Domingo 01 de Septiembre de 2013
A través de un comunicado, la Cámara de la Construcción (CAC) que conduce Gustavo Weiss expresó “su repudio a los incidentes producidos en la localidad de Sauce Viejo, provincia de Santa Fe, donde un grupo de trabajadores fue agredido brutalmente en el marco de las obras que se están realizando en la Central Térmica Brigadier López”.
El episodio se registró pasadas las 8 del viernes en la obra de ampliación de la central y en momentos en que un grupo de trabajadores, que ingresaba a trabajar y era trasladado en dos micros, fue atacado con elementos contundentes.
El comunicado de la CAC expresó que “las autoridades nacionales de la entidad están realmente preocupadas por la situación que se vive desde hace más de tres meses, que impide que avancen las obras y que hoy ha derivado en esta situación insostenible de agresión física hacia los trabajadores abocados al proyecto”.
Como consecuencia de los incidentes, la Cámara anticipó que “nuevamente se solicitará a las máximas autoridades provinciales que intervengan en la zona para asegurar el normal desenvolvimiento de las tareas que permitan el avance de las obras y sobre todo la seguridad de los trabajadores”.
El miércoles, la empresa Energía Argentina SA (Enarsa) denunció que la toma de la Central Térmica Brigadier López, ubicada en la localidad de Sauce Viejo, se debía a “un conflicto intrasindical” y que esa situación ponía en riesgo las obras que se llevan adelante, así como la generación de energía.
El viernes un grupo de más de 100 personas tomó la obra, luego de violentar el perímetro, obstruyendo el normal desarrollo de las tareas de los trabajadores y el lunes pasado hicieron lo propio con la usina, impidiendo la generación de energía.
La central Brigadier López, operada por Enarsa, funciona a ciclo abierto desde el 30 de agosto de 2012 y se encuentran en marcha las obras para cerrar el ciclo (sumando una turbina a vapor para aprovechar los gases), que permitirán llevarla de 280 megavatios a 413 megavatios.
Bajo control
Tras los incidentes del viernes por la mañana, agentes del Cuerpo Guardia de Infantería (CGI) y del Grupo de Operaciones Especiales (GEO) de la agrupación Cuerpos de la Unidad Regional I La Capital de la policía santafesina controlaron el predio en el que se construye la central termoeléctrica y el obrador de la empresa constructora.
Y el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, salió al cruce de las declaraciones de Juan Goycoechea, titular de consorcio de empresas que debe ampliar la capacidad de la central termoeléctrica de Sauce Viejo, quien había manifestado que se había realizado un pedido expreso de protección de la obra al gobierno provincial, que nunca fue atendido.
“En ningún momento el predio de la usina fue dejado sin policía. Por el contrario, fue custodiado por la Guardia de Infantería y operó sin ningún tipo de inconvenientes durante todo el día viernes”, refutó Lamberto y consideró que el hecho que desencadenó el violento ataque sindical dentro del predio del Parque Industrial de Sauce Viejo se originó en la decisión de la empresa de incorporar obreros, cuando el conflicto gremial aún estaba latente.
“Creo que en un acto muy cuestionable, la empresa convocó a más trabajadores sabiendo que se venía de un conflicto gremial manifiesto y dispuso a dos policías adicionales que evidentemente resultaron insuficientes. Esto (la empresa) lo hizo en forma inconsulta, sin avisar a la policía ni al Ministerio de Gobierno, ni a la Justicia”, indicó el ministro y rechazó por “inexactas”, las aseveraciones de Goycoechea.
Además, subrayó que el gobierno garantizó –sin el uso de la fuerza– la recuperación de la sede gremial de Uocra Santa Fe de calle Ituzaingó; la obra social, sobre calle Junín, y la oficina de la avenida Rivadavia al 2.800; y el desalojo, con la presencia de más de 150 efectivos, de la obra de la Central Termoeléctrica usurpada el jueves pasado. “Nuestra obligación de cuidar el predio fue realizado en todo momento de acuerdo a las órdenes recibidas, por disposición de la policía y de la Justicia y hubo un equipo de la Guardia de Infantería que garantizó en todo momento que dentro del predio de la usina no hubiera ningún tipo de conflicto”, concluyó el ministro de Seguridad.