La inauguración del dormitorio "San José" tuvo lugar el 9 de julio, la iniciativa contó con la colaboración de la comunidad y del voluntariado que trabajan para impulsar actividades solidarias para aquellos que más lo necesitan.El espacio fue conformado tras una serie de acciones que se vienen realizando desde el 2015 en el ámbito de Cáritas Parroquial, entre las que destaca la puesta en marcha de duchas solidarias así como también la entrega semanal de alimentos.

"La necesidad y por otro lado la sede de Cáritas Parroquial, que es donde funciona el dormitorio solidario, se unieron para trabajar", aseguró el sacerdote Luis Suárez responsable de la parroquia La Merced desde hace tres años.

El dormitorio funciona tres veces a la semana (lunes, miércoles y viernes) de 18 a 8 y cuenta con la ayuda de cuatro voluntarios que son los responsables de orientar a las personas que acuden al dormitorio y de preparar los alimentos que se consumen en la cena.

"La obra no tiene un techo", asegura el párroco en relación al crecimiento que podría lograr el dormitorio una vez aceitado su funcionamiento.

En la actualidad seis personas acuden al espacio que está abierto a todas las personas independientemente del credo. "La obra hoy en día es llevada adelante por voluntarios y laicos", recalcó el cura sobre la base que tuvo este proyecto y el trabajo desinteresado de la comunidad.

Ante el reciente lanzamiento de esta tarea, los esfuerzos se centrarán en su crecimiento, el cual aseguraron dependerá de varios factores entre los que mencionó la confirmación por parte de la obra, si hay un involucramiento de la comunidad, etcétera. "Uno puede seguir dando pasos, pero la columna son los voluntarios", explicó el párroco.

La recepción de las personas, la orientación, la preparación de la comida, son funciones que están a cargo de los voluntarios que de 19 a 22 comparten las instalaciones de la Casa Parroquial con los beneficiarios.

Los jóvenes que acuden al dormitorio rondan los 20 años de edad y han acudido anteriormente al servicio de duchas que presta la institución. Sin embargo desde la parroquia aclaran que el servicio está abierto a la persona que tenga la necesidad.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que todos los involucrados (tanto voluntarios como beneficiarios) en esta tarea deben realizar una serie de entrevistas a cargo de profesionales.

"El voluntario sabe que la persona que va a entrar es una persona ya entrevistada por un profesional y que asume por escrito un compromiso y reglas básicas de convivencia", explicó Suárez.

Antes de ingresar al ámbito del dormitorio el voluntario y el beneficiario reciben con anterioridad una serie de charlas que los preparan para la nueva instancia. A pesar de la comodidad que pueda significar para las personas que acuden a Cáritas Parroquial, aclararon que la idea no es que esta propuesta se convierta en un alojamiento gratuito. "Durante el período que se extienda el compromiso, se realiza un acompañamiento en el que el beneficiario se pone metas. Si la persona necesita de más tiempos para dar los pasos necesarios, se renueva el compromiso", explicó el sacerdote.

Si bien empezaron el pasado 9 de julio y es muy pronto para estipular plazos, el párroco tomó como ejemplo un par de casos que se dieron en la sede de Manos Abiertas en Córdoba, esta institución que de cierta forma apadrina estas iniciativas, cuenta con una importante labor en esta materia y posee una estructura más grande. "Una persona en situación de calle debía operarse la vista, se le dio el tiempo para que tenga un posoperatorio. Otra persona que consiguió un trabajo, pero necesita un tiempo para disponer de los recursos económicos y conseguir un espacio", enumeró el cura.