Santa Fe
Lunes 16 de Abril de 2018

La policía necesita 11 días para secuestrar las armas que se venden en un día

En el primer trimestre del año las fuerzas de seguridad secuestraron 195 armas de fuego en la ciudad de Santa Fe. Pero en el mismo período se vendieron 2.257. En lo que va de 2018 en la capital provincial hubo un asesinato cada 72 horas.

En la ciudad de Santa Fe, en 2017, se vendieron 26 armas por día. Mientras que la Unidad Regional I (URI) de la Policía de la provincia necesitó el año pasado trabajar durante 10 días para secuestrar la misma cantidad de armas que ingresan al mercado legal en tan solo un día. Claro que las armas recuperadas por las fuerzas de seguridad no pertenecen al mercado legal, todo lo contrario. De hecho fueron incautadas debido a una tenencia y/o portación indebida e injustificada. Pero seguramente, salvo las tumberas, en algún momento el resto del armamento confiscado sí fue adquirido con todas las exigencias de la ley y por diferentes motivos, como el robo o contrabando, terminaron en otras manos.

Cuando una ciudad como la de Santa Fe y su área metropolitana tiene uno de los índices de homicidios más altos por habitante del país, es indispensable comenzar a preguntarse de qué manera se pueden reducir esos indicadores. Si bien es cierto que durante 2017 bajó la cantidad de homicidios en la capital provincial, los primeros 105 días de este año barrieron con el optimismo oficial. En solo tres meses y medio ya hubo 35 homicidios, un fuerte repunte que en las estadísticas se refleja con un crimen cada 72 horas.

Si bien el fenómeno de la violencia social que atraviesa particularmente a la ciudad de Santa Fe, la provincia y el país tiene un entramado social, cultural y económico, entre otros elementos, uno de los principales factores a tener en cuenta es la tenencia de armas de fuego por parte de la sociedad civil. Más armas hay circulando, más posibilidades hay de que el mercado ilegal siga creciendo y funcionando.

Según datos de la Unidad Regional I de la Policía y suministrados por el Ministerio de Seguridad de la provincia, en el primer trimestre del año las fuerzas de seguridad provinciales secuestraron 195 armas de fuego, de diversos tipos y calibres, en la ciudad de Santa Fe. Prácticamente son dos armas de fuego recuperadas por día.

En el detalle del armamento secuestrado se pueden contabilizar 59 armas largas (de hombro), entre las que hay 42 escopetas, 13 carabinas, un rifle, dos fusiles y un aire comprimido modificado. Además, se incautaron 106 armas de puño, siendo estas 42 pistolas, 57 revólveres y siete pistolones. El total se completa con 30 armas de fuego de fabricación casera, más conocidas como tumberas.

De acuerdo al registro que realiza la URI, del total de armas secuestradas en su mayoría fueron incautadas en jurisdicción de los barrios: Roma, Barranquitas, Yapeyú, San Martín, Acería, Los Troncos, Zazpe, Adelina y Adelina Oeste.


Los números de 2017
A lo largo de los 365 días de 2017 se secuestraron en la ciudad de Santa Fe 912 armas, lo que equivale a unas 76 por mes o 2,5 por día. De ese total se pueden discriminar 286 revólveres, 216 tumberas, 181 escopetas, 165 pistolas, 34 carabinas, 14 pistolones, ocho aires comprimidos, cinco rifles y tres fusiles.

En tanto, los barrios en donde se produjeron más secuestros fueron Santa Rosa de Lima, con 48; Colastiné Sur y Colastiné Norte, con 39; Barranquitas, 35; Alto Verde, 32; Recreo, 29; San Lorenzo, 28; Yapeyú, 25. Dentro de otros datos a destacar en Santo Tomé se secuestraron 19 armas de fuego; en Sauce Viejo, 16; mientras que en el barrio Centro de la capital las armas secuestradas fueron 9, según la información oficial.

A simple vista los números no cierran. Por cada 26 armas que ingresan al mercado legal solo se quitan dos del mercado ilegal. En los últimos tiempos se implementaron algunas medidas que buscan un mayor control de la situación. Entre otras se puede mencionar la implementación, en 2015, del Sistema Informático Municipal de Armas que busca controlar el stock y la venta de armas y municiones en las armerías de Santa Fe.

Además, el jueves pasado el Ministerio de Seguridad de la provincia firmó un convenio con la Agencia Nacional de Materiales Controlados que "busca el desarme voluntario con los objetivos de reducir el circulante de armas de fuego en la sociedad civil y prevenir los efectos de la violencia con armas de fuego; promover acciones de prevención y concientización sobre los efectos de las armas de fuego; y colaborar en el proceso de fiscalización de comercios y/o entidades donde exista presencia de armas", se indicó en un parte de prensa.

En el ámbito legislativo acaba de ingresar un proyecto para promover un registro de Identificación Balística que incluye un banco de datos para todas aquellas personas que compren un arma de fuego cuyas características permitan la identificación de proyectil y vaina. Ese sistema ya se utiliza para las armas de los agentes de las fuerzas de seguridad de la provincia.

Para intentar reducir los hechos violentos que involucran el uso de armas de fuego, el Estado, en todos sus niveles, tiene que incrementar sus esfuerzos en desalentar la tenencia de armas de fuego en la sociedad civil o, al menos, profundizar sus políticas de control para una tenencia responsable y segura.

Es cierto que, como ya se dijo, el fenómeno de la violencia social que sacude a la ciudad, la provincia y el país tiene raíces mucho más complejas que el circulante de armas de fuego. Pero un arma cargada y lista para disparar es una inminente situación de riesgo en épocas de extrema violencia. En Santa Fe, cada tres días hay un asesinato. Ya nadie puede mirar para un costado.