La Pascua trae la reunión. Uno de los pocos fines de semana al año que por costumbre son para disfrutar la familia. La tradicionales comidas acompañaron una tarde calurosa en la ciudad. Ariel Castelló unió a todos este domingo en su casa en Juan Díaz de Solís al 2500. Invitó a sus padres y a sus cuñados a compartir el almuerzo con su mujer Anabella y sus hijos de 10 y 2 años. Cerca de las 13.15 llegaron todos y empezaron a comer.

Gritos desesperados de ayuda dejaron el postre a medio comer pasadas las 15. Ariel salió a ayudar a su vecina. La mujer, embarazada de ocho meses y medio, estaba siendo atacada con violencia por un joven que quería robarle.

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Junto al esposo de la víctima intentaron atrapar al delincuente pero este, al sentirse acorralado, sacó una pistola 9 mm que tenía en la cintura y disparó. Ariel buscó una explicación con la mirada. Trató de mantenerse en pie mientras se agarraba la panza. Y cayó en la vereda.

"Siguió apretando pero se le trabó el arma, nos quería disparar a todos", dijo Raúl, un vecino testigo, a UNO Santa Fe.

Los demás vecinos aún asustados por los balazos salieron a dar lo que tenían. Cargaron a Ariel en uno de sus autos para correr al hospital. Varios llamaron a la policía después de atrapar al asesino. También llevaron a la mujer que luego quedó internada en observación en el hospital José María Cullen.

"No se puede vivir así. El gobierno y la Justicia tienen que hacer algo", agregó contundente Raúl.

Pasadas las 16 en la esquina de Juan Díaz de Solís y Tucumán no volaba una mosca. La noticia de la muerte había llegado minutos antes. Algunos vecinos miraban con tristeza a los hijos de Ariel que jugaban con una bandera de Colón en la vereda. El más grande saltaba y le mostraba a su hermanito que pronto cumplirá tres años cómo hacer para blandirla. Los presentes trataban de estirar los minutos de inocencia que les quedaba a los chicos con silencio.

La conmoción era enorme. Sabían que se había ido una gran persona del barrio. Lo describieron como un hombre trabajador, de familia. En su profesión como arquitecto había construido o hecho remodelaciones a varias casas de la cuadra. Un exalumno de la Escuela Industrial Superior que hasta el día de hoy trabajaba en la Dirección Provincial de Vialidad. Hace dos semanas Ariel había festejado su aniversario de bodas con Anabella Geist.

Inseguridad extrema

"El barrio hace tiempo que ya está sí. No importa si sale una mujer embarazada sola o si salimos varios chicos en grupo porque nadie es inmune a las balas", explicó con lágrimas en los ojos Javier, amigo de la señora asaltada.

Después que llegó la policía, varios testigos relataron con impotencia que se acercó un hombre en muletas y manifestó ser el padre del homicida. Le demandó a los oficiales que lo liberen, pero al ver que no iba a conseguir su objetivo se fue. Pero la actitud intimidatoria no quedó ahí, minutos más tarde unas cuatro personas en moto pasaron por el lugar y gritaron a viva voz frente a los que estaban de luto en la calle: "A estos de barrio Roma hay que matarlos a todos".

"Nosotros nos conocemos todos en la cuadra. A fin de año armamos mesas y pasamos las fiestas todos juntos. Pero ahora, ¿qué va a pasar? ¿qué vamos a hacer? Ya no se puede vivir más acá. Es terrible. Necesitamos que las autoridades hagan algo", expresó Raúl.

Cerca de las 18, la familia de Ariel se volvió a encontrar en el hogar. Todos entraron partidos. Se reunieron en el comedor, ahora vacío, a tratar de encontrar palabras para algo que es difícil de explicar. "A los nenes le dijeron que su papá era ahora una estrella en el cielo y salieron corriendo a la vereda mirando para arriba", relató Stella, una señora que se quedó junto a su hija a cuidar a los chicos hasta que los Castelló volvieran y que tiene una discapacidad en el brazo después de una herida profunda que le provocó un ladrón al tirarla de la bicicleta para robarle años atrás.

El asesino está detenido por el brutal crimen. Sus iniciales son M.E.M. y tiene 20 años. Es oriundo del barrio Villa Oculta. Se sabe que está desocupado y es sobrino de uno de los exjefes de la barrabrava del Club Atlético Unión. El joven tiene antecedentes penales por delitos contra las personas y contra la propiedad desde cuando era menor.