Domingo 29 de Septiembre de 2013
Loreley Duré
Suplemento Ser UN@
Históricamente las enfermedades del corazón y sistema circulatorio fueron consideradas afecciones masculinas, pero las cifras actuales demuestran lo contrario y posicionan a este tipo de patologías como la primera causa de muerte en las mujeres.
En ese contexto, y teniendo en cuenta los datos aportados por el Ministerio de Salud de la Nación que revelan que en el país una de cada tres mujeres muere de enfermedad cardiovascular (entre las que se destacan insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria y las enfermedades cerebrovasculares), Ser UN@ dialogó con la médica santafesina Cecilia Licheri, especialista en la materia y fellow en hemodinamia, quien explicó, entre otras cosas, cuáles son los factores de riesgo y qué cuidados hay que tener al momento del embarazo y luego de la menopausia.
—Muchas mujeres creen que las enfermedades cardiovasculares es cosa de hombres. ¿Qué puede decirnos al respecto?
—La mayoría de las mujeres cree que el cáncer en general, y el de mama en particular es la principal causa de muerte y por eso consultan con periodicidad al ginecólogo y no hacen lo mismo con el cardiólogo. Este hecho tiene relación con la creencia de que la enfermedad cardiovascular afectaba mucho más a los hombres, situación que no sólo se plasmaba en el conocimiento popular sino que también lo hacía a nivel científico, a través de estudios internacionales, donde la mujer siempre fue muy subrepresentada; es decir, no se la incluía o se lo hacía en una proporción mucho menor a los varones, por ejemplo.
—¿Cuáles son los síntomas sospechosos de enfermedad cardíaca en la mujer?, ¿Son distintas a las de los hombres?
—Hay algunas diferencias. Por ejemplo, la angina de pecho –un tipo de cardiopatía isquémica– suele manifestarse con el dolor retroesternal (atrás del pecho) que, generalmente, aparece con el ejercicio y calma con el reposo o la utilización de alguna pastilla sublingual; en muchas mujeres se presenta diferente, con manifestaciones de cansancio, pesadez en hombros, muñecas, fatiga, falta de aire y demás, que son síntomas que suelen ser menospreciados por el mismo paciente y malinterpretados por el profesional, hecho que demora también los diagnósticos. Es por eso que siempre decimos que la mujer viene con bastante “desventaja” con respecto al hombre en lo que refiere a la cardiopatía isquémica.
—¿Cuáles son los factores de riesgo más comunes de las enfermedades cardiovasculares?
—Hay que aclarar que los factores de riesgo son los mismos tanto para la mujer como para el hombre y que se dividen en modificables y no modificables. Los primeros se relacionan con los hábitos como el tabaquismo y otras enfermedades asociadas como la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes y la obesidad, las cuales si son controladas pueden disminuir el riesgo. En cuanto a los segundos, hacemos referencia a la carga hereditaria de tener un pariente que padeció este tipo de patología o falleció de la misma, y a la edad.
—¿Qué medidas hay que tomar para prevenir estas enfermedades?
—Como dijimos la carga hereditaria y las enfermedades asociadas son un condicionante muy importante. Entonces, si uno tiene un familiar que falleció, por ejemplo, a los cuarenta y pico años de una muerte súbita jugando al fútbol tendrá que hacer una consulta más precozmente que quien no haya vivido una situación así. De igual modo, el que es obeso tendrá que hacer un tratamiento que esté acompañado de actividad física; el hipertenso diagnosticarse y controlarse adecuadamente; y lo mismo para quien tiene colesterol elevado.
—¿Qué grupo etario es el más afectado por enfermedades cardiovasculares?
—La mujer se ve afectada por las enfermedades cardiovasculares unos 10 años después que el hombre; es decir, después de los 65 años, aproximadamente. Esta situación hace que las pacientes, generalmente, tengan algunas enfermedades asociadas que son un condicionante para su patología.
—¿Es cierto que la menopausia también afecta al corazón?
—El riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas aumenta en la menopausia, ya que es el período donde la mujer está menos protegida, porque perdió el número de estrógenos circulantes (que nos protegen a nivel cardiovascular porque regulan muchas partes del metabolismo, básicamente del metabolismo de los lípidos bajando el colesterol malo y subiendo el bueno) que tenía en su edad fértil, y es allí cuando comienza a tener el mismo riesgo cardiovascular que el hombre.
—¿Y qué pasa con las embarazadas?
—La paciente embarazada debe cuidarse de no tener riesgos ella y lo mismo el bebé. En ese contexto es que siempre se le aconseja que no aumente de peso, para evitar patologías como preeclampsia y eclampsia (que son enfermedades relacionadas con la hipertensión arterial durante la gestación), y para que el niño no tenga predisposiciones intrauterinas que lo lleven a ser propensos a tener enfermedades de este tipo.
En consecuencia, la doctora Cecilia Licheri hizo hincapié en el control de la nutrición que deben tener las mujeres y en ese contexto aconsejó disminuir el consumo de alimentos enlatados, altos en sodio y con elevados niveles de azúcar. “Aquí volvemos a las mujeres posmenopáusicas, porque es la etapa donde más suben de peso o donde distribuyen de manera diferente las grasas. Las que antes se depositaban en las piernas o glúteos, hoy lo hacen en el abdomen y suponen ácidos grasos más dañinos que pueden acumularse en las arterias y ocasionar más enfermedades arteriales”, dijo la profesional.
Su rol de profesional
Al inicio de la nota se hizo hincapié en el hecho de que la enfermedad coronaria históricamente ha sido relacionada al sexo masculino, al igual que los profesionales que la tratan. En consecuencia, Ser UN@ consultó a la doctora Cecilia Licheri –jefa de residentes del Servicio de Cardiología del Sanatorio Mayo y única mujer en la ciudad que se está formando en hemodinamia (cardiología intervencionista)– sobre su rol como mujer profesional y sus desafíos. “Hoy en día el rol de la mujer dentro de la medicina es muy notorio, cada vez somos más y tenemos el mismo nivel de formación y profesionalismo que los hombres. Respecto a mi especialidad, cardiología, es una rama que me llena de satisfacción y me gusta.
Nunca me sentí condicionada por mi género, tanto en lo que respecta a la actitud con el paciente como para con mis colegas, y tampoco me he visto autolimitada o limitada por los demás, pero sí me ha pasado de dar un informe médico con un colega hombre y que los familiares dirigen su mirada hacia él y no hacia mí”, detalló la profesional y agregó: “Ese prejuicio es el que creo que todavía hay que cambiar, pero considero que con el paso del tiempo se irá logrando”.