Las facultades y los hospitales, son los nuevos blancos elegidos para los asaltos
Trabajadores del Alassia volvieron a reclamar por seguridad para el sector. Los estudiantes universitarios entregaron un petitorio a Corral por el mismo tema.

Martes 22 de Mayo de 2012

Los asaltos y arrebatos a los estudiantes a la salida de las distintas facultades de la ciudad no es una novedad. Desde hace varios meses piden cambios y respuestas a las autoridades municipales y provinciales. Lo mismo sucede con los médicos, enfermeros y el resto del personal, como así también pacientes y familiares, del hospital de Niños Doctor Orlando Alassia, que todos los días son víctimas de robos en cualquier momento del día. Es por eso que ayer hicieron oír su voz e intentaron hacer llegar sus reclamos a los funcionarios.

Los primeros a través de la Federación Universitaria del Litoral (FUL) entregaron un petitorio con los reclamos puntuales y acompañado con más de 10 mil firmas al intendente José Corral, quien los recibió en su despacho. El objetivo del encuentro fue acercarle inquietudes y propuestas puntuales sobre seguridad, transporte e iluminación en las inmediaciones de las distintas facultades y universidades de la ciudad.

Por otro lado, gran parte de la comunidad hospitalaria del Alassia se concentró al mediodía en la explanada del hospital para detallar los distintos hechos que sucedieron en los últimos días y que avivó el reclamo de más seguridad para la institución pero también para toda la zona aledaña.

Preocupación del personal

Delia trabaja en el hospital de Niños Doctor Orlando Alassia y en representación de todo el personal detalló la situación que viven “todos los días”. “Tenemos distintos ataques al personal con el agravante de que ya no es hacia afuera sino hacia adentro como es en la sala de guardia o de terapia intensiva”, relató y en relación a eso agregó: “Tenemos que dejar de atender a los pacientes porque la gente que viene a ver a su niño viene muy violenta y hay que dejarlos entrar en horarios discontinuos y en la sala de terapia hay que dejarlos entrar porque te golpean o patean la puerta”.

Al ser consultada sobre qué les dicen los funcionarios sobre estos hechos que soportan desde hace mucho tiempo, Delia dijo: “El consejo de Administración vela por todos los empleados y todos los días escuchan a las distintas personas que fueron víctimas de la inseguridad a la cual se le da todo el apoyo y el acompañamiento pero no el que realmente deberíamos tener que es la seguridad policial”.

En ese sentido, aseguró que lo que desean es “más vigilancia policial”. “A veces no dan abasto y otros están metidos en sus garitas y no cumplen con su trabajo o no salen a mirar qué pasa afuera porque no tienen la orden. El hecho de la inseguridad es todos los días y con cualquiera y todas las personas que trabajan dentro de este hospital. Vemos a mamás de los pacientes que llegan a las tres o cuatro de la mañana y quedan desnudas en la puerta porque fueron asaltadas”, continuó con el relato Delia.

Para el personal del hospital el “hecho más grave fue cuando el domingo a la madrugada tiraron un muerto en la puerta y además dos disparos que impactaron en la pared”.

El relato de las víctimas

Una de las enfermeras del nosocomio relató cómo fue el hecho del cual fue víctima: “Ingreso todos los días a las 6 y cuando bajo del colectivo me sorprende un chico en bicicleta. Fue hace un mes y después me asaltaron de ida, es decir que no hay un horario ni tampoco un lugar”. El colectivo la deja a dos cuadras cuando tendría que pasar por la puerta y “eso es lo que pedimos, que pase enfrente”. “A pesar de que a muchas compañeras las asaltaron en la puerta del hospital”, agregó.

En cuanto a la línea de colectivo destacaron que son reclamos que hicieron en varias oportunidades a las autoridades, pero nunca llegó la respuesta. “Hace un tiempo decíamos que nos sentíamos víctimas y rehenes de la situación de inseguridad que se vivía, detallábamos los hechos y nunca tuvimos respuestas, la solución es dos o tres días, y después nunca más. El reclamo concreto siempre fue a las autoridades policiales porque ni siquiera hay una orden para que nosotros les digamos a los policías que están acá”, agregó otro trabajador del Alassia.

Por su parte, Fabiana Roa es la encargada de la Casita de las Madres, lugar que fue el centro de muchos robos. Para evitar eso se reforzó la seguridad con cámaras, un tejido perimetral y con un personal policial pero el problema ahora “es en la calle”. “Apelamos a la buena voluntad de las autoridades policiales, que nos escuchen y nos den respuestas favorable porque el personal ya no puede venir a prestar el servicio y al no hacerlo es un grave perjuicio a la comunidad”, concluyó la responsable de esa institución.