Santa Fe
Viernes 23 de Febrero de 2018

La panificadora "La Sarita", de barrio Roma, cumplió su quinto aniversario

Desde que el gobierno de Santa Fe volvió a ponerla en marcha, se ofrecen oportunidades laborales a personas en conflicto con la ley penal y se elaboran productos de calidad a precios accesibles

El primer punto de venta de "La Sarita", de la panificadora Sara María Furman, ubicada en el barrio Roma de la ciudad de Santa Fe, cumplió este miércoles su quinto aniversario desde la reactivación que encaró el gobierno de la provincia de Santa Fe.

La celebración fue a puertas abiertas, por lo que autoridades, vecinos e invitados pudieron recorrer el local y degustar los productos que allí se elaboran. Además, la murga "Rezonga la ronca" puso color y música a la tarde que congregó a niños, niñas y adultos.

Desde su reapertura, "La Sarita" cumple un rol social de triple impacto: ofrece la oportunidad de reinserción social a personas en conflicto con la ley penal y receptores de planes sociales (participantes del programa Juventudes Incluidas) a través de la enseñanza de un oficio y elaborando productos de calidad que se venden a precios accesibles.

La panificadora se enmarca en una política de Estado del gobierno provincial en la que intervienen el Ministerio de Seguridad, a través de la secretaría de Seguridad Comunitaria, del Servicio Penitenciario y el Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip); y el Ministerio de Desarrollo Social.

ROL SOCIAL
La panadería Furman fue un emprendimiento privado que nació en la ciudad de Santa Fe en 1989 y que cerró sus puertas en el año 2003, luego de la inundación que afectó a gran parte del ejido urbano de la capital provincial.

El gobierno de Santa Fe asumió el compromiso de volver a ponerla en marcha en el mismo predio donde funcionaba originalmente, en Lamadrid y Vera de barrio Roma, lo que se concretó en el año 2009. Allí funciona la fábrica y también el primer punto de venta, mientras que el segundo se encuentra en el norte de la ciudad.

En sus instalaciones trabajan personas que por su buena conducta gozan de salidas transitorias del Instituto Penitenciario de Las Flores, del Patronato de Liberados y jóvenes que participan del Programa Juventudes Incluidas, y, también, personas sin trabajo que forman parte de las acciones de capacitación laboral del Ministerio de Desarrollo Social.

Entre julio y agosto, momento en el que se produce un pico de producción, "La Sarita" llega a elaborar un promedio de 4000 unidades de pan que son comercializadas en los dos puntos de venta y distribuidas en comedores comunitarios de la ciudad de Santa Fe.

EN PRIMERA PERSONA
La Sarita del Norte es el punto de venta ubicado en Blas Parera al 8800, allí se comercializan productos panaderiles elaborados por personas privadas de la libertad o que han cumplido condena y necesitan una real reinserción social a través de un oficio.

Blanca Bustos es una de las personas que fue integrada al proceso de reinserción que se lleva a cabo en el lugar hace cinco años y fue capacitada en la elaboraración de panificados. Luego pasó al área de atención al público, en el local de ventas de Lamadrid y Vera.

Ella describe al proyecto como "algo grande y hermoso". Además, resalta la importancia de que prevalezca "para el que necesite un oficio, para que pueda comenzar estudiando, aprendiendo y después se incorpore a otro lugar a trabajar".

Asimismo, Norma Gozzarelli, maestra panadera egresada de la panadería Furman expresó que la iniciativa le "aportó un oficio para defenderme en la vida. Después de 16 años detenida, encontré una salida laboral. Acá está mi corazón: volví como maestra panadera y ayudo a los chicos a capacitarse", concluyó.

PLA PANIFICADORA SARA MARÍA FURMAN
Fue creada en 1989 por Boris Furman, un empresario santafesino. Allí se elaboraba pan para 1200 familias de los barrios Santa Rosa de Lima y Roma, quienes retiraban el alimento cotidianamente de manera gratuita.

En la actualidad, en el local de Vera y Lamadrid, son 17 personas las que trabajan organizadas en dos turnos en la elaboración de productos panificados.

Del último egreso que hubo de maestros panaderos, ocho de ellos consiguieron trabajo fuera de la panificadora o impulsado emprendimientos propios, logrando una real reinserción social.