Se presentó un proyecto en la Legislatura para proteger las diversas especies de abejas presentes en Santa Fe, una de las que más miel exporta en Argentina
11:47 hs - Domingo 17 de Mayo de 2026
Un proyecto presentado en la Legislatura busca desarrollar un programa para proteger a las abejas en la provincia. La medida apunta a preservar una especie clave para el ecosistema, y a cuidar al eslabón más importante en la producción de miel, que tiene a Santa Fe como una de las provincias que más exportan.
El proyecto del Programa Provincial de Protección Integral de las Abejas y otros Polinizadores tiene como objetivo promover la conservación de las especies que habitan la región, principalmente las melíferas, que se dedican a la producción de miel, además de restaurar hábitats y reducir factores de riesgo ambiental para que puedan desarrollarse.
La especie de abeja que produce miel no es autóctona sino que llegó desde Europa hace varios años. Pero el programa beneficiará también a las especies nativas. Y si bien la matriz productiva es un eje a atender, el impulsor del proyecto, el diputado provincial Carlos del Frade (Frente Amplio por la Soberanía) resaltó, en diálogo con La Capital, que "está planteado desde lo ecológico, orientado hacia una producción que no dañe el ambiente y que beneficie a los pequeños emprendedores".
El 7,8% de la miel que se exporta en el mundo sale de Argentina. De ese total, en 2024, 15% se produjo en Santa Fe según datos aportados a este medio desde el Ministerio de Desarrollo Productivo provincial. Casi las tres cuartas partes de la miel santafesina que se exportan van hacia Estados Unidos. El resto, se envía a Alemania, España, Japón, Bélgica, Suiza, Países Bajos y Reino Unido.
Distribución de las abejas
Santa Fe es muy extensa y eso hace que se puedan encontrar distintas especies de abejas a lo largo de la provincia, explicó a La Capital Graciela Rodríguez, referente del Programa Apícola (Proapi) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Al respecto, puntualizó que el sur provincial, dominado por el desarrollo agrícola, presenta un clima más templado y que la "oferta de flores" para las abejas melíferas está restringida a las épocas de cultivos. En el norte es diferente: si bien también hay desarrollos agrícolas, la mayor presencia de bosques nativos promueve otros espacios naturales tanto para las melíferas como para algunas abejas nativas sin aguijón.
"La abeja melífera está distribuida en todos los ambientes del mundo, tanto templados como templados fríos. Tiene una fisiología adaptada para sobrevivir sin recursos del ambiente por varios meses, que son los de invierno", explicó.
Destrucción de hábitats
El proyecto presentado en la Legislatura cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que no hay un gran conocimiento desarrollado por la academia en Argentina ni de especies de abejas nativas ni de especies exóticas, contó a La Capital la investigadora Mariana Mazzei, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (Iicar) del Conicet y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
“Están en peligro porque sus hábitats desaparecen todo el tiempo, cada vez que se extiende la frontera agropecuaria. Hay crisis de polinizadores silvestres”, detalló la investigadora, y aclaró sobre la abeja que produce la miel que se consume y se exporta: “Es como un cultivo. Vino de Europa, la tenemos acá, la criamos acá y producimos la miel”.
Si bien el eje del proyecto es proteger a las especies de abejas melíferas, por derivación, explicó Mazzei, también preservará a las especies de abejas nativas, que se verán beneficiadas indirectamente ante posibles contagios de enfermedades o patógenos tras compartir flores a polinizar.
Miel y colmenas
En las ciudades hay muchas abejas, y una buena medida para ayudarlas es tener flores que produzcan néctar. Para agregar más opciones a estos insectos, se puede armar un balcón o jardín con flores de distintos tamaños para que vayan abejas de todo tipo. “También es clave tratar de tener flores todo el año. Las abejas necesitan estar comiendo todo el año”, explicó.
Plantas como cualquier especie de lantana, salvia, lavanda o aliso son ideales porque sus flores producen el néctar que las abejas precisan para sobrevivir. Las lantanas contribuyen no solo a la aparición de abejas (exóticas y nativas), sino también de mariposas y colibríes.