La imagen utilizada por UNO en un video que recordaba lo sucedido durante la tragedia hídrica que afectó a un tercio de la ciudad de Santa Fe en abril de 2003, reavivó la memoria de Juan Pablo Alarcón, actual presidente comunal de Gessler -localidad ubicada sobre la ruta provincia N° 6, a 16 kilómetros hacia el sur de San Carlos- que fue retratado llevando a una mujer en sus brazos con el agua a la altura de sus rodillas.

"El de la foto soy yo", escribió en un mensaje que hizo llegar a la redacción a través de un mensaje privado en el perfil de Facebook, donde afirmó que en ese tiempo pertenecía al cuerpo de bomberos de voluntarios de San Carlos.

"Hoy ya no estoy más en el cuerpo activo, tampoco vivo más en San Carlos. Pero recuerdo muy bien todo lo que sucedió en aquel momento", dijo, al tiempo que aseguró que por ese entonces tenía 20 años y que no sabe quién es la señora que lleva a upa.

"Me acuerdo que yo estaba trabajando en el campo y me llaman por teléfono desde el cuartel para avisarme que al día siguiente partiría un grupo a Santa Fe para colaborar con los distintos cuarteles de la provincia", comenzó a describir y siguió: "A primera hora del día siguiente salimos. Llegamos a Santa Fe y recuerdo que cruzamos en lancha desde la rotonda de la avenida Mar Argentino y J. J Paso. Y lo que primero que hicimos fue ir a llevar nuestro equipaje a una escuela cerca de la Municipalidad, donde preparamos nuestras bolsas de dormir porque sabíamos que íbamos a estar dos o tres días".

En esa línea, el hombre detalló que su dotación de trabajo estaba conformada por diez hombres, quienes compartían las aulas de la escuela (que usaban como dormitorio) con otros varios cuarteles de toda la provincia.

"Nos repartieron por toda la ciudad. A mí me tocó en la esquina de la cancha de Colón, sobre J. J. Paso. Desde donde salíamos con canoas y lanchas por adentro de los barrios buscando gente", aseguró.

Tras recordar algunas anécdotas de rescate, entre las que se encuentra la mujer de la foto, Juan Pablo aseguró que también tuvo el "tristísimo panorama" de tener que sacar dos cuerpos de ancianos sin vida.

"Si hay algo que recuerdo siempre es que los vecinos que vivían frente de la escuela donde nos alojábamos nos atendieron de maravillas. Eran muy solidarios con nosotros, recuerdo que al segundo día se me rompió un termo porque se me cayó de las manos y automáticamente una señora fue hasta su casa y trajo uno nuevo. Se lo quise pagar y me dijo: "Valoro el trabajo de ustedes, no te lo puedo cobrar"".

En ese sentido, rescatando que su labor fue reemplazada más tarde por otra dotación de voluntarios de San Carlos, destacó la labor de los bomberos voluntarios que "a cambio de nada arriesgan la vida por el prójimo".