material. En la Legislatura también vamos a tener al exministro de Salud Miguel González para pensar en qué proyecto de salud puede aportar para tener un proyecto de ley.


—Dentro de dos años, ¿qué logro le gustaría tener en sus dos años de gestión?

—Me gustaría terminar los hospitales que están en construcción, la informatización, haber logrado un proyecto de instalación de recurso humano para cada lugar, haber dado respuestas a las demandas que tuvimos y haber mantenido la pasión por lo que hago. Creo que el límite para irse de una gestión es cuando ya no te motiva y uno no siente la pasión por lo que hace y tratar de cambiar la realidad. Y lo que siempre digo es que la realidad se cambia desde adentro, criticar desde afuera es fácil pero hay que estar adentro para generar cambios. Yo estoy contenta y creo que me voy a ir contenta.