La personalidad en situación de crisis

Sábado 12 de Septiembre de 2015

Para que el personal policial pueda desarrollar sus funciones de modo efectivo, tal como lo menciona el director del Isep, debe acreditar competencias vinculadas con la flexibilidad cognitiva: adaptarse a los diferentes contextos y situaciones.

Lograr un buen manejo del estrés y la ansiedad, es mandatorio. Otra de las competencias que deberá presentar –y que el director del Isep bien mencionó semanas atrás– es la “personalidad fuerte para actuar en situaciones de crisis”.

Esta se entiende como la capacidad de desarrollar lo que podríamos llamar “aplomo”, es decir, poder relajarse ante una situación donde la mayoría de las personas se alarmaría. Por ejemplo, frente a una balacera, el funcionario policial debe hacer uso de esa capacidad y tomar la mejor decisión para el cuidado del personal policial, del ciudadano y el victimario.

El respeto de la jerarquía y la autoridad son ingredientes totalmente necesarios en la estructura de la personalidad. Primero internalizamos la jerarquía y los límites de nuestros padres. Luego esa noción se proyecta a la comunidad más amplia.

Aquel que no haya introyectado los límites de modo claro sabiendo que hay una figura que se debe respetar, no es conveniente que ingrese a una fuerza, que se caracteriza por el posicionamiento jerárquico de acuerdo a su estructura.

Si consideramos que se trata de una profesión altamente estresante, y enfrentan situaciones donde ponen en riesgo la vida, el trabajo en equipo es fundamental. Aunque trabajar en equipo no se reduce a reunir personas: ahí estaríamos hablando de un grupo.

El trabajo en equipo tiene que ver con co-construir objetivos en común y confluir en las estrategias para concretarlos. Esta es la base que hace posible, por ejemplo, desde irrumpir para los allanamientos como para establecer controles en cuadrículas, entre otros.

También, si la persona no posee un nivel de inteligencia emocional que le permita automonitorear su mundo interno –mientras desarrolla la capacidad de ponerse en el lugar del otro– es probable que le dificulte trabajar en equipo; más si se le suma a esto una personalidad reactiva, con rasgos de egoísmo y centrado en su individualidad más que en la noción de lo colectivo.

Vale aclarar que no ser “apto” para ingresar a la institución policial no se vincula con una patología determinada o discriminación de alguna índole, solo representa la descripción de una cantidad de sujetos que no se alinean bajo los perfiles que se requieren para ocupar un puesto de trabajo en una institución que requiere ser efectiva para brindar a la sociedad la seguridad necesaria.

Osvaldo Chiarlo / Psicólogo