La semana pasada se registró un incidente que involucró a una alumna del nivel secundario del colegio Nuestra Señora de Luján y un cuidacoche, a raíz del cual los padres de esa institución manifestaron su pesar por la presencia de gente en la vereda de la institución, la cual es generada por el servicio que se presta a través de la heladera social de la iglesia.

UNO Santa Fe dialogó con el sacerdote Pablo Fuentes, responsable de la parroquia Nuestra Señora de Luján, quien aclaró que a partir del incidente los padres manifestaron "ciertas molestias". "Que no son por la heladera en sí misma, sino por la gente que permanece en la vereda", aclaró el párroco.

En la actualidad, la heladera provee a unas 30 familias que a diario se acercan a la iglesia ubicada en Aristóbulo del Valle 6090. Este número se traduce en unas 80 a 100 raciones de comida.

En relación al reclamo de los padres, Fuentes aseguró que no hubo inconveniente y la heladera sigue funcionando. A pesar del pedido de sacar a la gente de la calle, el párroco manifestó la imposibilidad de llevar a cabo esta medida, ya que iría en contra de la prédica de los evangelios.

""Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed me dieron de beber, estaba sin ropa y me vistieron", no podemos ir en contra de eso. Mientras no haya una posibilidad, tenemos que hacerlo. Esa es la tarea", sostuvo el religioso.

"La comida no se tira" es el criterio adoptado por la heladera de María, como la llaman en la comunidad, y fue tomado desde Tucumán. Este breve mensaje tiene como objetivo llevar conciencia a la mesa y solidaridad de todos.

"Entonces la gente toma conciencia de eso -cuenta Pablo- y trae lo que sobra que no ha tocado".

Además, la heladera de la parroquia cuenta con la colaboración de una empresa dedicada a la fabricación de pastas que dona algunos alimentos, así como también con la ayuda de vecinos que acuden a cocinar los productos que llegan.

"La idea es que se difunda cada vez más eso de que la comida no se tira -sostiene el cura. El día que se comenzó con la heladera unas personas estaba buscando en el tacho de basura".

La Casita

Como una forma de establecer límites, explicó el párroco, se optó por separar a los asistentes que acuden al comedor de la parroquia y en donde se brindan las viandas que otorga la heladera social.

Es así que surgió la Casita, en donde acuden los jóvenes y adultos. En tanto a la heladera acuden las personas mayores, mujeres y niños.

"La Casita funciona a una cuadra y media de la parroquia, se trata de una casa que fue alquilada por la entidad con el objetivo de funcionar como lugar de acogimiento y de aseo de personas en situación de calle", relató Fuentes.

La Casita abre sus puertas lunes, miércoles y viernes. Allí se brinda almuerzo y servicio de ducha. Además una maestra dispuesta por la Municipalidad acude de 12.30 a 16.30. Los asistentes son un total de 20 personas, entre los que predominan jóvenes.