Lunes 20 de Enero de 2014
El 10 de diciembre pasado, Carlos Sánchez se convirtió en el primer intendente de la ciudad de San José del Rincón. Con el peso de saber que su nombre quedará plasmado en los libros de historia de las próximas décadas, el nuevo mandatario carga con nuevas responsabilidades, deudas y las expectativas de las más de 13 mil personas que gobierna. “La gestión comenzó bien, con muchas ganas y gente colaborando con iniciativa, para tomar decisiones rápidas y abarcar la emergencia en servicios que propusimos”, expresó el intendente rinconero.
—¿Qué rubros implica esa emergencia?
—Esa emergencia se vincula, por ejemplo, con la recolección de residuos y ramas, que estaba abandonada. Había minibasurales y estamos abocados a eso. El problema es que tenemos pocos recursos y nos encontramos con una gran deuda.
—¿A cuánto asciende esa deuda?
—En diciembre, cuando asumimos, nos encontramos con que debíamos unos ocho millones y medio de pesos y teníamos una recaudación de 80 mil pesos. No logramos el milagro y seguimos con deuda, pero pudimos pagar los sueldos y el aguinaldo, y algunas cuestiones elementales. Fijamos prioridades y hacia eso orientamos el dinero. Uno de los principales beneficios que conlleva para Rincón el hecho de haber adquirido la categoría de ciudad se relaciona con un mayor ingreso de fondos coparticipables por parte del gobierno provincial. Sin embargo, aún no perciben el cambio.
“Todavía recibimos la misma cantidad de dinero que recibíamos como comuna. Estamos haciendo el trámite para que eso se agilice, porque recibimos fondos como comuna pero ya tenemos una estructura de gobierno distinta que es más costosa que la anterior –como corresponde a una ciudad– y un Concejo Deliberante que tiene también sus gastos de funcionamiento y hoy no tiene ningún recurso”, explicó Sánchez a Soy de.
DESDE CERO
“Los vecinos nos pedían que juntemos la basura e iluminemos. En los dos primeros días después de asumir hicimos un relevamiento y había unas 1.200 lámparas que cambiar, en una localidad que no es tan grande. Estaba destruido más del 50 por ciento. Compramos los materiales y nos encontramos con que no funciona ninguno de los camiones, así que están yendo los trabajadores con una escalera a cambiar cada foco”, describió el intendente.
—¿Qué manifiestan los vecinos en relación al pavimento?
—No quieren pavimento. Yo vine a vivir a Rincón hace 16 años y quiero, al igual que la gente, preservar esa tranquilidad y el paisaje que siempre tuvimos. Quiero que vivamos mejor, pero cuidando ese espíritu de pueblo. Se pavimenta sólo lo fundamental para el transporte y el acceso al centro. En cuanto a las calles arenadas, todo requiere mantenimiento permanente y herramientas y, en este momento, no tenemos, por ejemplo, ninguna motoniveladora que funcione.
—¿Qué ocurre con respecto a los casos de inseguridad? ¿Hay robos en Rincón?
—Ha crecido la población y hay más problemas, pero creo que Rincón sigue siendo un lugar tranquilo. De todas maneras, es un problema controlable en esta ciudad. Necesitamos invertir en eso. Logramos que el Ministerio de Seguridad nos diera un aporte de 150 mil pesos para videocámaras, que vamos a instalar en puntos estratégicos. También creamos una Secretaría de Control, que busca prevenir detectando hechos que terminan en casos de inseguridad si no se los interrumpe a tiempo. El desorden termina siempre en conflicto o en delitos, por lo cual no queremos reprimir nada sino prevenir.
—La ciudad tiene más de 13 mil habitantes, ¿cuántas comisarías la cubren?
—Sólo una, la 14, en el centro. También está el 911, que se encuentra en un predio en La Lonja, pero no es el mejor lugar, porque está muy alejado y nadie sabe que hay móviles ahí. Tomamos la obligación de gestionar mayor presencia policial. La intención sería instalar al menos una subcomisaría en el barrio La Loma, que ha crecido mucho y requiere mayor presencia del Estado.
LO MEJOR
Más allá de identificar las falencias y los problemas de la ciudad de la cual es responsable, Sánchez también la define por aquellas virtudes que cautivaron a tantos santafesinos y que mantienen firmes en su tierra a las familias rinconeras. “Lo lindo de Rincón es su gente. Alrededor de ese mojón que siempre digo que es su gente, indudablemente hay 433 años de historia. Generación tras generación fueron
construyendo lo que es este paisaje, la herencia que recibimos y tenemos que preservar, junto con las costumbres y tradiciones. En la fisonomía de Rincón, todo transmite paz, serenidad y buena convivencia. Es un desafío tratar de adecuarse a los nuevos tiempos conservando todo aquello que también nos hace sentir mejor”, concluyó