Lunes 08 de Septiembre de 2014
Al transitar por la avenida Blas Parera hacia el norte y luego de cruzar la rotonda del Hipódromo, hacia el este se levantan dos barrios, chicos en cuanto a ocupación territorial, pero grandes en cuanto a la rica historia que cada uno guarda. Se trata de Piquete Las Flores y San Martín. Ambos son conocidos por ejemplo por la famosa Curva de Roces ubicada en Zeballos y esta última avenida, punto a partir del cual se dividen los sectores. Pero además, por los populares bailes que se hacían en el club Piquete y en las instalaciones de la vecinal San Martín; y el cine Lamadrid.
Piquete Las Flores ocupa el espacio en el plano de la ciudad delimitado por la avenida Blas Parera al oeste, Peñaloza al este, J. P. López, al sur y Estanislao Zeballos al norte, esta última es justo la que lo divide de San Martín. Como vecinos se pueden destacar barrios como Ciudadela Norte, Cabal, San Pantaleón y Las Flores.
Justamente en relación a su nombre, cabe aclarar que Piquete Las Flores no se debe al barrio vecino destacado por los monoblocks, sino que por el contrario, este último adquirió esta denominación
por estar a su lado. Según contaron los vecinos más viejos a los más jóvenes o por lo menos es el comentario, Piquete se debe a una rebelión policial que hubo por la década del 30 en esa zona, cuando aún no había casi pobladores. Y lo de Las Flores lo asocian a un predio que había en la zona
con plantaciones de muchas especies y colores.
Pero además esta zona es conocida como la Curva de Roces y se debe a que en la esquina de Zeballos y Blas Parera, en ese triángulo que forman estas calles, había un gran comercio de ramos generales de una familia de apellido Roces. También allí se levantaba un gran hotel que es lo único
que hoy se conserva, porque donde estaba el negocio hoy funciona una estación de servicio. Los más memoriosos cuentan que allí llegaban carros tirados por caballos por supuesto, y estacionaban en los postes y donde podían porque era tal la demanda que no cabía un alfiler, a pesar de que alrededor
era un gran campo o zonas de quintas.
Dicen que allí se encontraba de todo. La porción de la ciudad que ocupa Piquete Las Floreses muy chica porque solo abarca tres cuadras de norte a sur y siete de este a oeste. Los primeros habitantes llegaron a mediados de 1930 cuando comenzaron a construirse las casas y las quintas empezaron a desaparecer. Poco a poco el “progreso” fue ganando el barrio y hoy son varias las instituciones que sobresalen por la labor que desempeñan.
Pero aún los vecinos esperan ese progreso. Todo el barrio tiene zanjas a cielo abierto, calles de tierra y algunas con mejorado o asfalto pero cuando llueve se vuelven intransitables por la falta de mantenimiento. El norte se destaca por el mayor movimiento comercial y sobre todo porque es lugar de paso desde Peñaloza a Blas Parera; y el sur es donde se ve más la falta de trabajos. De todas maneras, hoy la inseguridad encabeza la lista de reclamos y el resto pasó a un segundo plano, no porque no sean importantes, sino porque la seguridad desvela a los vecinos.